Tecnología

Un robot enseña Tai Chi para estudiar la salud mental de las personas

NAO enseñando a una persona Tai Chi.

Esta tecnología que incorpora a un robot humanoide programable y autónomo está pensado para interactuar con personas adultas mayores o con aquellas que tienen autismo.

El interés por apoyar la salud mental de las personas es tal, que ahora ya existe un robot que ayuda a mejorar la función cognitiva de las personas, mientras imparte clases de Tai Chi y analiza diferentes datos de sus alumnos.

Para construirlo, los desarrolladores –que esperan que pronto dirija una clase de adultos mayores en un centro comunitario de Rochester, Nueva York– aprovecharon el hardware de un robot comercial llamado “NAO”, que es un humanoide programable y autónomo.

“No tenemos que construir nuestro propio hardware de robot porque hay buenas plataformas comerciales disponibles. Su comportamiento depende únicamente de cómo diseñemos los programas de control”, explica Zhi Zheng, profesora asistente de ingeniería biomédica en la Facultad de Ingeniería Kate Gleason del Rochester Institute of Technology (RIT), a través de un comunicado. 

“La parte central de nuestra investigación es cómo controlamos los robots para que realicen las tareas cognitivas e instrucción física correctamente. El robot realmente no sabe cómo comportarse cuando sale de la caja. Le enseñamos cómo funcionar”.

Zhi Zheng forma parte de un equipo interdisciplinario más grande de RIT que aprovecha la inteligencia artificial y la robótica para diseñar tecnologías de asistencia que puedan afectar la atención de la salud mental.

Con experiencia en el desarrollo de robótica y sistemas de realidad virtual, el trabajo de Zheng explora la inteligencia hombre-máquina, con lo que creó este robot de unos 60 centímetros de altura pero que en su interior tiene un sistema altamente sofisticado que puede programarse con funciones y tareas específicas.

“Mi principal dirección de investigación es para personas con trastornos del desarrollo. Muchas tecnologías básicas son transferibles a otras poblaciones, como adultos mayores con deterioro cognitivo leve”,

recalcó.

Zheng también dirige en este Instituto el Laboratorio de Investigación de Interacción Inteligente, el cual se centra en varias iniciativas mediadas por tecnología, incluida la atención médica para adultos mayores con múltiples afecciones crónicas e intervenciones para personas con trastornos del espectro autista.

El robot se enfoca en el Tai Chi porque esta actividad consiste en movimientos coreografiados, meditación y respiración adecuada que requieren que el practicante confíe en muchas funciones cognitivas, como la memoria de trabajo y el procesamiento visoespacial para memorizar los gestos modelados, describe la investigadora.

El movimiento estimula el flujo de sangre a través del cerebro y, para los adultos mayores, se ha demostrado que esto es beneficioso para la longevidad, la memoria y el aprendizaje.

Zheng pretende que el manejo de este robot sea sencillo para que pueda ser usado por personas que no son expertas en robótica y así sea más cercano a la comunidad.

“Queremos que nuestro robot sea operado por un líder o un trabajador social en el centro comunitario, porque la tecnología está diseñada para servir a las personas. Tiene que encajar en la comunidad”,

apunta.

Por Carlos Tomasini

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