Fotografía con efecto blanco y negro y un patrón de líneas transparentes sobre el rostro de Jenny Bautista, una mujer de edad media, tez latina, cabello lacio que luce sonriente.
Opinión

Rumbo al #12S: Lo que dicen las mujeres con discapacidad de la salud en México

A partir de este año se conmemorará en México el Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad y, como ellas tienen mucho que decir, a partir de esta semana compartiremos cuál es su sentir sobre los temas en la agenda.

*Jenny Bautista

Mi nombre es Jenny y soy una mujer con discapacidad motriz adquirida, esto, debido a un accidente automovilístico rumbo a un festival de música, pasó hace poco más de una década. Desde entonces mi recomendación es ¡jamás viajes en la batea de una camioneta pickup, es muy peligroso!

Mi salud y su atención necesitaron de muchos cuidados que jamás imaginé; todo era costoso, en un lenguaje incomprensible y sin una explicación clara de lo que pasaría conmigo en esta nueva manera de vivir. Como consecuencia cometí muchos errores que me atrofiaron físicamente por falta de información médica oportuna. 

La salud es hoy, más que nunca, un tema que exige atención, acciones y compromisos reales por parte del gobierno para mejorar el sistema público de atención, lo que me lleva a pensar en las tantas veces que escuché a mi abuelita decir «Agradece que tienes salud, aunque no camines». Ella fue una mujer indígena, aguerrida y voluntariosa, tenía diabetes y dejó de caminar la misma semana que yo por una fractura de cadera debido a una caída, era muy activa antes de ese suceso, fue perdiendo la vista, jamás volvió a ser la misma una vez que se vio obligada a renunciar a su independencia.

¿Cuántas mujeres más viven en condiciones similares? Si la salud no es accesible, inclusiva, ni tiene un trato digno, ¿qué pasa con la atención a la salud para las más de 11 millones de mujeres con discapacidad en México (el 53% de los más de 20 millones de pcd que reveló el Censo 2020 del INEGI)? Por esa razón, lancé un hilo en Twitter para que  saber «Lo que las mujeres con discapacidad tienen que decir con respecto a la Salud» y que puedes leer aquí.

Cada que voy a alguna consulta médica, siempre me preguntan por mi acompañante ¿Realmente es tan difícil creer que muchas mujeres con discapacidad podemos ser lo suficientemente independientes como para ir solas a nuestras citas, sin asumir que necesitamos compañía 24/7? ¡Basta ya del asistencialismo! 

Es necesario partir de la exigencia de un trato médico digno, informado de manera clara, oportuna, en medios accesibles y, por supuesto, sensibles a los derechos humanos en la atención que prestan a las mujeres con discapacidad y sus cuidadoras, para poder garantizar el acceso al derecho de la salud como lo marca el Artículo 25 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Así como también lo mencionan en sus tuits Hilda, Martha, Yazmith y Claudia. 

Hace un par de años acudí a mi cita en el ISSSTE familiar de Cuitláhuac y me atendieron en la sala de espera, porque el consultorio que me había tocado en la ficha se encontraba en un primer piso, así que recibí mi consulta frente a otras personas que observaban y escuchaban de qué se trataban mis síntomas. Menos mal que no tuvieron que revisarme  debajo de la ropa ¡Qué oso!

Me sentí tan enojada por no poder gozar de privacidad como los demás y tener que aceptar la atención porque era algo que me urgía y, además, agradecer al doctor por bajar, ya que no había elevador y por lo visto consultorios en planta baja tampoco.

Es indispensable para una atención médica igualitaria que se tomen en cuenta las necesidades de cada intersección que las mujeres con discapacidad vivimos. Por ello las instalaciones y aparatos médicos deben ser accesibles, adaptados, con un sistema de apoyo eficiente, que se base no solo en una perspectiva de género, sino también una perspectiva de discapacidad digna. Estoy de acuerdo con lo que mencionan Marialú,  Maricarmen y Guadalupe. 

Después de que me dieron de alta, pude haber ahorrado varios errores que afectaron mi salud, como que el uso prolongado de una silla de ruedas intrahospitalaria, la cual causa una mala postura y, a la larga, desviación en la columna; por eso es mejor usar una silla de ruedas a medida y que se ajuste a las necesidades de actividad de cada quien. Esto es un pequeño ejemplo de la necesidad de un sistema de salud integral, desde la prevención hasta el reconocimiento de las enfermedades discapacitantes que afectan de manera importante y requieren ajustes razonables, como comparten Claudia y Sarahí. 

El poco tiempo que estuve en el hospital de Rehabilitación Colonia jamás me mencionaron nada acerca de mi vida sexual, tenía 21 años ¡Claro que era un tema que me interesaba! ¿A quién no? Sin embargo, pasaron casi 6 años después para que hiciera mis primeros pininos en la actividad sexual con discapacidad, temerosa y llena de complejos. Por ello es insustituible recibir educación sexual y reproductiva en formatos accesibles, para que quien decida ser mamá pueda serlo, sin el estigma de que una madre con discapacidad no puede ser “una buena madre” ¿Quién puede garantizar serlo con o sin discapacidad? Y otra cosa alarmante e indignante es que se sigan esterilizando a las mujeres con discapacidad sin su consentimiento, como lo mencionan Hilda, Roxana, Juana, Lucero y Liz. 

Por último, algo de lo que poco se habla. La violencia médica normalizada.Cuando estuve hospitalizada y después de varios meses ya no había vena disponible para canalización, así que me colocaron un catéter, y una enfermera me lo arrancó a los dos días de colocación porque se enredó y se le hizo fácil jalarlo ¿Qué hice? Grité del dolor y tuvieron que ponerlo de nuevo con anestesia general. ¡No es justo! Así lo dicen también Teresa y Sofi, quienes  pasaron por situaciones que pudieron evitarse o no eran necesarias como lo dicen los tuits  de Britanny y Marialú.

Las mujeres con discapacidad no nos vamos a volver a quedar calladas, vamos a seguir en la lucha por el cumplimiento de nuestros derechos. Falta mucho por hacer, pero hemos aprendido a luchar día con día, en un mundo que no ha sido creado para nosotras; vamos avanzando y comienza nuestro camino Rumbo al #12S, que es el  Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad.

Sí, son muchas cosas las que necesitamos con urgencia. Por ahora nosotras, pero a la larga todos y todas, porque la discapacidad es esa promesa de vida que no queremos que se cumpla, pero sin duda las probabilidades de que se cumplan son muy altas al acercarnos a la vejez.

#SoyMujerConDiscapacidad y la salud debe ser primero como una garantía en verdadera igualdad. #SororidadParaTodas.

*Jenny Bautista o Jenn Baumed es estudiante de Comunicación, activista por los derechos de las Personas con Discapacidad, y colaboradora de Yo También.

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