Fotografía de una mujer en silla de ruedas dentro de una cocina, está sola y ella se está moviendo. detras de ella se alcanza a ver toda la cocina
Especial: Coronavirus, información accesibleNotas

La desigualdad en América: el mejor aliado de la pandemia

Por Bárbara Anderson

La epidemia del COVID 19 no solo afecta a la salud, también a los derechos humanos.

Hay muchos flancos a tener en cuenta en una crisis sanitaria pero nuestra región (la más desigual del planeta) impone retos extras a sus millones de habitantes para protegerse. falta agua con la que lavarse, faltan vivienda donde quedarse, faltan alimentos para estar fuertes físicamente ante el virus, falta infraestructura hospitalaria, insumos y personal. Sobra inseguridad, sobra pobreza. La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) de la OEA hace una serie de recomendaciones que se pueden consultar aquí.

Recomienda demanera enfática que el objetivo de todas las políticas y medidas que se adopten en cada país deberán basarse en un enfoque de derechos humanos que contemple la universalidad e inalienabilidad; indivisibilidad; interdependencia e interrelación de todos los derechos humanos; la igualdad y la no discriminación; la perspectiva de género, diversidad e interseccionalidad; la inclusión; la rendición de cuentas; el respeto al Estado de Derecho y el fortalecimiento de la cooperación entre los Estados.

Podrá sonar muy obvio, podrán parecer puntos llenos de sentido común, pero en momentos de crisis extrema como la actual vale la pena reforzar lo que corresponde y lo que es central:

  1.  El derecho humano a la salud y otros derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el contexto de las pandemias
  2. Estados de excepción, libertades fundamentales y Estado de Derecho
  3. Cooperación internacional e intercambio de buenas prácticas y
  4. Grupos en situación de especial vulnerabilidad

Justo este último punto es central para las personas con discapacidad. Y cita textual, “

al momento de emitir medidas de emergencia y contención frente a la pandemia del COVID-19, los Estados deben brindar y aplicar perspectivas intersecciones y prestar especial atención a las necesidades y al impacto diferenciado de dichas medidas en los derechos humanos de los grupos históricamente excluidos o en especial riesgo, tales como: personas mayores y personas de cualquier edad que tienen afecciones medicas preexistentes, personas privadas de libertad, mujeres, pueblos indígenas, personas en situación de movilidad humana, niñas, niños y adolescentes, personas LGBTI, personas afrodescendientes, personas con discapacidad, personas trabajadoras, y personas que viven en pobreza y pobreza ex trema, especialmente personas trabajadoras informales y personas en situación de calle; así como en las defensoras y defensores de derechos humanos, líderes sociales, profesionales de la salud y periodista”.

Y hace un reconocimiento (como lo ponemos en nuestra Infografía de ‘Te va a servir’ a cargo de Margarita Garfias) a que “por lo general, los cuidados de las personas enfermas o necesitadas de especial atención recaen fundamentalmente en las mujeres, a expensas de su desarrollo personal o laboral, existiendo un escaso nivel de institucionalización y reconocimiento social o económico para tales tareas de cuidados que en tiempo de pandemia se vuelven aún más necesarios y exigentes”.

En el caso de las personas con discapacidad, la Comisión recomienda:

  • Asegurar atención médica preferencial, sin discriminación, incluso en casos de razonamientos de recursos médicos.
  • Asegurar su participación en el diseño, implementación y monitoreo de las medidas adoptadas frente a la pandemia del COVID 19. (Un tema que es nodal en la nota sobre Triaje que realizó Katia D’Artigues en esta edición y que puedes leer aquí)
  • Ajustar los entornos físicos de privación de la libertad y atención médica, tanto en instituciones públicas como en privadas, para que las personas con discapacidad puedan gozar de la mayor independencia posible y acceder a medidas como el aislamiento social y el lavado frecuente de manos, entre otras.
  • Adoptar los ajustes razonables y apoyos necesarios para garantizar que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos humanos en condiciones de igualdad en contextos de medidas de aislamiento o contención.
  • Adoptar estrategias accesibles de comunicación a fin de informar en formatos accesibles.

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