Opinión

Rampa al cielo

Fotografía a blanco y negro de Alfredo Jiménez, un hombre de edad adulta, cabello largo, recogido en una coleta, es quebradizo, el tiene una expresión seria frente a la cámara, tiene nariz prominente y arrugas sobre su rostro.

Una rampa mal construida es peligrosa y un obstáculo para el ejercicio de derechos.

Por Alfredo Jiménez*

Me encanta la canción de Led Zeppelin, Stairway to Heaven (Escalera al cielo), la más radiada de todos los tiempos y la partitura musical de rock más vendida. Aunque existen varias teorías acerca de a qué se refería Robert Plant, autor de la letra y vocalista de Zeppelin al escribir esta obra de arte, yo me imagino una canción similar pero de nombre Rampa al cielo. Esta rampa mítica sería una con todas las condiciones de accesibilidad, espacio suficiente, pendiente adecuada, elementos de apoyo, etcétera…y en esa rampa iríamos no solo las personas con discapacidad, también la mamá o papá con el bebé en su carriola, personas en patines, alguien con alguna lesión temporal…

Pero esa rampa es difícil de encontrar en el México real. Según datos del Censo de Población y Vivienda, entre el 2010 y el 2020, en poblaciones de 5,000 habitantes o más, las manzanas con rampas en todas las esquinas pasaron de un 3.9 a un 6.6 por ciento. En cambio, las banquetas con algunas rampas pero no en toda la manzana pasaron de 34.1 a  un 37.3 por ciento. Aquí un análisis para que sepas qué pasó en tu estado. 

Pero, ¿qué sucede cuando una rampa no está donde debería o no se cumple con la normativa de construcción, que es lo más común? Esta es una situación que comprobamos día a día muchas personas con discapacidad, que vemos truncada la posibilidad de ir a la escuela, de ir a trabajar, a divertirnos, de, en resumidas cuentas, ejercer nuestros derechos. 

Esto se repite una y otra vez en todas las colonias de los 2446 municipios y las 16 alcaldías que integran nuestro país. Por ejemplo, en la colonia El Mirador, en Tlalnepantla de Baz, Estado de México, en los últimos meses se realizaron obras de repavimentación y se hicieron nuevas banquetas, supongo yo que con muy buena intención el gobierno municipal consideró el tema de la accesibilidad al pensar en esta obra –anoto que la accesibilidad no solo son rampas–. El problema es que las rampas están mal hechas, no falta la que tiene el poste de luz en medio, y abundan las que incumplen con condiciones, por ejemplo de tener una pendiente mayor al 8 por ciento, que es lo que recomienda la Norma Oficial Mexicana NOM-233-SSA1-2003. 

Una rampa mal construida es todo un problema para un usuario de silla de ruedas como es mi caso. Se convierte en un obstáculo y es peligrosa, ya que podemos caer de la silla o sufrir una volcadura, pero fuera de enfrentarnos a estas posibles consecuencias en general, la falta de accesibilidad nos condena. Nos condena al encierro, a no realizarnos como personas, nos condena a no lograr ser independientes y autosuficientes, ya que la no accesibilidad es el primer eslabón de una cadena que nos apresa cuando no podemos acceder a otros derechos como la educación, el trabajo digno o la salud entre otros.

Es por eso que, más que un reclamo, hago una invitación a todos los presidentes municipales y alcaldes: que esta buena intención de hacer que el espacio público sea accesible se lleve a cabo de manera profesional y se cumpla con las normas.

Esto se puede lograr si hacemos caso a la frase de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: “Nada de nosotras y nosotros  sin nosotras ni nosotros”. Si el personal encargado de realizar las obras en el espacio público no sabe del tema, puede consultar al Movimiento de Personas con Discapacidad. Nosotros queremos participar y apoyar. Buscamos justamente hacer una gran alianza con todos los sectores (gubernamentales, empresariales y sociales), por lo que con mucho gusto podemos contactarlos no solo con expertos en el tema de accesibilidad, sino en otros temas también relacionados con la discapacidad. Así podremos juntos crear un entorno para todas las personas.

Ojalá algún día podamos ver las ciudades construidas para todas las personas, que estén hechas de una forma tan perfecta como Stairway to Heaven. Cuando algo se hace buscando esta perfección, rompe con todo, queda para toda la vida y traspasa generaciones. Solo se necesita pasión por lo que hacemos.

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