Salud

Cuando el dolor lumbar se vuelve una condición discapacitante

Mujer con dolor lumbar sentada sobre su cama.

En América Latina, casi 11 por ciento de las personas vive con ese dolor que afecta sus actividades.

Ese dolor en la espalda baja que dura tres meses o más puede ser una llamada de atención para evitar que se vuelva una condición discapacitante que impida realizar actividades como caminar, dormir, comer y socializar, que afecte el desempeño laboral e impacte en la productividad económica.

Rocío Guillén Núñez, presidenta de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor, y tesorera de la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor (FEDELAT), revela que, de hecho, el 37 por ciento de los casos de dolor lumbar a nivel mundial están relacionados con riesgos ocupacionales.

Sobre todo son derivados de actividades que significan un alto impacto físico, como ha sido documentado entre los trabajadores de la construcción; entre quienes levantan peso y hacen movimientos contundentes (como los estibadores y las enfermeras); en aquellos que permanecen largo tiempo en posturas incómodas (como los mecánicos) y los que enfrentan  vibración del cuerpo completo (como los conductores de vehículos).

Pero también, y esto es muy importante porque generalmente se ignora, afecta a quienes desarrollan un trabajo monótono y sedentario, con posturas estáticas, como ocurre a quienes desempeñan un trabajo de oficina o, recientemente en época de pandemia, realizan home office y pasan horas frente a la computadora sin moverse.

En el mundo, 8 de cada 10 personas pueden presentar dolor lumbar al menos una vez en su vida. Se trata de la primera causa de incapacidad en el mundo. En Latinoamérica, se estima que alrededor del 11 por ciento de las personas lo tienen, según estadísticas de la federación.
“Las personas que experimentan dolor lumbar pueden llegar a tener una recuperación completa, pero se estima que hasta un 20 por ciento desarrollará dolor crónico y discapacidad”, alerta Guillén.

“Los trabajadores que llegan a esta etapa rara vez recuperan sus capacidades, lo que a su vez incrementaría las barreras para acceder a tratamiento adecuado”.

Aunado a ello, debe considerarse que el costo de la atención a la salud puede constituir una limitante para un abordaje terapéutico idóneo, dijo Guillén, según publica Milenio.

Además, hay factores que aumentan el riesgo, como son el  tabaquismo, el sobrepeso y el sedentarismo.

Por ello, Guillén recomienda que el abordaje sea multidisciplinario e incluya medidas farmacológicas, rehabilitación y terapia física, asesoría nutricional y educación del paciente. “La persona debe aprender cómo sentarse, pararse o desarrollar sus actividades; cuidar su alimentación y hacer ejercicio para fortalecer los grupos musculares y ligamentosos que sostienen a la columna; limitar o suprimir el consumo de tabaco; entre otros”, dijo.

Por Redacción Yo También

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