Opinión

Dominando la oscuridad: Campeones del mundo

Fotografía en blanco y negro, con un filtro, de un hombre de unos 50 años, su cabello es oscuro y corto; y viste camisa formal de color claro con un chaleco encima.

¿Qué valores podemos enseñar a nuestros hijos e hijas antes una sociedad cegada por el egoísmo? Las personas con discapacidad nos lo dicen.

Por Gustavo Torres*

Los últimos días del verano en Tijuana han sido agobiantes. Junto a las altas temperaturas, el calor pareciera ir acabando con la paciencia y el respeto hacia los demás.

Había comenzado el día llegando al supermercado por unos pendientes. A la hora de pagar me encontré con una larga fila la zona de cajas, delante de mí estaba un muchacho de unos 30 años aproximadamente, y a pesar de que no habíamos llegado aún a mediodía tenia marcadas ojeras, rasgos de cansancio e impaciencia por pagar sus 2 botellas de agua.

Pero ¿qué era lo que me llamó la atención?

Que estaba en silla de ruedas y nadie le cedió paso a tener prioridad. Todos mostraban su indiferencia en el apuro de salir del sitio, si bien la fila se movilizó con rapidez, al momento de tocar su turno su silla no pasaba por el pasillo de esa caja.

Todo fue tenso, y en un movimiento ofuscado logró pasar por ese angosto pasillo con un milimétrico espacio por cada lado. Ver esa acción me dejó con un sabor amargo de impotencia, y además de no saber qué podía hacer más allá de ofrecer mi ayuda a pasar, o pedirle a la jefa de cajas que le diera prioridad.

El día prosiguió sin tregua al calor, ni al tráfico, en la ciudad hasta que dieron las 5:30 pm y llegué con mi hijo a los campos de la Unidad Deportiva (CREA) de la ciudad. Y lo que sucedió fue el colmo.

No había estacionamiento disponible, la hora del entrenamiento de mi hijo pasaba y al llegar a la esquina de la calle Aviación con la Vía Rápida, un auto con identificación de una entidad oficial estacionaba sobre la única rampa que hay para personas que cruzan la calle en silla de ruedas.

Mudo. Sin palabras, atragantado con la arena de la impotencia en la garganta pensé.

¿Qué valores podemos enseñar a nuestros hijos, ante una sociedad cegada por el egoísmo, la falta de empatía y el apuro que nos come la vida?

Hace poco conocí a Gonzalo Vilariño, quien fue campeón del mundo dos veces con la Selección Argentina de Futbol para ciegos, y él supo decir.

  • Yo aprendí del deporte que la discapacidad depende en gran medida, de las reglas del juego. Por eso creo que, si cambiamos algunas de las reglas de nuestro propio partido, le podemos hacer la vida un poco más fácil a ellos. Todos sabemos que existen personas con discapacidad, las vemos a diario, pero tal vez al no tener un contacto directo con ellas no somos conscientes de la problemática que enfrentan día a día. Si bien es cierto que hay una mayor responsabilidad social respecto de la inclusión de las personas con discapacidad, pero creo que no es suficiente todavía. Creo que el cambio deber ser de cada uno de nosotros, primero dejando de lado la indiferencia hacia ellos, y después respetando las reglas que si los tienen en cuenta.


Te invito a escuchar mi charla con Gonzalo y el tema. Dominando la Oscuridad. Campeones del Mundo en este enlace, dale clic.

*Gustavo Torres es Autor. Productor y Conductor del programa Entre Mates e Historias. Coach personal y acompañamiento con terapias complementarias. Facebook: @gustavothistorias y Spotify: Gustavo Torres – Historias

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