Imagen de Nicolás, un niño de 10 años que tiene síndrome de Down. Está en la peluquería, sentado en el sillón de corte de pelo. Tiene una capa de las que se usan para evitar cubrir la ropa de los cabellos que son cortados; la capa es en tonos negros, grises y blanco, y tiene estampados de calaveras. Atrás de Nicolás hay un espejo. El niño está volteado hacia la izquierda y su rostro se aprecia casi de tres cuartos.
Pequeñas Victorias

Nicolás y su nuevo corte de pelo

¡Spoiler Alert! Momento Sensible!
¡Hoy es un parteaguas en nuestra historia conviviendo con la discapacidad!

Por Karem Robert

Toda su vida, Nicolás tuvo temas sensoriales fuertes  y no soportaba que le cortaran el pelo.  Era una tortura para él. Literal, lo tenía que sujetar con brazos y piernas e inmovilizarlo para que se lo cortaran. Eran gritos y sombrerazos. Sentía que le clavaban agujas en la piel y el zumbido de la maquinita le taladraba la cabeza.

El peor momento que tuve fue en un centro comercial mientras lo “inmovilizaba” y él, para variar gritaba a todo pulmón, pataleaba y lloraba desconsolado. Entonces llegó una señora muy ofendida a gritarme que ¡no lo “maltratara”, que era “un ángel del cielo” y que no debía “torturarlo”! Que así no se trataba a los “niños especiales”. 

Me enojé como pocas veces y le contesté que no tenía porque meterse y que así preveníamos que se lastimara con las tijeras o la maquinita. 

Me tomó fotos y video mientras me acusaba de mala madre. ¡Al poco tiempo llegó la policía! ¡Que habían recibido una denuncia de maltrato infantil! Ya veía venir los encabezados en redes: “¡#LadyDown tortura a su hijo”! 🙄 

Cuando vi a la policía, estaba tan enojada que les dije que yo era la madre del niño y que si tenían algo que decirme. Al verme tan enojada y que las empleadas que ya nos conocen les explicaron todo, me pidieron disculpas y se fueron.

Al llegar a mi casa me solté a llorar. Mi marido me decía que en la vida va a haber situaciones así conviviendo con la discapacidad y otros temas. Yo sabía que sí, solo era la necesidad de sacar la emoción negativa de ese momento cuando la gente no entiende las circunstancias en las que estamos. Ante su “show sensorial”, ver las miradas reprobatorias de los demás, los gestos de molestia por los gritos y los niños volteando a verlo sorprendidos.

¿Cuántos trucos y terapias no intentamos! De todo para que fuera al mismo sitio que su hermano. Hasta que optamos por evitar esos momentos y cortárselo en casa. Ahí ya estábamos acostumbrados.

Cuatro fotografías del proceso de corte de pelo de Nicolás, un niño de 10 años que tiene síndrome de Down. Él está en el sillón de peluquero, con una capa en tonos de negro, gris oscuro y blanco con estampado de calaveras; la estilista que le corta el cabello usa un cubrebocas blanco y guantes color rosa mexicano. El niño está rodeado de espejos, así que su rostro se multiplica y en todos es posible verlo  con un semblante tranquilo, mientras le pasan la tijera o la máquina de corte. En las paredes de la estética hay luces que mejoran la iluminación y cestos de mimbre, donde se ven algunas de las herramientas para el cuidado de cabello.
Nicolás en varios momentos del proceso de corte de
cabello, ¡una enorme victoria para él!

Pero hoy, ya con diez años, por primera vez entró ¡SOLO! Se dejó poner la bata y lo ¡DISFRUTÓ! Mis tres hombres de casa juntos en el mismo lugar y disfrutando el momento.

Literal, tengo las lágrimas a punto de salir y la emoción que se me desborda en el pecho!

«Un reto más superado de algo que a mí me afectaba mucho. Y hoy seguimos en el camino a conquistar más retos. ¡Este momento puede parecer una tontería pero es algo enorme para nosotros!».

Karem Robert

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