Pequeñas Victorias

Lucero Márquez: Crossfit contra la depresión

Fotografía de Lucero Márquez, una mujer joven, de tez morena, ojos de color verde, cabello largo semi ondulado de color castaño, se encuentra sentada en un sillón azul individual, y viste un suéter de color vino con un pantalón de mezclilla, sonríe frente a la cámara y lleva los labios pintados de color vino.

Su caso de éxito ilustra uno más de los beneficios que la actividad física tiene en todas las personas con o sin discapacidad.

Por Teresa Peón y Nava

Empoderada, resiliente, deportista, inspiradora, son algunos de los adjetivos que podrían definir a Lucero Márquez, pero sobre todo, “visionaria”, como establece el nickname que eligió para su cuenta de instagram @ciega_visionaria.

“Tenía que buscar un nickname que tuviera que ver con la persona que soy, una persona con mucha visión, más allá de una discapacidad visual”,

comparte con amabilidad.

Hoy Lucero muestra su mejor versión y se nota orgullosa, porque sabe que llegar a este momento significó tenacidad, compromiso y disciplina para, literalmente, levantarse de la lona.

La conferencista que tiene en Kyler, su perra de asistencia, a una gran compañera, vivió una depresión severa en la que todos los acontecimientos en su vida parecieron confabularse. Por momentos parecía no haber salida, dice ahora.

“En 2019 viví una pérdida emocional muy fuerte y no supe cómo autorregularme. Caí en una depresión profunda”.

Esa condición la llevó a perder, también, un negocio en el que le iba muy bien, que le permitía ser autosuficiente e independiente, y mantener a Kyler.

La rehabilitación tomó muchos meses y una elevada inversión para cubrir la psicoterapia, consultas y los medicamentos antidepresivos que le fueron prescritos. No obstante, no lograba resolver su desajuste de salud mental.

Fue entonces cuando su hermana le recomendó hacer CrossFit, disciplina de la que en ese momento no sabía nada, ni tenía idea de cuánto podría transformar su vida.
Decidió intentarlo al menos una vez y acudió a un box de CrossFit en la colonia Lindavista.

Fotografía de Lucero Márquez, colgada de una barra de metal, se sostiene con ambos brazos, con su rostro hace una expresión de esfuerzo, mantiene los ojos cerrados, apretados y sonríe, lleva puesta una blusa de tirantes color gris y un short de color rojo, detrás de ella se alcanza a notar un par de pesas y algunas máquinas para hacer ejercicio de un gimnasio..

“Lloré el primer día”, confiesa. Pero también, una luz se abrió en su camino y comprendió que, si fue capaz de enfocarse en el dolor que le provocó el deporte y mantenerse en tiempo presente, podría empezar a mejorar su condición depresiva.

Así, no solo no faltó a entrenar, sino que se redescubrió, se rehabilitó y retomó su vida laboral.

Hoy es una avanzada practicante del CrossFit, disciplina relativamente nueva creada en Estados Unidos en 1995 por Greg Glassman, y sí, aunque no es algo en lo que se enfoca, sabe que sorprende al resto de los deportistas por su discapacidad visual.

“Tendría que ser natural que las y los demás comprendieran que las personas con discapacidad podemos hacer absolutamente todo, si se cuenta con los ajustes razonables para ello”,

explica.

Así que ella combina la intensidad de sus entrenamientos con su empleo en Fundación Lazos, donde crea contenidos en el área de Educación y Cultura, qué son básicamente, para niños y niñas, padres y madres de familia.

“Precisamente en estos momentos me encuentro haciendo unos talleres que hablan de salud mental”, dice.
Lucero está convencida de que la práctica del deporte es una herramienta eficaz en los tratamientos relacionados con la salud mental y ella es el mejor ejemplo de los resultados que pueden obtenerse.

Más allá del resultado inicial, hoy ha comprobado que una nueva situación personal en plena pandemia no solo no la sumió en la depresión, sino que ni siquiera requirió tomar algún medicamento.

Ahora, Lucero está lista para lograr un sueño: convertirse en atleta profesional para ser la primera deportista mexicana en participar en los Adaptive Crossfit Games, que serían el equivalente a unos Juegos Paralímpicos.

Fotografía de Lucero Márquez, sonriente, mirando hacia el suelo, lleva su cabello castaño recogido en una coleta detrás de su rostro y viste una blusa de tirantes de color negro, detrás de ella se encuentra un jardinera con un árbol de hojas verdes y troco color café.

Sabe que el camino es largo y que hay que recorrerlo paso a paso. Eso no la desmotiva. Desde que nació, a los cinco meses y medio de gestación, ha aprendido a remontar las circunstancias que se le presentan en la vida, como pasar cuatro meses en la incubadora y salir de ahí con una discapacidad que no la define.“Vine a vivir la vida. Si en el camino puedo inspirar a alguien, ¡qué chingón! Pero mi objetivo es cumplir con lo que hoy voy logrando. Estoy rompiendo mi propio récord. Puedo ser una mujer asertiva, independiente, autosuficiente. Tengo pasión por vivir y estar bien, y la encontré en un Box de CrossFit”, afirma.

Luego matiza un poco:

“Al final, todos podemos ser ejemplo de todos, sin importar cuál sea nuestra condición”.

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