Editorial

Detalles pequeños (y no tanto) que cambian la vida

Débora Montesinos

Hay acciones de más sentido común que tecnología que suman y logran hacer una enorme diferencia para las personas con discapacidad.

Por lo general no tenemos el hábito de apreciar el valor de las pequeñas cosas, las acciones que pasan “casi” inadvertidas, los regalos que llegan de forma inesperada o que provienen de quienes menos lo imaginas.

Casi siempre vivimos en automático sin parar un segundo para apreciar las bondades que nos rodean hasta que estas prácticamente chocan con nuestro día a día, lo sacuden, lo mueven y lo enriquecen.

Y no se trata de que el regalo sea recibido directamente; también podemos celebrar con la fortuna de otros y otras, como ocurrió en estos días en que fuimos testigos de cómo tres acciones que mejoraron la vida de personas con discapacidad a las que apreciamos, aun sin conocerlas.

El primero es Daniel Robles Haro (ustedes lo recordarán por su epopeya para lograr inscribirse en el SAT). Luego de pelear semanas por su firma, nos compartió cómo Banorte cambia sus procesos para hacerlos accesibles y le abrieron una cuenta en su casa y usando un lector de huellas dactilares pequeño que le ahorró tiempo. En este caso más que ese escáner, la gran diferencia la hicieron los ejecutivos que tuvieron la voluntad de cambiar cómo ‘se hace’ un trámite y eliminaron las barreras burocráticas.

Además, para poder seguir siendo columnista de nuestro sitio y de otros medios, este periodista y activista con parálisis cerebral de Jalisco recibió el apoyo desinteresado de una experta en comunicación aumentativa y adaptativa, quien (a pesar de vivir en California) le consiguió una tableta con la que podrá comunicarse y escribir  mejor y más rápido. 

En el Estado de México ‘M’, una mujer sorda que lleva tres años en prisión por circunstancias poco claras, consiguió que sus compañeras en la cárcel junto con una ONG le consiguieran un audífono para escuchar por primera vez y de la boca de un juez que podrá salir en libertad. Este relato, por demás sorprendente, puedes leerlo o verlo en Yo También Soy Noticia, nuestra sección de historias en video.

Y ni qué decir del caso de Joel, un adolescente ciego a quien conocimos gracias a un video que se volvió viral en redes sociales cuando le cantaba a la virgen en un templo en Cuajimalpa. Como dicen, el universo conspiró a su favor y tras varias semanas de búsqueda, y con el apoyo de varios ángeles terrenales -dentro y fuera de Yo También-, ayer jueves le entregamos un celular 100 por ciento cargado con aplicaciones (y entrenado para usarlas) para que pueda ser más independiente, moverse y comunicarse mejor gracias a este bastón digital.

¿Qué tienen en común los tres casos? Que se trata de un regalo, de un pequeño (o no, según se vea) detalle tecnológico con el que realmente cambiarán su vida.

Que en las tres historias haya la intervención de asociaciones, empresas y personas es otro motivo que celebrar, pero también que replicar.

Por Débora Montesinos

*Las notas relacionadas en este texto, que están fuera del sitio  yotambien.mx, no necesariamente contienen un lenguaje inclusivo, o cumplen con criterios de accesibilidad web, compatibles con el uso de tecnologías de apoyo para pcd.  yotambién.mx no es responsable de lo que publican estos sitios de referencia.