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Advierten sobre el aumento de la ‘cibercondría’

Mujer frente a su computadora con expresión de duda.

Se trata de una práctica asociada a quienes ya presentan adicción al internet, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos de ansiedad e hipocondría.

¿Eres de los que cuando siente un malestar lo primero que hace es buscar los síntomas en internet? Pues esta obsesión tiene un nombre, “cibercondría”. 

En un artículo, la psicoterapeuta psicoanalítica Paola Sáenz Pardo escribe que se trata de una espiral que puede comenzar con un síntoma o una percepción física, que lleve a pensar que puede padecerse algún tipo de enfermedad o hasta generar miedo a enfermar, ya que también el usuario se expone a informaciones sobre enfermedades asintomáticas que se pueden evitar mediante la prevención. 

En general, la cibercondría es un derivado de la hipocondría y consiste en la conducta repetitiva de investigar por internet diversos síntomas con el fin de encontrar respuestas para tranquilizar al individuo que sospecha padecer de algo. 

Sin embargo, al no sentirse satisfecho con la información encontrada debido a la incapacidad de discernirla, tanto en su contenido como en su validez científica y aplicarla de manera adecuada a su condición, continúa buscando más. 

Al final, esto provoca lo contrario a lo que se deseaba, porque la persona se siente más angustiada, ansiosa, preocupada y, en casos extremos, podría llegar a un ataque de pánico por adjudicarse enfermedades que encontró en la red. 

Debido a lo reciente que es este perfil, no existe suficiente investigación para determinar su prevalencia en la población, indica Sáenz Pardo, pero se ha observado que las personas más propensas a padecer cibercondría son quienes ya presentan adicción al internet, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos de ansiedad e hipocondría. 

Otra conducta común en este perfil es que las personas optan por la búsqueda en internet de sus síntomas en vez de asistir al médico debido al fácil acceso a la red, así como la rapidez de respuestas, el costo bajo, falta de confianza en el médico y por ahorrarse los trámites administrativos que implican ir con un especialista.

“El internet está repleto de información de la cual no se conoce con exactitud sus fuentes, al mismo tiempo, si no se tiene la capacidad de discernir la veracidad y validez científica de las fuentes, se hará un mal uso de la información, lo que producirá síntomas afectivos negativos como mayor ansiedad, angustia, preocupación, y, en casos graves, la automedicación”,

advierte.

Por Carlos Tomasini

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