Opinión

La accesibilidad universal beneficia a todos

Luis Quintana

Si el lema “El mercado manda” suele ser el eje rector para el desarrollo de un producto o servicio, la accesibilidad también debería de serlo.

Por Luis Quintana*

Antes que nada, quisiera transmitirles lo afortunado que me siento de poder tener este espacio para compartir con ustedes información que considero clave para construir comunidades cada vez más inclusivas. Gracias al equipo de Yo También por la invitación y la confianza.

El tema que abordaré en esta primera entrega es el que más me apasiona: la accesibilidad universal. Es una tendencia que me mueve no sólo porque soy una persona con discapacidad motriz (uso silla de ruedas desde hace poco más de 15 años), sino porque estoy convencido de que es de interés universal por tener beneficios para toda la población y no sólo para quienes vivimos con alguna discapacidad.

La accesibilidad es un elemento fundamental para que cualquier persona se pueda desplazar, integrar, desenvolver y participar en los diferentes ámbitos de la vida, pero para las personas que vivimos con alguna discapacidad se vuelve un factor clave en las decisiones que tomamos.

Cuando un espacio no es accesible, por ejemplo, implica que en vez de ir al lugar al que quiero, tenga que ir al que “puedo” porque sé que ahí podré desplazarme mejor. 

Si el lema “El mercado manda” suele ser el eje rector para el desarrollo de un producto o servicio, la accesibilidad también debería de serlo: en el censo 2020 el INEGI contabilizó en México a más de 20 millones de personas con alguna discapacidad permanente o limitación funcional, lo cual representa poco más de 16 por ciento de la población. Si consideramos además que una familia típica en nuestro país está conformada en promedio por cuatro integrantes, estamos hablando de un mercado potencial de cerca de 80 millones de personas que viven muy de cerca la discapacidad. 

Las cifras están a la vista de todos, pero las personas con discapacidad seguimos siendo una minoría muy grande que las empresas no están contemplando al desarrollar espacios, productos y servicios. De tener la accesibilidad al centro de sus procesos de innovación y diseño, las compañías y sus marcas estarían alcanzando además a personas con lesiones temporales, adultos mayores, personas de talla baja, familias con bebés que usan carriolas, entre otras.

En 2010 la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial dictaminaron que 15 por ciento de la población mundial vive con alguna discapacidad, lo cual suma más de mil millones de personas. Sí, leíste bien: mil millones de personas vivimos (no “sufrimos”, aclaro) con alguna discapacidad. Esto equivale a una población siete veces mayor a la de México.

Una vez dimensionado el tamaño del mercado potencial, quiero compartirles cómo la accesibilidad universal, además de garantizar el acceso a toda la población (cuando se sabe aplicar), también tiene enormes beneficios para la salud. Aquí les comparto algunos ejemplos de herramientas con las que el diseño universal puede conseguir ese impacto:

  • La ergonometría: no sólo tiene que ver con el tamaño de la persona, sino también con los espacios: que sean amplios, que sean cómodos, que sean flexibles. También existe la ergonomía visual que tiene que ver con reducir los reflejos sobre el mobiliario o el uso de materiales absorbentes al ruido para poder mejorar la acústica, entre otros.
  • La iluminación: es fundamental ya que es la que nos ayuda a regular nuestro ritmo circadiano, que es el que nos dice a qué hora debemos despertar o irnos a dormir. Los espacios con muy poca luz pueden hacer que la gente bostece y se sienta más cansada. En la oficina de nuestro socio C&W, que por cierto está sensacional, instalamos un sistema de cosecha de luz natural que sirve para usar la mayor luz natural posible e ir graduando la luz eléctrica conforme va avanzando el día.
  • La movilidad: dado que solemos pasar más tiempo trabajando en la oficina o en casa que socializando con nuestra pareja, familia y amigos, es importante que los espacios estén diseñados de tal manera que protejan la salud mental y emocional. Debemos procurar entonces que sean espacios amplios, libres de obstáculos, con mobiliario activo, invitando a que la gente esté en constante movimiento. Para lograr esto, una de las estrategias que usamos es eliminar botes de basura de cada una de las estaciones de trabajo y en su lugar instalamos un centro de reciclado para motivar a las personas a desplazarse y a separar los residuos. También sustituimos las impresoras personales por pequeños centros de impresión como una manera de ahorrar electricidad, pero también para propiciar el movimiento.
  • Otros: podemos integrar dentro de los diseños espacios con plantas o huertos, música y otros elementos que ayudan a reducir la ansiedad o la hiperactividad.

Y lo mejor de todo es que, de acuerdo con estimaciones internacionales, el costo adicional por implementar la accesibilidad dentro de un proyecto arquitectónico nuevo varía entre 0 por ciento y 2 por ciento del costo total del proyecto.

Todo espacio, producto o servicio puede ser pensado, diseñado y elaborado para ser accesible. El compromiso con hacer lo correcto debe ser el motor detrás de todo.

*Luis Quintana es fundador y director de Todo Accesible A.C.

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