Opinión

¿Cómo describir la parálisis cerebral?

Luz Mariana del Castillo Salas

En el marco del Día Internacional de la Parálisis Cerebral, vale la pena recordar que esta es una condición que puede expresarse físicamente de diversas maneras, pero que no significa ni discapacidad intelectual ni bajo coeficiente intelectual.

La parálisis cerebral es una condición de vida, como lo son los otros tipos de discapacidad. Se puede presentar por diversas causas que pueden ser desde antes del nacimiento, por complicaciones en el embarazo, causas perinatales o durante cualquier momento de la vida.

Estas implican un gran espectro en el grado de afectación, que van desde tener complicaciones para poder mover brazos y/o piernas que en ocasiones generan dificultades para caminar, así como complicaciones en el lenguaje, específicamente en la articulación de palabras a primera impresión. Estas afectaciones pueden implicar la imposibilidad de tener movilidad de manera autónoma y también se pueden presentar, en diversos grados, movimientos involuntarios en brazos, piernas y cabeza con variables en su intensidad.

Esto ocasiona en ciertos casos una afección continúa de descontrol del cuerpo; lo que puede ocasionar alteraciones en la postura del cuerpo, en el tono muscular, en los movimientos finos y gruesos en piernas, brazos, manos y dedos, así como falta de convergencia visual. 

Todas las descripciones anteriores procuran explicar a detalle las variables en la parálisis cerebral, sin embargo, es de suma importancia aclarar y recalcar que la discapacidad de parálisis cerebral (PC) por sí sola nunca implica discapacidad intelectual ni coeficiente intelectual debajo del promedio.

No obstante que está comprobado que la PC está desvinculada con cualquier grado de discapacidad intelectual, aún actualmente persisten los paradigmas y prejuicios de un porcentaje de nuestra sociedad que consisten en tener un trato personal infantilizador para con nosotras, las personas que tenemos parálisis cerebral; aún y cuando seamos adolescentes o hasta adultos.

Esto, está claro si lo analizamos bien y a detalle, es patrón de discriminación. Además de que si observamos con detenimiento son escasas las personas con parálisis cerebral que están contratadas tanto en el ámbito privado, empresas y en organismos públicos.

Así como también es poco común que veamos a alguien con parálisis cerebral disfrutando de eventos sociales y/o en actividades recreativas, con amigos(as), mucho menos en pareja, o ni siquiera asistiendo a un club social, ni tampoco a un grupo perteneciente al sector religioso. 

Todo ello a pesar de que en los años recientes se ha estado consolidando el reconocimiento de derechos para evitar que las personas con parálisis cerebral continúen siendo  desacreditadas y vulneradas en sus Derechos Humanos.

Por Luz Mariana del Castillo Salas*

* Luz Mariana del Castillo Salas es licenciada en Psicología y tiene una maestría en Discapacidad. Tiene una IAP y colabora en el DIF de Querétaro. Tiene parálisis cerebral,


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