Tecnología

Así ayudaría la realidad virtual a las personas con discapacidad

Fotografía de un hombre de edad media, cabello castaño oscuro, corto, lleva puestos unos lentes de realidad virtual, una especie de googlees de gran tamaño, de color blanco, que tiene un visor frente a los ojos que permite proyectar imágenes digitales dependiendo su función; el hombre en la fotografía señala con su dedo frente a su rostro como si intentara tocar algo en el aire, detrás de él, difuminada en segundo plano, aparece una pared de color blanco con hojas de color verde colgando.

Chips cerebrales y otras esperanzas futuristas

Por Carlos Tomasini

En el filme “Avatar” –dirigido por James Cameron y estrenado en 2009–, el protagonista es una persona que no puede caminar, pero gracias a la realidad virtual realiza todo tipo de movimientos en un entorno digital. Hoy, eso ya es posible.

La realidad virtual es una tecnología que, a través de dispositivos especiales – como lentes, cascos o sensores– permite a los usuarios experimentar sensorialmente entornos artificiales, lo cual abre una amplia gama de posibilidades para personas con discapacidad. Es una herramienta útil en, por ejemplo, actividades como la terapia ocupacional con personas con discapacidad motora, párkinson, depresión, fobias y ansiedad.

La realidad virtual estimula los sentidos y las habilidades y genera nuevas sensaciones y emociones. En la Universidad de California, Los Ángeles, se evalúa si su uso puede frenar la anhedonia (la incapacidad para experimentar placer en actividades que normalmente encuentras agradables), los síntomas de la depresión y otras afecciones de la salud mental caracterizadas por la falta de interés o la capacidad de sentir placer. La idea es “sumergir” a los pacientes en ambientes naturales agradables que les ayuden a focalizar su atención en experiencias positivas.

Asimismo, los avatares –representaciones gráficas que se asocian a un usuario en particular para expresar emociones y que suelen ser el “vehículo” mediante el cual estos se “transportan” dentro de la realidad virtual– pueden ser muy útiles en tratamientos del espectro autista.

“Los avatares son sumamente expresivos, fueron diseñados para darse a entender a otros sin mayor problema, y esto es una ventaja para quienes sufren de autismo.”,

mencionó Michelle Lazcano Álvarez, docente de la Escuela de Administración y Negocios de CETYS Universidad campus Mexicali a través de un comunicado de esa casa de estudios.

Investigaciones de la Universidad de California, Los Ángeles, demuestran que la depresión y el Alzheimer pueden tratarse al reconfigurar el cerebro con realidad virtual, pues las ondas Theta (el estado cerebral donde el aprendizaje y la retención sensorial se facilitan), normalmente alcanzadas durante la meditación, son incluso más fuertes que en un entorno natural, agregó la especialista.

Las fobias y la ansiedad también son tratadas con realidad virtual mediante la confrontación de la persona afectada a sus temores sin que exista una amenaza real. Eso la ayudará a manejar factores como la respiración, el estrés y la incomodidad, a evitar el aislamiento social e incentivar la memoria.

Los chips cerebrales, muy relacionados con la realidad virtual, todavía suenan como algo de ciencia ficción, pero ya existen. A mediados de 2021, la startup estadounidense, Synchrom, recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para probar su chip cerebral en humanos. Se trata de muy pequeños implantes que se colocan a través de un vaso sanguíneo en la base del cuello y, de acuerdo con la empresa, podrían ayudar a personas con parálisis a mover las extremidades con solo pensar en hacerlo y también a enviar mensajes de texto, correos electrónicos, comprar por internet y acceder a determinados servicios digitales.  

El chip cerebral es uno de los proyectos del empresario Elon Musk, fundador de Tesla, que ya tiene una compañía dedicada a ello: Neurolink. Musk ha declarado que este chip servirá para curar problemas como ceguera, daño cerebral y hasta las adicciones.

De acuerdo con Lazcano Álvarez, los chips cerebrales podrían ayudar a quienes por diversas razones no pueden caminar, viven con movilidad limitada o sufren padecimientos crónicos como la enfermedad de párkinson. Aunque, aclara, primero es importante tener análisis previos que determinen que el paciente es candidato para una intervención de esta naturaleza.

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