Tecnología

Conoce los cubiertos que se pueden ‘ver’ al tocarlos

Fotografía de una mujer muy joven, sentada en una fuente de cantera que está en medio de un patio arbolado, ella viste pantalón de mezclilla azul claro, camiseta roja de manga corta y tenis blancos. Tiene el cabello oscuro, largo y lacio. Lo lleva peinado con fleco y cae sobre sus hombros hacia en frente.

Una estudiante del Tec diseñó un juego de cubiertos pensando en apoyar a personas con baja visión para quienes les resultaba difícil identificarlos al momento de comer y con su innovador proyecto ganó un premio.

Por Carlos Tomasini

Alejandra Tovar trabajaba con personas que tenían discapacidad visual, y detectó que para ellas era muy difícil identificar los cubiertos a la hora de la comida, por lo que decidió diseñar una nueva versión de esos utensilios y lograr que disfrutaran con más tranquilidad ese momento del día. 

“Veía que mis compañeros tenían que estar pasando la mano por toda la mesa hasta que encontraban los cubiertos”, describe la alumna del séptimo semestre de Diseño Industrial del Tecnológico de Monterrey campus Querétaro. “Y ya cuando los tenían, debían manosearlos para identificar cuál era”. 

Además de que eso le generaba preocupación porque sus amigos podían cortarse con el cuchillo o ensuciar sus cubiertos, observó que a veces tenían que pedir ayuda a alguien más y llegaba a generarles cierta frustración. “Veía que eso no les gustaba porque no se sentían libres”, apunta. 

Esa experiencia en Pan Q Ayuda –una panadería y pastelería de Querétaro formada, dirigida y administrada por y para personas con discapacidad, adultos mayores y madres cabeza de familia– fue su inspiración para crear “Triada”, un juego de cubiertos especialmente diseñado para personas con discapacidad visual. 

Fotografía de un juego de tenedores diseñados con diferentes colores y texturas para facilitar su uso a personas con discapacidad visual. El tenedor, azul y ubicado en la parte superior de la imagen, tiene pequeños triángulos realzados que simulan algo picudo; la cuchara, roja, tiene pequeños círculos en el mango, y el cuchillo, en color café, y al extremo derecho de la imagen, tiene en el mango líneas que simulan el filo.
Triada, una idea innovadora y ganadora
pensando en personas con discapacidad visual

Un juego de tres

Los cubiertos Triada tienen texturas y colores diferentes para que puedan ser identificados con mayor facilidad por las personas con discapacidad visual. 

“El tacto, junto con el oído, es un sentido que desarrollan mucho estas personas, y por eso le puse texturas diferentes en el mango para conceptualizar a cada cubierto: El cuchillo tiene líneas que simulan un filo, el tenedor tienen pequeños triángulos que simulan algo picudo y los de la cuchara son circulitos que hacen alusión a las líneas suaves y orgánicas; así, al momento de tocarlos, luego luego van a identificar cuál es”, describe Alejandra. 

“Además, cada cubierto tiene un color diferente: Uno es azul, otro rojo y otro café porque son los que más pueden contrastar con el fondo neutro de una mesa y así ayuda a las personas que todavía tienen un nivel de visión menor”. 

El nombre de Triada, afirma, se refiere a todos los 3 que componen su diseño.

“Son tres cubiertos, tres texturas y tres colores; también tiene que ver mucho con la simpatía, el optimismo y la inspiración, y es algo muy tradicional en nuestra cultura que, a la hora de poner la mesa, siempre están presentes la cuchara, el  cuchillo y el tenedor, todas son cosas que no pueden estar separadas”. 

Fotografía de los cubiertos diseñados para personas con discapacidad visual, el tenedor en color azul, la cuchara en rojo y el cuchillo en café, son realizados en acero inoxidable.
En acero inoxidable para priorizar la durabilidad y la higiene

En cuanto a los materiales, ella propone usar el acero inoxidable porque garantiza características como durabilidad e higiene, además de que el proceso de fabricación es mucho más fácil porque es similar al de los cubiertos regulares. También ha pensado en usar otros elementos más orgánicos, como fibras de coco o bambú; sin embargo, con eso tendría que trabajar más el tema de la higiene y el tiempo de vida del producto, explica. 

Todavía no tiene calculado un precio comercial para Triada, pero espera que se pueda lograr algo que sea muy accesible: “Lo importante de este proyecto es que esté al alcance de todas las personas que lo necesitan y que sientan que están usando un producto creado para ellas”, indica. 

Reconocimiento internacional

Triada ganó el primer lugar del Premio James Dyson en México, un concurso internacional que busca animar, impulsar e inspirar a estudiantes universitarios o recién graduados de carreras como Ingeniería, Diseño de Producto y Diseño Industrial para diseñar algo que solucione un problema ofreciendo una solución creativa y efectiva. 

En esta edición se inscribieron 67 proyectos en México, lo que representó un incremento de 123% en comparación con 2020. Participaron estudiantes de 12 entidades del país, 54% de universidades públicas y 46% de privadas 

El concurso es auspiciado por la Fundación James Dyson, organización benéfica de James Dyson, inventor británico, diseñador industrial y fundador de la empresa de tecnología Dyson Ltd., famosa por productos como sus aspiradoras y secadoras de cabello. 

Fotografía de los cubiertos Triada en los que se aprecia con más detalle el relieve de cada uno de los mangos, diferentes para facilitar su identificación: el tenedor tiene pequeños triángulos; la cuchara, círculos, y el cuchillo, líneas.
Los relieves en cada uno de los mangos fueron pensados y diseñados con gran detalle

Un diseño industrial que piense más en las personas

Alejandra –originaria de Uruapan, Michoacán, pero que radica desde hace unos cinco años en Querétaro–, no estudió Diseño Industrial como primera opción, sino que empezó estudiando Biología Marina en una sede la Universidad de Guadalajara cercana a Manzanillo. 

Pero tiempo después entró becada por el programa Líderes del Mañana al Tec y eligió Diseño Industrial porque le gustó todo lo que podía lograr con esa profesión. 

“En esta carrera podía hacer muchas cosas que realmente apoyaran a las personas, que no quedara solamente en algo bonito, sino que realmente fuera algo que funcionara, que hiciera el día a día un poco más sencillo para las personas en general, y últimamente me ha gustado enfocarme más en niños, adultos mayores y personas con discapacidad porque son poblaciones que están muy olvidadas”, señala. 

En el caso de la gente con alguna discapacidad, como la visual, las demás personas pocas veces se fijan en ellas, subraya la estudiante que también trabaja en el área administrativa de su carrera dentro de su universidad.

“Si bien hoy estamos hablando un poco más de temas como inclusión, en el momento de buscar productos, objetos o servicios que estén adaptados a ellas es muy difícil encontrarlos”.

Fotografía del juego de cubiertos, en la que el tenedor azul está en primer plano, le sigue la cuchara roja hacia arriba, y al final el cuchillo en color café.
Este juego de cubiertos podría representar a México en un certamen internacional

Ella se enteró del Premio James Dyson en México porque una compañera de su carrera quedó como semifinalista en 2020; y el semestre pasado, el trabajo final de una de sus clases era desarrollar un proyecto que pudieran inscribir en algún concurso, por lo que se decidió por este. “Y en otra materia el proyecto era modificar algún producto, así que ahí desarrollé Triada”, recuerda. 

Y aunque en su materia no sacó la mayor calificación, ganar el concurso le llenó de alegría y motivación. “Todavía no me la creo, es un sueño”, menciona. 

Alejandra subraya que todavía falta aumentar la conciencia de respeto por las cosas que están dirigidas a las personas con alguna discapacidad, como las rampas o los utensilios.

“Y a mis colegas de diseño les diría que hay mucho más allá afuera y realmente podemos observar a las personas y detectar qué les hace falta para crear algo que les ayude a solucionar alguno de sus problemas”,

reitera.

“Creo que ya no tenemos ese gusto por estar observando las cosas más allá e una pantalla, como que estamos perdiendo eso de realmente observar a las personas, ver cómo hacen las cosas y si hay algo que se pueda cambiar en la forma en la que manipulan los objetos para mejorar esa interacción que tienen”. 

Ella propone que, en la academia, el diseño industrial también se enfoque en mejorar la vida de las personas. “Hace falta esa visión y esa conciencia del poder que tenemos como diseñadores industriales de construir, desarrollar e inventar cosas cosas que realmente sirvan y que no solo que se vean bonitas y sean caras. Necesitamos más clases con sentido social”, apunta. 

Ahora, el siguiente paso, es que los ingenieros de Dyson seleccionen a los 20 mejores proyectos de entre los 28 países participantes y James Dyson elegirá tanto al ganador internacional como al ganador de sostenibilidad.

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