Fotografía a blanco y negro con líneas sobre el rostro de una mujer de edad joven, Itzel Hermida, que tiene cabello corto a la altura de sus orejas, rostro ovalado y ancho, sonríe ligeramente frente a la cámara y lleva puestas unas gafas de armazón ancho y chamarra con solapas en ambos lados del cuello.
Opinión

México, inclusión educativa sin maestros de Educación Especial y la filosofía de “hacer más con menos”

Pese a esfuerzos, maestros de Educación Especial no han logrado que las autoridades educativas comprendan la gravedad de una situación que pasa por desaparecer la formación de esos y esas profesionales.

Por Sabina Itzel Hermida Carrillo*

El 7 de junio de 1943 se inauguró en Ciudad de México, la que sería la primera institución formadora de maestros y maestras de Educación Especial: la Escuela Normal de Especialización “Dr. Roberto Solís Quiroga”, popularmente conocida como “la ENE”; alma mater de miles de docentes especialistas, algunos quienes viajaban desde otros estados para especializarse en atención educativa a personas con discapacidad, problemas de aprendizaje, infracción e inadaptación social, etcétera.

Quienes integramos el colectivo Educación Especial Hoy, transitamos por sus aulas durante diferentes etapas de su historia, uniéndonos la comprensión de su importancia y la lucha en defensa del derecho de todas las personas con discapacidad a una educación digna, gratuita, solidaria y humana.

En 1985, a partir de que las Escuelas Normales obtuvieron el grado de Licenciatura, la ENE comenzó a formar maestros de Educación Especial en seis áreas de formación:

  • Problemas de Aprendizaje.
  • Trastornos Neuromotores.
  • Infracción e Inadaptación Social.
  • Audición y Lenguaje.
  • Ceguera y Debilidad Visual.
  • Deficiencia Mental.

En 1990 se comenzó a hablar de Integración Educativa y “Educación para todos”, en nuestro país se empezó a implementar esta política sin hacer una evaluación de la aplicabilidad de la política y sin considerar las condiciones reales del Sistema Educativo, con la integración inició una reorientación de los servicios de Educación Especial y en las funciones de los maestros de Educación Especial. El impacto en la formación de maestros se dio con la implementación del plan de estudios 2004 dentro del cual las áreas de formación se redujeron a cuatro:

  • Visual.
  • Intelectual.
  • Motriz.
  • Auditiva y de Lenguaje.

En 2018, el Acuerdo Secretarial 14/07/2018 puso fin a la formación de maestras y maestros de Educación Especial en las Escuelas Normales Públicas de nuestro país; tengo su Anexo 15 grabado en mi memoria, porque es ahí donde la Licenciatura en Educación Especial dejó de existir y fue sustituida por la Licenciatura en Inclusión Educativa ¿Puede un enfoque sustituir a una disciplina? En nuestro sistema educativo todo es posible.

A pesar de la oposición de estudiantes normalistas y maestros de Educación Especial, las autoridades de la SEP hicieron una excelente labor de convencimiento e impusieron la LIE con la promesa de “preparar mejores maestras y maestros”; las cuatro áreas de formación específicas para la atención de alumnos con discapacidad desaparecieron de tajo y se dio paso a la formación de un solo maestro “para todos”, algo así como un superhéroe capacitado para proporcionar atención educativa a cualquier alumno con necesidades educativas especiales. Tan absurdo como suena.

En 2021, son pocas las Escuelas Normales que ofertan la Licenciatura en Educación Especial, entre ellas se encuentran la Escuela Normal de Especialización (ENE) de la CDMX y la Escuela Normal de Educación Especial (ENEE) de Oaxaca; en ambas instituciones la permanencia se debe a la lucha de estudiantes, maestras y maestros.

La Benemérita Escuela Normal Veracruzana (BENV) dejará de ofertar la LEE a partir de este ciclo escolar 2021-2022; quedan pocos años antes de que las últimas generaciones de Licenciados en Educación Especial egresen.

No hemos logrado que se entienda la gravedad de la situación que estamos enfrentando ni lo necesarios que son las maestras y maestros de Educación Especial para lograr la inclusión; es imposible hablar de equidad educativa sin los profesionales formados para brindar las herramientas necesarias a quienes requieren de apoyo y acompañamiento para desarrollarse integralmente.

La labor del maestro de EE se ha desvirtuado y desviado del camino, la mala implementación de políticas internacionales como fue la integración y ahora la inclusión, han limitado cada vez más el campo de acción de los especialistas hasta dejarlos prácticamente fuera de las escuelas. No es que no sean necesarios, es que se decidió prescindir de ellos.

¿Se requiere reorientar la formación? Definitivamente; debemos transitar hacia la formación de especialistas cuyo principal objetivo sea que el alumno aprenda lo que necesita para la vida y no lo que el currículo establece.

¿Se deben seguir formando especialistas? Por supuesto, es imposible garantizar el ejercicio del derecho a la educación de todos sin pensar en profesionales capacitados para atender las necesidades específicas de aprendizaje de cada alumno y alumna. En lugar de eliminar a los especialistas, la SEP debería apostar por su fortalecimiento y asegurar que todas las escuelas del país cuentan al menos con uno y con el correspondiente equipo multidisciplinario.

La SEP ha malinterpretado y manipulado la política de inclusión para justificar la reducción de los presupuestos destinados a la atención educativa de los alumnos con necesidad de apoyos específicos, ha reducido la matrícula de ingreso a las Escuelas Normales (incluidas las de Especialización), reducido al mínimo las plazas que se otorgan para Educación Especial y limitado la función de los pocos especialistas que laboran dentro de las escuelas.

En 2021, no contamos con una estadística real que nos diga cuántos maestros de Educación Especial hay en nuestro país y se estima que únicamente el 12% de las escuelas públicas cuentan con maestra o maestro especialista, de los otros miembros del equipo multidisciplinario ni hablamos, prácticamente no existen.

Lo que estamos viviendo, no es un avance en materia educativa, las autoridades parecen entender a la inclusión como tener a todos los alumnos juntos, sin que esto signifique que aprendan y participen, no se legitima ni dignifica la presencia de las personas con discapacidad dentro del aula ni se responde a sus necesidades específicas; la inclusión es el pretexto para someter a nuestros alumnos y alumnas discriminación invisible y exclusión, incrementando la precarización que enfrentan maestros y maestras al contar cada vez con menos recursos para trabajar y menos apoyos.

Para la SEP, la inclusión no significa respeto a los derechos humanos, significa hacer más con menos; la inclusión es una simulación.
¿Hasta cuándo?

*Sabina Itzel Hermida Carrillo es especialista en Educación Especial. Tiene 34 años y una discapacidad psicosocial. 

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