Fotografía en blanco y negro de un adulto mayor sonriendo.
Notas

¿Trabajar menos para cuidar a las personas mayores?

Por Débora Montesinos

Legisladores debaten la posibilidad de que México cuente con un Sistema Nacional de Cuidados, una propuesta que activistas y organizaciones civiles han impulsado durante años sin que hasta ahora pareciera que podía avanzar. Puedes leer aquí la nota del estatus de la iniciativa.

El tema, sin embargo, no es exclusivo de México. Otros países, como Colombia, también lo tienen en la agenda pública. Activistas en ese país advierten que no puede pensarse en reducir o redistribuir el cuidado sin desmantelar las causas que hacen que las personas con discapacidad estén encerradas en la casa.

La alerta puede aplicarse también a México y al resto de los países de América Latina y el Caribe, donde en 2015 había alrededor de 8 millones de personas mayores, de más de 60 años, con y sin discapacidad que vivían en una situación de dependencia del cuidado, es decir, que tenían dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria como vestirse, bañarse o comer. 

Esa cifra crecerá a al menos 27 millones para 2050, según un estudio de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, A. C. (AMIIF), y la realidad indica que ya no es posible permanecer estáticos sin buscar soluciones que abarquen a toda la población, porque es un tema que la impacta de muchas maneras.

De hecho, la asociación Yo Cuido, establece que la importancia de la contribución que hacen las y los cuidadores a la economía de México. El trabajo de cuidados no remunerado representa el 23.5% del producto interno bruto (PIB); mientras que el 29.1% en el sector salud corresponde al trabajo no remunerado que se destina a los cuidados de salud en los hogares.

Las personas dependientes de servicios requieren de la ayuda de otros para su vida diaria. Esto significa que necesitan servicios de atención a largo plazo (SALP), pero con algunas excepciones, los mercados de SALP en la región son muy limitados y los servicios públicos son prácticamente inexistentes, dice la AMIIF.

Del estudio “Working Less to Take Care of Parents? Labor Market Effects of Family Long – Term Care in Four Latin American Countries” (inglés) se obtiene un análisis descriptivo del uso del tiempo de las personas dedicadas o responsables del cuidado en Chile, Colombia, Costa Rica y México. Los resultados no sorprenden en lo referente en quienes recaen las tareas, sino en los porcentajes que confirman la desigualdad:

  • Las mujeres representan del 63% al 84% de los cuidadores familiares a largo plazo y entre  72% al 88% del total de horas de los SALP.
  • En todos los países y de forma consistente, las mujeres que brindan SALP tienen menos probabilidades de trabajar, y aquellas que pueden hacerlo trabajan menos horas a la semana y tienen una doble carga de trabajo.

En esta actividad, como demuestra esa encuesta regional, prevalecen los estereotipos de género, son las mujeres quienes suelen brindar los servicios de atención a largo plazo y confirman la inequidad en que se desenvuelven. 

Esta evidencia es particularmente significativa para una región que está envejeciendo y donde la participación de las mujeres en el mercado laboral históricamente ha sido baja y de lento crecimiento, dice la AMIIF.

“Todas estas consideraciones apuntan a la necesidad de reformas para reequilibrar la carga del cuidado dentro de las familias y reducir sus impactos en el desarrollo profesional y la retención de capital humano. Y, paralelamente, apuntan a que la profesionalización de los servicios de atención a largo plazo puede impulsar la creación de millones de empleos formales de alta calidad tanto para mujeres como para hombres, como ha sucedido en otras regiones del mundo”, establece el estudio. 

“Es una cuestión de derechos y calidad de vida para una creciente población de personas mayores. Pero, también es una cuestión de igualdad de género y oportunidades económicas reequilibrar la carga del trabajo de cuidado del hogar”.

No obstante, aunque esta realidad sea coincidente en la región, en México aún habrá que ir a contracorriente, ya que desde el gobierno federal consideran que son las mujeres las que, por tradición, deben cumplir con ese rol de cuidadoras sin remuneración.

“La tradición en México es que las hijas son las que más cuidan a los padres, nosotros los hombres somos más desprendidos, pero las hijas siempre están pendientes de los padres, de los papás, de las mamás”, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador en un evento realizado el 25 de junio, en Texcoco, Estado de México.Esa no ha sido la única ocasión en la que el mandatario plantea su posición sobre el tema. Tres meses antes, en marzo, cuando apenas iniciaba la pandemia por COVID-19, pidió a las mujeres cuidar “a los abuelitos”.

«Es conocido que sobre todo las hijas cuidan a los padres; los hombres podemos ser más desprendidos», expresó López Obrador al iniciar la llamada segunda fase de la pandemia.

Cambiar esas creencias que trascienden y han sido prácticamente llevadas a un nivel de norma gracias a un sistema de usos y costumbres es uno más de los retos que habrán de superarse en el país para hacer realidad el Sistema Nacional de Cuidado, como lo señala esta editorial de Katia D’Artigues que puedes leer aquí.


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