Ilustración del Diego con los brazos cruzados, esta viendo a la cámara, viste un saco y una camisa sin corbata
Opinión

Creer, el acto imprescindible

Fotografía: cortesía de AM Querétaro.

Diego Fonseca*

En el periodismo, haces algo nuevo o aportas una mirada distinta sobre algo conocido. Detrás de esa simple enunciación se construyen decenas de metodologías para construir una audiencia amplia y sólida y una reputación lo más respetable posible. No siempre se consigue, pero en ocasiones sucede y sucede con una velocidad y consistencia sorprendentes.

Yo También parece estar en ese escaso grupo de proyectos únicos: un producto capaz de traducir de manera amplia, con un lenguaje sencillo y conocimiento de fondo la realidad de un espacio social.

El punto de partida, propio de los movimientos con una misión, son sus fundadoras, Katia D’Artigues y Bárbara Anderson. En narrativa es siempre más sólido el autor que sabe de qué escribe; pues en Yo También Katia y Bárbara saben más que eso: saben cómo viven. Ambas mamás de chicos con discapacidad, desde el primer día de las vidas de sus hijos debieron aprender sobre una realidad que las acompañará de por vida. Si uno ha de contar lo que sabe, ellas cuentan lo que viven. No hay mejor modo de aprender.

Un segundo factor a favor de Yo También como producto periodístico reside también en Katia y Bárbara, no ya como mamás sino como profesionales. Reconocidas, activas, inteligentes. Dueñas de una red de contactos envidiable. Saben de muchos y muchos saben de ellas. Ese enorme valor referencial les permite llegar más pronto y mejor a lugares donde a otros podría tomarles más tiempo.

Pero si un medio con figuras detrás nace con una capacidad de reconocimiento significativa, eso nunca es todo y no suele tener capacidad de supervivencia. Si tienes un mal equipo, no tendrás un buen producto y echarás por la borda la posibilidad de conectar con una audiencia. Pero aun cuando tienes un buen equipo y hasta puede existir una audiencia para tu idea, si tienes un mal producto tendrás que remar para ganar espacio. O perder la reputación.

Nada de esto parece estar sucediendo. Yo También ha crecido de manera exponencial en poco tiempo, y eso no es producto de sus creadoras per se como de la capacidad de ambas de entender que todo discurso necesita adaptación para ser efectivo. Si nadie me entiende, soy una voz en el desierto. Así sea la mejor voz de todas, nadie sabe de mi clamor.

Yo También ha sabido adaptar su producto como una multiplataforma de ideas y servicios. Aprendió a hablar como su audiencia sobre los temas que necesita su audiencia —en ese punto, es una gran experiencia de periodismo de servicios, en extremo necesaria— y a traducir la complejidad de las demandas de las personas con necesidades especiales a un lenguaje comprensible para el público corriente, los activistas o las autoridades. Había una demanda insatisfecha y Yo También llegó a ocuparla como otros no lo hacían.

No ha sido un solo factor sino una multiplicidad de decisiones. Especialización discursiva, liderazgo eficiente, capacidad de cabildear —capital cuando el periodismo se abraza con el activismo social—, tropicalización permanente de la estrategia de comunicación. Apertura a la innovación. La capacidad de enfrentar el miedo al cambio y de asumir riesgos. De actuar de manera colaborativa y multidisciplinaria.

Cada uno de los méritos de Yo También radica en una determinación propia de dos emprendedoras como Katia y Bárbara, a quienes les cabe sin hiperbolismo la brutal calificación de fuerzas de la naturaleza. Un emprendedor debe saber medirse a la incertidumbre con foco de capitán de tormentas, ha de ser veloz para adaptarse, no ir corto de inventiva e ingenio, pero nada de eso se sostiene sin sentido de apropiación. Sin creer que lo que haces es imprescindible. Y en Yo También, otra vez, cada acción no es un ejercicio vano de relaciones públicas sino un compromiso por la vida de personas de carne y hueso.

*Este texto fue parte del análisis del modelo de Yo También en la edición 2020 del Seminario Iberoamericano de Periodismo Emprendedor (SIPE) que Diego Fonseca dirige en CIDE.


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