Opinión

Los olvidados: un ensayo sobre la discapacidad

Erick Estrada Monter

A las situaciones adversas que enfrentan las personas con discapacidad en el día a día, como pueden ser discriminación, invisibilidad o bullying, se suman retos para incluirlas en todos los aspectos, incluido el mercado laboral.

Nadie me dijo lo complicado que sería ser una persona con discapacidad permanente (pcdp), que eso es casi una garantía de que tendrás algún tipo de discriminación o te encontrarás con lugares no accesibles para tu condición y conocerás personas que te mostrarán odio, lástima, burlas o sencillamente pretenderán que no existes.

En México, un país que tiene relativamente poco atendiendo activamente a sus minorías históricamente discriminadas, las personas con discapacidad somos un porcentaje minoritario y en ocasiones excluido; el camino para lograr una verdadera sociedad incluyente parece un sueño lejano a pesar del destacado trabajo que hacen las instituciones, organizaciones, movimientos y colectivos el día hoy.

Las personas con discapacidad (pcd) son todas aquellas que por diferentes situaciones tienen una condición física, mental, sensorial o intelectual que puede prolongarse para toda su vida; cuando esas personas interactúan en su entorno y se encuentran con distintas barreras que pueden impedir o complicar su participación efectiva en la sociedad debido a sus limitantes, es entonces cuando nace la discapacidad.

En tierra de la desinformación el mito es el rey

Abundan en demasía rumores e ideas respecto a las pcd, muchos son propiciados por tener poca información disponible para el público que considera que basta con no tratarlos diferente.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda publicado en el año 2020, en nuestro país existen aproximadamente 6 millones 79 mil 890 personas con algún tipo de discapacidad lo que representa casi el 5 por ciento de la población total, de los cuales 53 por ciento son hombres y, 47 por ciento, mujeres; si comparamos el número de pcd frente a los más de 120 millones de personas en nuestro país (aún si consideramos a los otros más de 14 millones de personas que admiten tener alguna condición que les limita el ver, moverse y escuchar) no quedan dudas acerca de que somos una minoría apartada de los asuntos más importantes a legislar.

Con lo último me refiero a que es muy sencillo mirar en las calles y encontrarse con aplicaciones y facilitadores colocados erróneamente; los facilitadores son toda aquella adaptación o ajuste que requiera el entorno donde se desenvuelven las pcd, un ejemplo común son las rampas de acceso para las personas con discapacidad motriz física periférica o neurológica que no consideran conceptos básicos tales como la inclinación exacta para su uso autónomo y correcto.

Uno de los puntos más alarmantes a los que se enfrentan las pcd es la búsqueda de empleo. De cada 100 personas con discapacidad mayores de 15 años, sólo 40 tienen participación en las actividades económicas lo cual contrasta con las personas sin discapacidad (70 de cada 100 tienen un tipo de empleo), pero el acceso a un empleo no garantiza otros apartados como tener un contrato o seguro médico: del porcentaje de pcd empleadas sólo el 25 por ciento tienen seguro médico.

Me parece impactante la dura realidad que enfrenta una persona con discapacidad en México, somos una minoría con pocas oportunidades y alternativas por las condiciones que ofrece el país, vivir en la incertidumbre de ganar menos dinero que la mayoría, pagar por tu propia salud y, si eres mujer, vivir una doble discriminación, porque la discapacidad no es un tema que escape de la perspectiva de género. Sin embargo, nuestro contexto social actual es la época digital donde la imagen juega un papel importante en la opinión de las personas y su percepción sobre las empresas, marcas e instituciones, este actual contexto provocó un nuevo boom en un peculiar fenómeno que afecta a la correcta inclusión de las minorías históricamente discriminadas.

Tokenismo

El término de tokenismo, igual llamado florerismo, nace en la década de los sesenta durante la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos, liderado por Martin Luther King, y se utiliza a modo de herramienta o estrategia para que marcas, instituciones, organizaciones o hasta personas den la impresión de tener una imagen o ambiente inclusivo con las minorías, pero sin realizar un verdadero cambio, ajuste o adaptación para esas personas. Ningún grupo históricamente discriminado se salva de ser usado en dicha práctica.

El tokenismo brinda la falsa imagen de ser progresista o inclusivo, consiste en abrir un pequeño espacio para ser ocupado por una persona perteneciente a las minorías históricamente discriminadas para evitar los señalamientos de abuso y poco interés en materia de inclusión, lo cierto es que no produce ni logra ningún cambio y se queda en un intento superficial porque no se comprometen a realizar modificaciones internas; aquí lo que importa es quedar bien con los intereses.

El tokenismo provoca la generalización de los grupos minoritarios y en el caso de las pcd afecta gravemente su individualidad; las personas con discapacidad tienen diferentes necesidades de acuerdo con su condición, que requiere ajustes razonables y adaptados específicamente para ellos.

La autoestima en las pcd

Es difícil mirar la vida con un alto grado de positivismo teniendo en cuenta que para muchas personas con discapacidad la simple acción de salir a la calle implica miradas, burlas y discriminación. La situación no mejora en la escuela si eres un blanco para ser un caso de bullying, ya que no existen suficientes recursos para implementar estrategias que impulsen un ambiente incluyente, sea en el campo educativo o el mundo laboral donde posiblemente te paguen menos que a tus compañeros por realizar las mismas tareas; actualmente someterse a una prueba valpar puede ser de mucha ayuda a la hora de buscar un empleo, dicha prueba garantiza que tus habilidades y aptitudes son las indicadas para ejercer un tipo de trabajo, pero las cifras arriba presentadas siguen sin ser muy alentadoras.

Son muchos los factores que afectan la autoestima de las pcd, desde el rechazo, lo complicado que es trasladarse, tener acceso a una vida digna con todos los servicios, ajustes y facilitadores, hasta lo incierto que puede ser nuestro futuro. La situación de las personas con discapacidad necesita un cambio legislativo más rápido por parte de las autoridades, se requiere tomar en cuenta la voz de todos los grupos minoritarios creando más espacios para visibilizar las problemáticas que enfrentamos todos los días. Es urgente que se garantice el acceso gratuito con todos los ajustes y facilitadores que necesitan las personas con discapacidad psicosocial, intelectual, motriz, sensorial y múltiple.

Para finalizar mi intención no es otra que tratar de despertar más interés en la gente que lea este ensayo para que tome la iniciativa de informarse sobre los tipos de discapacidad y la compleja situación que implica su día a día.

También necesitamos mayor empatía para dejar de ser un grupo con pocas alternativas y eso se logra haciendo un esfuerzo en conjunto. Dejando de lado las miradas, las burlas y comenzar a brindar más oportunidades en todos los aspectos posibles; nosotros hacemos lo propio, hoy me abrazo y me acepto como soy, reconozco mis áreas de oportunidad, pero me admiro por mis virtudes y habilidades.

Las personas con discapacidad existen porque resisten.

El trabajo continúa.

Por J. Erick Estrada Monter*

*Erick Estrada Monter es licenciado en Comunicación y Periodismo por la UNAM, tiene discapacidad motriz. Su correo es erickestradamonter@gmail.com.


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