Editorial

Tres años apasionantes

Katia D'Artigues

Todos tenemos cerca a alguien con discapacidad y seguimos insistiendo en que hay que levantar la mano y salir del clóset para hacer notar que no somos pocas personas, que hay necesidad de políticas públicas y oportunidades.

Por Katia D’Artigues

Hace tres años, en el Museo Memoria y Tolerancia, arrancamos esta aventura vital llamada Yo También recordando que hoy, 3 de mayo, se festeja una triple efeméride: el aniversario de la entrada en vigor de Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, el Día Mundial de la Libertad de Prensa y también el Día de la Santa Cruz, festejada por los empleados de la construcción.

Es increíble que en tan sólo tres años de ese día un newsletter que por momentos dudamos sobre si tendríamos suficiente información a comentar, de manera semanal, se haya convertido hoy en el vibrante sitio de internet, plenamente accesible, con alianzas con más de 12 medios y más notas de las que podemos cubrir y que actualizamos de manera diaria. Cuando vuelvo la vista atrás me parece increíble que hablemos de la misma iniciativa que ahora estrena ¡al fin! un portal con sellos de plena accesibilidad de la W3C (el verdadero estándar internacional). 

Que lancemos el trabajo ganador de nuestro segundo concurso de periodismo con un micrositio al que se sumaron otros tres medios y también con formatos inclusivos. 

Que tan sólo en este año, gracias a un enorme patrocinador que ha sido AT&T (gracias a todo el equipo de Mónica Aspe y en particular a Daniel Ríos por creer en nosotras) tengamos un sueño largamente acariciado que durante años dijimos: ‘tenemos que tener algo así’. ¡Un Diccionario dirigido a colegas periodistas sobre cómo escribir sobre discapacidad! (con todo y una guía básica de cómo entrevistar a alguien con discapacidad, fuentes básicas, botiquín de leyes esenciales).

¿Podríamos hacer ahora una red de periodistas interesados en el tema? ¡Sería fantástico!

No sólo eso, también un noticiario accesible para todas las personas, con información que a todo el mundo le interesa que ahora no sólo es visto en redes sociales, sino en el programa 80 millones, de Canal Once, y, a partir de hace unos días, en las pantallas de TeleUrban logrando llegar a, al menos, 46 millones de personas en el país cada mes.

Seguimos apostando por contenidos útiles para nuestro público objetivo: las personas con discapacidad y sus familias que, siempre hemos sostenido, somos un público grande. 

Los resultados del Censo 2020, atrasados por la pandemia, nos dieron la razón: son 20 millones que viven con alguna discapacidad y 80 millones de personas los y las que los acompañamos en su casa. Más los amigos y cercanos. No exageramos al decir que se trata de toda la población del país que de una manera directa o indirecta vive o convive con una persona con discapacidad. O que nos sumaremos a la estadística al vivir cada vez más años. Es una realidad que debemos reconocer plenamente y tomar las medidas para hacerles y hacernos la vida más accesible, plena y digna.

Todos tenemos cerca a alguien con discapacidad y seguimos insistiendo en que hay que levantar la mano y salir del clóset para hacer notar que no somos pocas personas, que hay necesidad de políticas públicas, oportunidades, mucho más allá de lo poco que los gobiernos, empresas, organismos internacionales o la sociedad en general invierten en ello hoy (si se le analiza bien).

Lanzamos la segunda edición de un concurso de periodismo no premiando trabajos ya hechos, sino promoviendo que se hagan más. El resultado es sorprendente. No ahondo más en ello en este momento porque hay toda una sección dedicada a ello y el trabajo de mis colegas fue deslumbrante. 

El equipo de Yo También tuvo una idea genial que podría derivar pronto en algo mucho más grande: un hermoso póster diseñado por Cynthia Monterrosa, descargable, de inventos que se hicieron pensando en personas con discapacidad que ahora usamos todas las personas en el mundo. Es sólo una muestra de cómo la innovación se crea por la necesidad, sí, pero también por el amor al buscar apoyar a una persona querida. 

El año tres también termina con buenos auspicios aún en medio de una situación difícil que vivimos todas las organizaciones de la sociedad civil y que nos preocupa a todas en medio de ataques inmerecidos desde Palacio Nacional y amenazas diversas en el Congreso. A inicios de 2022, el 21 de febrero, iniciamos sesiones con un gran Consejo Asesor Editorial, que presido, del que escribo más largo en este mismo anuario. Estoy segura de que es de la mayor importancia para nuestro futuro, crecimiento e institucionalización. Agradezco a cada uno de nuestros consejeros y consejeras que donen parte de su tiempo para apoyarnos a crecer cada día más.

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