Fotografía de perfil de Marcela Bastida, una joven pianista de cabello largo semi recogido de la frente y le cae sobre la espalda y el hombro hacia el frente. Viste ropa color claro que resalta en la imagen oscura donde se aprecian sus manos sobre el teclado de un piano negro.
La discapacidad y yo

Marcela Bastida, la artista que transgredió a la ceguera con notas musicales

A sus 26 años, ha conseguido posicionarse como una de las mexicanas más reconocidas a nivel internacional como pianista y compositora de jazz.

Por Monserrat Ortiz

Cuando Marcela Bastida nació, durante un parto prematuro, sufrió un desprendimiento de retina y desde su nacimiento se convirtió en una persona ciega. Aun así, desde muy pequeña comenzó a tomar clases de piano en el estado de Chihuahua y a sus 15 años se mudó a Ciudad de México para estudiar música en Yamaha. De esa manera es como inició su camino al éxito internacional.
Dos años después, a sus 20 años, se mudó a Boston, Massachusetts, para cursar la carrera de música en el Berklee College of Music. En esa institución, Marcela aprendió lo mejor de la tecnología musical asistida para traerla a México y mostrar a otras personas ciegas que no hay límites para alcanzar los sueños.

Fotografía de Marcela Bastida frente a una construcción de ladrillos y vigas de madera. Ella está muy sonriente, mientras luce un birrete negro con el pompón rosa pálido del lado izquierdo. Usa toga negra con una aplicación rosa. Su cabello es largo, negro, lo lleva suelto y unas ondas le caen sobre la mejilla derecha.
Marcela Bastida el día de su graduación.

¿Qué dificultades has tenido durante tu carrera? 

Tuve algunas dificultades cuando empecé a estudiar música antes de conocer Berklee y el sistema de tecnología musical. No con la música como tal, porque la música realmente la puedes tocar sin tener partituras con lectura a primera vista y hay tantos métodos y posibilidades como maestros dispuestos a enseñarte.
Yo tuve la fortuna de estudiar con maestros que me enseñaron muchas cosas de oído y tenían un conocimiento tan grande de la música, que lo transmitían sin importar el medio.
Cuando empecé a estudiar la carrera, había clases de tecnología musical donde yo no podía hacer mucho porque no tenía los medios ni los programas adecuados para utilizar esta tecnología, entonces ese era mi más grande obstáculo: las clases relacionadas con la computadora donde tenía que producir, escribir partituras en un programa que se llama Sibelius. Yo no sabía que era posible utilizarlo, al igual que Protools. Fue hasta que me mudé a Boston y tuve la fortuna de tener ese acercamiento durante un programa de verano. 

¿Cómo es la tecnología musical asistida?

Son programas que se usan de manera muy universal entre los músicos, simplemente los tienes que usar con lectores de pantalla y comandos específicos que funcionan con la voz de la computadora y el teclado, porque no podemos usar el mouse.
Son cosas que se agregan al programa y la computadora, pero necesitas tener una persona especializada que te enseñe, a tu manera, cómo funciona; porque cada uno usamos el programa de manera diferente. Ahí me empezó a dar mucha curiosidad y empecé a implementarlo en México, pero acá todavía no se cuentan con muchos recursos ni mucha gente que los pueda usar. 

Con la tecnología pueden lograrse grandes cosas 

El año pasado, Marcela visitó el Área de Investigación Musical para Ciegos y Débiles Visuales de la Facultad de Música (FAMUS), de la Universidad Autónoma de Nuevo León, para compartir sus conocimientos de tecnología asistida con estudiantes de música con ceguera y debilidad visual.

“La tecnología musical asistida es algo muy específico, no es solo tecnología asistida en general sobre cómo usar una computadora, esa es solo una parte: el resto es usar el software para música y comenzar a crear”. 

Además de la tecnología asistida, explica Marcela, existe también la música en braille, pero no es tan funcional como utilizar los métodos tecnológicos más novedosos. “Es indispensable leer y escribir música braille, pero desafortunadamente eso sólo funciona entre nosotros, entre gente invidente o gente que enseñe a gente invidente y sepa cómo usarlo. Sin embargo, si eres un compositor y tienes una partitura para que la toquen músicos que sí son capaces de ver, obviamente con música braile eso no se puede”, narra la compositora.
“La música es lo principal en mi vida, siempre ha estado presente de muchas maneras: escuchando, practicando, analizando. Ser músico implica muchas cosas, no solo es tocar ni componer, es entender, escuchar, invertir mucho tiempo en construir tu cultura y tener mucha información sobre los géneros. Es como un mundo enorme de constante aprendizaje y posibilidades”. 

¿Cómo superaste a la ceguera para alcanzar tus sueños? 

Es saber que lo puedes hacer, porque ese es el primer bloqueo que muchas veces tenemos. Pensamos que si no hay recursos no se puede hacer; o que si no tenemos algún sentido no se puedo hacer. Las limitaciones las ponemos nosotros mismos. Si bien puede existir una real, como la falta de recursos, maestros, o lo que quieras, hay que buscarlos, mover lo que se tenga que mover para buscar oportunidades. La vida es despegar y llegar a donde tú quieras, sabiendo que, aunque existan los límites, se pueden romper.  Mucho empieza en nosotros mismos.

«Sí es real la falta de recursos, sí es real que las oportunidades tardan más en llegar a nosotros porque tenemos una forma de aprender diferente, pero no significa que no suceda y no debas mover todo lo que puedas para conseguirlo». 

Marcela Bastida

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