Fotografía de la espalda de una mujer donde tiene su mano sobre su cuello.
Notas

Vivir con dolor, una realidad subestimada en el mundo

Débora Montesinos

Aprender a vivir con dolor es un reto que enfrentan miles de personas en México, donde -como suele ocurrir para este y otras situaciones de salud-, no hay estudios de corte epidemiológico que permitan establecer con precisión la frecuencia y prevalencia del dolor crónico en la población.

Las estimaciones más conservadoras de esta manifestación indican que el dolor afecta al 15% de la población general. “Posiblemente cerca de 16 millones de mexicanos padezcan este penoso síndrome”, escribe el doctor Alfredo Covarrubias Gómez, médico especialista y autor de “El dolor en México”.

Ante la falta de estadísticas precisas, la cifra de 15% iría en línea con lo que ocurre en otros países y que llevó en 2001 a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) eligiera el 17 de octubre como el Día Mundial contra el Dolor. 

Para el organismo, el dolor crónico es uno de los problemas de salud más subestimados en el mundo y de los más amenazantes para la calidad de vida. Además, en varios países es la principal causa de ausentismo laboral.
Esto ocurre porque más de la mitad de quienes tienen dolor crónico no pueden hacer ejercicio ni dormir normalmente. Ya ni se diga realizar tareas domésticas o esfuerzos físicos.

Pero aun cuando la fecha conmemorativa llega este sábado a 19 años, el estudio y manejo del dolor no es nuevo. En 1946, el doctor John Bonica creó en Estados Unidos la primera clínica del dolor. Años después, en 1974, fundó la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), que trabaja de la mano con la OMS y de la que forman parte organismos nacionales como la Asociación Mexicana para el Estudios y Tratamiento del Dolor.

Tipos de dolor

Los especialistas identifican dos principales: agudo y crónico.
El dolor agudo inicia repentinamente y dura poco tiempo. Generalmente desaparece a medida que el cuerpo sana, pero puede volverse crónico si no se trata.

El dolor crónico dura mucho tiempo o empeora. Puede durar meses o años debido a una condición crónica y permanecer en el paciente aun cuando se haya recuperado de una lesión o enfermedad.

Al acudir con un especialista, hay algunos pasos que pueden apoyarle para establecer el diagnóstico.

  1. Examinación directa. El médico toca o presiona diferentes lugares del cuerpo del paciente, a quien puede pedirle que describa el dolor, si es agudo, sordo, intenso, constante o intermitente.
  2. Estudios de gabinete: Una radiografía, una tomografía computarizada o una imagen por resonancia magnética pueden usarse para encontrar la causa del dolor.
  3. Llevar un diario del dolor. Es una actividad útil que permite rastrear ciclos de dolor e incluirá datos como cuándo inició el dolor, cuánto duró y la intensidad que tuvo, además de detalles que indiquen si empeoró o mejoró.
  4. Definir una escala de dolor: Pueden incluir números, del 0 al 10, o caritas con alguna expresión que defina la intensidad.

Independientemente del diagnóstico y sin contravenir las indicaciones médicas para su manejo, hay algunas recomendaciones que pueden ser útiles para mitigar el dolor. Puedes verlas aquí.


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