Opinión

Ojalá Olga Sánchez Cordero pueda sacar el buey de la barranca

Agustín De Pavía Frías.

Su proyecto de garantía jurídica para personas con discapacidad es pobre: solo reforman dos artículos declarados inconstitucionales por la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los asesores de la senadora deberían ser más responsables antes de dejarla tan mal parada firmando una reforma mediocre.

Por Agustín De Pavía Frías

El 29 de marzo de 2022 la Senadora Olga Sánchez Cordero presentó una iniciativa para reformar el Código Civil Federal para garantizar los derechos de personas con discapacidad.

Hay que ubicarnos en el contexto político: el 25 de marzo, el Comité de Personas con Discapacidad de la ONU reprobó a México en materia de discapacidad al encontrar los mismos problemas (y otros 20 problemas extras) en la tarea de implementar la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Reprobamos. Justo una de las recomendaciones que enviaron desde Ginebra fue la de reformar el Código Civil Federal. 

Cuatro días después se presenta la iniciativa. Sin dudas en ese lapso de tiempo no se podía hacer mucho, pero fue un buen intento la exposición de motivos donde menciona y explica qué son, por ejemplo, sistemas de apoyos y derecho comparado entre ellos con Costa Rica, Colombia, Perú y España. Además usó dos de los casos más importantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) como ejemplo. 

Hasta ahí, todo parece correcto, pero el texto legal propuesto fue una decepción: únicamente cambia el lenguaje conforme a la Convención y ese cambio trae como consecuencia que la SCJN no pueda defender los derechos de personas con discapacidad.

¿Se puede hacer una iniciativa tan importante y tan profunda en solo cuatro días? No, no es fácil. Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de SEGOB cuando le tocó pedir perdón por parte del gobierno mexicano al joven Arturo Medina (persona con discapacidad que fue encarcelada sin acceder nunca a un proceso adecuado de justicia) dijo que él iba a presentar reformas al Código Civil. Las disculpas y las promesas fueron en octubre del 2021, es decir que a siete meses no hay nada. 

La propuesta de la Senadora Sánchez Cordero “es pobre”.

Así la calificó ni más ni menos que el abogado Ernesto Rosas Barrientos, a quien el Congreso de CdMX decidió entregarle la Medalla al Mérito de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de la Ciudad de México 2020.

Este adjetivo no es solo para la senadora y presidenta de la Cámara Alta sino para su asesor legislativo, Jorge Mota, que es de la misma baja calidad de las más de 500 iniciativas para el Código Civil Federal que se presentaron y que el Congreso nunca aprueba. Yo mismo encontré 13 iniciativas sobre “Discapacidad y Código Civil Federal” de la misma dudosa calidad jurídica.

Las iniciativas son pobres porque reforman dos artículos declarados inconstitucionales por la propia Corte.

Solo basta con comparar lo que han hecho en otros países o más cerca con criterios aplicados por la SCJN para dejar al descubierto esta pobreza legislativa. 

En Perú, por ejemplo, se reformaron más de 55 artículos. En España la Reforma tiene 68 páginas detalladas de las recomendaciones; Costa Rica creó de cero una Ley con 45 artículos; en Colombia tienen una Ley de 65 artículos. 

La propia SCJN, en el amparo directo 12/2021, estableció la obligación de juzgar con perspectiva de discapacidad y para ello usa al menos 45 fuentes del Derecho que deben transformarse en artículos de Ley.

Comprender los derechos de las personas con discapacidad o proponer una iniciativa en la materia no es imposible. Yo presenté la mía en el Parlamento Abierto de Personas con Discapacidad en el Senado de la República. Hay hasta videos de referencia en YouTube. Lo que debieron hacer los asesores era solo buscar mi iniciativa en sus archivos. 

Además, si no les gusta investigar, estos conceptos se pueden aprender y es parte de las materias que imparto a mis alumnos de Licenciatura y Maestría. Les ofrezco el curso hasta en línea.

Olga Sánchez Cordero tiene ahora el reto de sacar adelante su iniciativa y el dictamen conforme el derecho comparado y los precedentes de la Suprema Corte. Lamento que los asesores de la senadora le hayan preparado una iniciativa con discapacidades técnicas y legales. 

Reconozco su compromiso con la inclusión de las personas con discapacidad recordando sus votos y sentencias cuando era Ministra de la SCJN, pero no sé si por técnica legislativa podrá sacar el buey de la barranca.

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