Opinión

“Metas, pasiones y retos”: la exposición fotográfica que se puede apreciar sin ver

Amairany G. Básaca

El uso de la tecnología permite volver accesibles productos culturales para eliminar barreras que impiden el disfrute de las personas con discapacidad.

¿Alguna vez has visto una imagen sin usar tus ojos?

Yo sí. Calma, esto no será un discurso capacitista y pornoinspiracional sobre “ver con los ojos del alma” y esas “súper habilidades” que tenemos las personas ciegas.

Es más bien todo lo contrario, una pregunta hecha desde las infinitas posibilidades que las medidas de accesibilidad, la tecnología, la creatividad y la buena disposición humana pueden regalarnos; tal y como Jen Mulini lo demuestra en su exposición fotográfica “Metas, pasiones y retos: mujeres con discapacidad”, a la que asistí y que hoy me permite responder de forma afirmativa a la pregunta con la que inicié y por la que quiero relatar mi experiencia.
Soy una persona de naturaleza curiosa. Me gusta que la gente me cuente lo que ve, especialmente si se trata de fotos.

Así que cuando me enteré de la exposición, me dije: yo tengo que estar ahí. Diría que me levanté, me arreglé y estuve a primera hora en la torre HSBC, pero sería mentir. Entre mis distracciones y las peripecias que implica vivir en una ciudad tan maravillosa y caótica como la Ciudad de México y a las que mi norteño ser no se acostumbra del todo, llegué a una hora razonable, que me dio el tiempo suficiente para apreciar todas las fotos con calma.

¿Y cómo (se estarán preguntando los escépticos) fue que lograste apreciarlas? Si no ves, niña. Pues nada más y nada menos que con el uso de las medidas de accesibilidad tomadas por Mulini y su equipo.

Cada imagen expuesta estaba preparada con un código QR que, al escanearlo me brindó el acceso a una descripción en audio de todos los elementos que aparecían en la foto. Desde las características físicas de las mujeres, pasando por su vestuario, las poses que mostraban, los elementos del paisaje, hasta algunos gestos e intenciones de sus miradas y expresiones.

Aunado a lo anterior, tanto la autora de la muestra como parte de su equipo estuvieron acompañándome para apoyarme en el recorrido e incluso para resolver mis dudas y ampliar un poco el contexto de lo que se presentaba.

Además de los códigos QR con audiodescripción, también había códigos que presentaban la interpretación del texto que acompañaba a cada foto en Lengua de Señas Mexicana.

Pero bueno, mi crítica de arte y fotografía frustrada hasta antes de este evento, me susurra al oído que no solo es importante la forma, sino que es imprescindible señalar el fondo. Seguramente se estarán preguntando de qué eran esas fotos de las que tanto he escrito pero que no he dicho nada…
Conformada por 30 fotografías de 25 modelos, la exposición logró reflejar 25 distintas realidades de mujeres con diversas discapacidades. Se dividió en 3 secciones: metas, pasiones y retos.

En cada sección, en cada imagen, Mulini fue capaz de captar y describir las historias de niñas y mujeres que tenían y tienen mucho que gritarle al mundo.

Una de mis fotografías favoritas fue la de Michelle. Una mujer cuyo reto es la violencia de género… un agresor que no solo la llevó a interseccionar por el género y la discapacidad, sino que sigue por ahí libre, en tanto que ella continúa buscando justicia. La foto de Michelle me pareció impactante. Una mujer que expresa dolor de forma simultánea a la esperanza y la resiliencia.

También me gustaron mucho las fotos de Victoria. Una jovencita de 19 años que vive con síndrome de Down, y que creo que es posible apreciar su esencia en dos facetas muy distintas entre sí. En una yo percibí a una niña aventurera, enérgica y competitiva; mientras que en la otra se mostró a una mujer con discapacidad que está buscando ser independiente y como ella misma lo dice “ser tomada en serio”.

Desglosar algo de cada una de las modelos implicaría escribir durante horas y llenar páginas y páginas, pero afortunadamente la fotógrafa ya lo hizo en su exposición. Ya captó la esencia, la presencia y parte de lo que las mujeres tenemos que decir.

Porque existimos, porque habitamos el mismo lugar de las demás personas, y porque cada una de ellas y de todas las mujeres que vivimos con discapacidad, tenemos metas, pasiones y retos que siempre han permanecido invisibles ante la sociedad, ante los gobiernos y muchas veces ante nosotras mismas.

Mi deseo es que más personas conozcan las realidades que atraviesan las vidas de las mujeres con discapacidad, y qué mejor que un buen paso sea disfrutar de trabajos como esta exposición. Con todo lo que implicó. Con el hecho de retratar lo que no es convencional para nuestra sociedad capacitista, pero también con el reto de hacer accesible los resultados que obtuvo. Porque todas queremos participar. Algunas como modelos, otras como espectadoras, otras quizás como fotógrafas y así, cada una con sus sueños y sus expectativas.

Por Amairany G. Básaca*

*Amairany G. Básaca es abogada, egresada de la Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos de la Universidad Panamericana. Tallerista en materia de derechos humanos, así como de interseccionalidad género/discapacidad. Apasionada de la democratización del conocimiento y la accesibilidad.


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