Fotografía de Erendira Franco, intérprete de Lengua de Señas Mexicana.
Pequeñas Victorias

Así trabaja una intérprete en el IMSS con la comunidad sorda

A través de Lengua de Señas Mexicana, Erendira Franco Corza interpreta los síntomas de los pacientes con discapacidad auditiva y les brinda acompañamiento médico.

Por Karina González Fauerman      

En hospitales, clínicas y centros de salud es prioritario que exista personal que interprete la Lengua de Señas Mexicana, ya que eso puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Así lo considera Erendira Franco Corza, quien empezó a apoyar, a través de lengua de señas, a pacientes con COVID-19, como recientemente ocurrió con un señor sordo con diagnóstico sospechoso de la enfermedad en la Unidad Médica Familiar número 40 del IMSS.
Tras estudiar una licenciatura en Audición y Lenguaje en la Escuela Normal de Especialización, Erendira dio un servicio de educación especial en escuelas regulares de la SEP. Después se incorporó al IMSS, donde actualmente desempeña un cargo administrativo en el departamento de Control de Prestaciones como Oficial de Servicios Técnicos, en el cual ayuda a los derechohabientes a realizar trámites para recibir atención médica oportuna.
Franco Corzo platica sobre los retos de su trabajo durante la pandemia y la importancia de fomentar la inclusión para auxiliar a Personas con Discapacidad.

 ¿En qué consiste tu trabajo actualmente?

Desde hace 24 años trabajo en el IMSS en la Unidad Médica Familiar (U.M.F.) número 40 en la categoría administrativa de Oficial de Servicios Técnicos. Reviso incapacidades que se otorgan en la clínica y en otros hospitales para poder generar los pagos correspondientes.
Nuestro servicio prácticamente es la entrada del derechohabiente al Instituto, pues somos quien registra a los asegurados y a sus beneficiarios. Tengo un horario laboral de 8 de la mañana a 4 de la tarde.

¿Ha incrementado tu trabajo en este tiempo?

Tenemos muchísimas incapacidades, pensiones de viudez y orfandad. Se nos ha cargado el trabajo.

¿A cuántas personas sordas has atendido durante la pandemia?

Aquí, solo me ha tocado atender a una persona sorda: un hombre de más de 60 años. La chica de Orientación y Quejas recordó que anteriormente yo había apoyado a personas sordas en otra clínica del IMSS (la número 20); entonces, me pidió platicar con el señor. Le pregunté, a través de lengua de señas, qué síntomas tenía y desde cuándo para determinar si entraba en el triage respiratorio (el primer filtro en el cual los médicos valoran si el paciente presenta síntomas de COVID, se hace una entrevista y sobre eso se determina si procede la prueba PCR o no). Después de acudir con el doctor, se diagnosticó al paciente con infección de garganta y se fue con medicamento a casa. Se le hizo el comentario de que si seguía presentando síntomas o sintiéndose mal, debía acudir con el médico familiar.

¿Cuál ha sido hasta ahora el mayor reto al que te has enfrentado durante la pandemia?


El acompañamiento a este paciente en el triage respiratorio en apoyo al área médica. Ahí están los médicos y enfermeros, pero no hay nadie más. Es una zona de alto contagio y, como administrativa, no tendría porqué haber estado ahí. Usé bata, cubrebocas, gorro, dobles guantes y careta para protegerme.

¿Ya recibiste la vacuna de COVID-19?

Sí, de hecho como personal administrativo todavía no me tocaba vacunarme. Sin embargo, me consideraron para entrar con más seguridad al área de triage (en el caso de que otra persona sorda necesitara apoyo).
Presenté reacciones como fiebre, cansancio, dolor de cabeza y de brazo. Creo que, a pesar de los síntomas, sí es importante vacunarnos, pues nos ayuda a hacer defensas.

¿Crees que existe una cultura de inclusión hacia las Personas con Discapacidad durante la pandemia?

En general creo que aún falta mucho para que realmente exista una cultura de inclusión. Se cubren algunos aspectos, como por ejemplo, los intérpretes de lengua de señas en programas de televisión o en las mañaneras, no así en los hospitales, clínicas o centros de salud que son la prioridad en este momento.

¿Qué podemos hacer como sociedad para fomentarla?

Es importante enaltecer la lengua de señas y darle más importancia. No hay personal que pueda apoyar a las personas sordas y, en algunas situaciones, es cuestión de vida o muerte, de su libertad o de que incluso quede preso. Nos falta darle el valor que necesita, no solo que alguien nos diga la interpretación en la televisión, sino implementarla en los ámbitos donde realmente se requiere.

¿Eres la única persona que sabe comunicarse en lengua de señas en la clínica donde trabajas?

Hasta donde yo sé, sí. La chica de Orientación y Quejas de la clínica tomó un curso de lengua de señas, pero no le dio continuidad. En la otra clínica donde trabajaba, una doctora sí conoce sobre señas.

¿Qué lección crees que nos puede dejar a la pandemia?

Creo que algunos nos deja el aprendizaje de valorar a nuestros seres queridos, pues muchas familias se han roto por la pandemia. Por otro lado, hay a quien realmente no les importa. En la Navidad y el Año Nuevo se vieron picos de contagio porque muchos se siguen reuniendo por más que se les pida no salir de su casa.

¿Cómo ser empáticos y respetuosos con las personas sordas?

Ser paciente, ya que a veces se desesperan al tratar de explicarse. Con la pluma también pueden apoyarse para expresar palabras sueltas.