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De cómo una siempre se queda en los lugares que ama

Fotografía a blanco y negro, formada por líneas del rostro de Katia D’Artigues, una mujer de mediana edad que utiliza anteojos y aparece de frente, sonriendo a la cámara.

Hoy anuncio que dejo parcialmente Yo también, pero no me voy del todo.

Por Katia D’Artigues

Amar es un verbo clave, definitivo. Y creo firmemente que una nunca se va de los lugares que ama, aunque deje de estar ahí. Y eso me pasa con Yo También. Aunque suene algo cursi (algo a lo que ya no le tengo miedo, a ser cursi: siempre estaré aquí y Yo también estará en mi corazón).

¿A qué quiero llegar? A que hoy anuncio que dejo parcialmente Yo también, pero no me voy del todo. Este 2022 inicia con nuevos retos personales y laborales que implican, para poder concentrarme en mi nueva responsabilidad y también evitar cualquier sospecha de conflicto de interés, dejar la operación diaria y “subirme”, por así decirlo, a la “estrategia” de esta asociación civil, como la presidenta de un Consejo Editorial que anunciaremos muy pronto.

Nunca dejaré de ser la fundadora de esta organización que nació el 20 de octubre de 2010, con la que he trabajado en distintos momentos y cuyos últimos años han sido esta etapa tan gozosa y de exponencial crecimiento de “Yo También” con Bárbara como socia extraordinaria.

Es un sitio que nos ha sorprendido desde el principio y nos ha llenado de satisfacciones a nosotras, que pensamos que nos costaría trabajo llenar un boletín semanal con noticias nacionales e internacionales que comenzamos a publicar el 3 de mayo de 2019 en el Museo Memoria y Tolerancia. Aún dentro de la propia pandemia, donde no hemos parado, ¡al contrario! 

Ese pequeño texto, profesionalmente reporteado con cuatro “C”: cuidado, convicción de cambio y cariño se ha convertido en un pequeño sitio que actualizamos diario. 

Ahora tiene entre 3 mil y 4 mil lectores diarios (a veces más, si hay eventos importantes) y sabemos que hay muchas más posibilidades de crecimiento y más si apostamos a hablar a un público latinoamericano.  Tenemos visitas de varios países (particularmente de Estados Unidos, Argentina, Colombia). Tan solo en el último año hemos crecido 62 por ciento más. Hemos comenzado también a hacer materiales multimedia.

Logramos hacer realidad algo largamente anhelado: un diccionario, corto, útil, dirigido a pares, sobre cómo escribir sobre discapacidad. Un manual sencillo, que ya me hubiera gustado a mí tener cuando comencé a escribir sobre este tema. 

Tenemos un pequeño noticiario semanal inclusivo diseñado para todas las personas, con intérprete en Lengua de Señas Mexicanas y subtítulos. 

Sabemos que aún hay mucho por hacer para transformar el mundo en el que soñamos: donde cualquier persona con discapacidad sea vista como una persona, primero y ya. Que su condición pase a un segundo, tercero, cuarto, plano.

¿Que aún hay que derribar muchas barreras? Sí. Pero en eso estamos. Tienen mucho que ver con el miedo lo mismo a lo desconocido que al error o a hacer el ridículo.

Ahora somos un pequeño sitio especializado que tiene ya alianzas con varios otros medios que reproducen nuestros contenidos. 

Hemos cabildeado leyes con éxito. Hemos parado leyes injustas con éxito, de la mano de otras organizaciones. Hemos -que todo esto se tiene que contar en un plural entusiasmado- muchas cosas sorprendentes. 

Hago este resumen para decir que me siento muy orgullosa con lo hecho en estos 11 años y particularmente en estos ya casi tres últimos.

Me voy como directora de Comunicación de Cemefi, el Centro Mexicano para la Filantropía. Me voy, pues, a servir y poner mi experiencia al servicio de muchas más organizaciones de la sociedad civil que por estos días enfrentan muchos y diversos problemas. Estoy muy entusiasmada de sumarme a un equipo profesional y multidisciplinario que por estos días está replanteándose su lugar en México y cuyo presidente es Ricardo Bucio, quien fue presidente de Conapred durante 8 años (y yo pertenecí durante ese tiempo a su Asamblea Consultiva). Bucio, fíjense, fue el primero a quién le escuché hablar, por ahí de 2007, de la Convención sobre los Derechos Humanos de las personas con discapacidad cuando él trabajaba en la Comisión de Derechos Humanos del DF y yo ya comenzaba a dar pequeños talleres a organizaciones de la sociedad civil de discapacidad sobre cómo comunicarse mejor con los medios. 

Me voy tranquila porque Yo También queda en estupendas manos. Bárbara será la directora general. Se incorpora Ágata Székely como editora general; Débora Montesinos será nuestra editora ejecutiva; Diana Sánchez, la editora digital y Cynthia Monterrosa, la editora de arte. ¿Que las voy a extrañar? Eso sí: ¡un montón!

Contamos con un muy buen grupo (y creciente de reporteros y colaboradores) y también con ustedes, quienes nos leen y ¡queremos seguir sabiendo de ustedes!

Así que, como dice la canción: no es más que un hasta luego. Es un hasta siempre.

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