Tecnología

El teletrabajo mejora la productividad e inclusión de las personas con discapacidad

Fotografía de una mujer usuaria de silla de ruedas que trabaja frente a un computador en su casa. La imagen la muestra de perfil, frente a un escritorio, donde está el computador. Ella viste un pantalón oscuro y una blusa verde. Tiene el cabello oscuro peinado de cola de caballo.

Más allá de las condiciones impuestas por la pandemia, trabajar desde casa debería ser totalmente considerado y adoptado por los empleadores en el futuro inmediato.

Por Víctor Ruiz*

Además del gran impacto sanitario y social que trajo consigo la pandemia por COVID-19, también presentó un reto para muchas organizaciones que tuvieron que trasladar a sus empleados a sus hogares para que pudieran trabajar de forma remota.

En este sentido, uno de los principales desafíos fue el proveer de la tecnología adecuada al personal, para que pudiera cumplir con sus actividades cotidianas sin contratiempos. Y así fue para muchas personas quienes pudieron adaptarse y sacar ventaja de esta nueva modalidad laboral.

No obstante, los beneficios de la tecnología en el trabajo a distancia no han sido iguales para todos e, incluso, ha llegado a complicarse para las personas con discapacidad.

De acuerdo con el Censo 2020, el INEGI contó en el rubro de discapacidad a 20 millones 838 mil 108 personas, una cifra que representa el 16.5% de la población de México. Esta cifra resulta de la suma de los 6 millones 179 mil 890 (4.9%) que fueron identificadas como personas con discapacidad, más los 13 millones 934 mil 448 (11.1%) que dijeron tener alguna limitación para realizar actividades de la vida diaria (caminar, ver, oír, autocuidado, hablar o comunicarse, recordar o concentrarse), y a los 723,770 (0.6%) con alguna condición mental.

Si bien trabajar desde casa ha proporcionado una gran flexibilidad a los trabajadores con discapacidad para poder participar de una mejor forma, las desigualdades en el diseño y la función de gran parte de la tecnología continúan creando brechas para estas personas.

El mayor uso de herramientas digitales, como por ejemplo las plataformas para videoconferencias, facilitaron la socialización entre equipos de trabajo.

Por ejemplo, aquellos que usan una silla de ruedas no tienen problemas con el traslado hacia el trabajo y de vuelta a casa, ni tienen que pedir la ayuda que necesitan para desplazarse por una oficina estándar.

Las personas con condiciones mentales tienen más control sobre su entorno y los posibles factores estresantes. El software que convierte la voz en texto ayuda a las personas sordas y con problemas de audición a comprender mejor a sus compañeros de trabajo que en los entornos presenciales. O también, por ejemplo, la inteligencia artificial puede ayudar a alguien ciego a detectar rostros.

De igual forma, para las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad y depresión, la adopción de prácticas y tecnologías de trabajo desde casa ha sido de gran ayuda, pues las empresas que han entendido que sus empleados deben trabajar por resultados, ya no están tomando en cuenta el tema de la discapacidad, sino que de forma directa están enfocando sus esfuerzos en cumplir sus objetivos de negocio.

Para algunas personas, trabajar desde casa ha reducido significativamente su estrés relacionado con el TDAH. Antes de la pandemia, diferentes empleados a menudo tenían que regresar a su casa varias veces después de salir a trabajar por la mañana para recuperar algún artículo olvidado. Estos retrasos hacían que fuera difícil llegar al trabajo a tiempo, sin importar qué tan temprano se levantaran. Gracias al trabajo a distancia, esto ya no es un problema y las personas con TDAH han recuperado una parte significativa de sus días.

Es así como un fácil acceso al lugar de trabajo amplía la oportunidad para que los empleados con discapacidad contribuyan cómodamente a las discusiones y decisiones en sus respectivas organizaciones, enfatizando el hecho de que más gente con discapacidades debería poder beneficiarse de tales adaptaciones, incluso en épocas no pandémicas, pues para muchas de estas personas ha sido todo un desafío el simple hecho de trasladarse a sus empleos y realizar sus labores dentro de una oficina sin adaptaciones.

En casa, las cosas son más fáciles, pues hay personas que no pueden levantar los brazos y han podido usar un mouse con bola de seguimiento para escribir o la conversión de voz a texto para redactar correos electrónicos más largos.

Y este es el papel crucial de la tecnología: hacer más fáciles las labores de los humanos. Y para las personas con discapacidad, la tecnología tiene el beneficio adicional de ayudarlas a estar en condiciones similares a las personas que no tienen alguna discapacidad.

Por ello, trabajar desde casa debería ser totalmente considerado y adoptado por los empleadores en el futuro inmediato y que comiencen a integrarlo en su sistema estructural. Y esto representa un gran valor, especialmente para las personas con discapacidades que se benefician particularmente de esa flexibilidad y que, a su vez, benefician a sus lugares de trabajo.

Esta es una tendencia positiva para las personas con discapacidad, por lo que tendremos que ver si esto conduce a cambios a más largo plazo en la fuerza laboral.

*Víctor Ruiz es mentor del Centro de Ciberseguridad 05000 e instructor certificado en ciberseguridad — CSCT™ Fundador de SILIKN, una startup tecnológica que desarrolla e impulsa un hub de ciberseguridad basado en tecnologías abiertas. La startup es egresada del programa de aceleración de Socialab México.

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