Fotografía a blanco y negro, formada por líneas del rostro de Katia D’Artigues, una mujer de mediana edad que utiliza anteojos y aparece de frente, sonriendo a la cámara.
EditorialElecciones y discapacidad 2021

La discapacidad rumbo a las elecciones del 6 de junio

Si bien hay críticas y falta un largo camino para lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad en todos los procesos electorales, también hay avances que deben traducirse en mejoras.

Por Katia D’Artigues

Estamos a dos semanas y días de una nueva elección federal y local. Y esta semana en Yo También decidimos hacer un especial electoral desde nuestro compromiso en particular, la de la plena inclusión de las personas con discapacidad (pcd)

¿Cuáles son los y las candidatas con discapacidad en el país? ¿Qué partido ha postulado más? ¿Qué es lo que están proponiendo los partidos políticos registrados -al menos a nivel nacional- para la plena inclusión de este sector de la población que, tras el Censo 2020 sabemos que involucra a, al menos, 20 millones de mexicanos y mexicanas? Esta semana nos dimos a la tarea de reportearlo e incluso de mapearlo.

Tras una “acción afirmativa” del Instituto Nacional Electoral (INE) planteada apenas en enero de este año sí hay más candidatos y candidatas de grupos prioritarios o en situación de vulnerabilidad: personas indígenas, afrodescendientes, con discapacidad. En resumen, como dice nuestro Dato de Discapacidad esta semana pasamos de 61 personas candidatas con discapacidad en 2018 a 97, un aumento del 59%. 

¿Cuántas de esas llegarán a tener cargos? Ya lo veremos. Por un lado hay un grupo más importante que buscan el voto -candidatos por “mayoría relativa”, como le llaman- pero también están en listas plurinominales y entonces dependerá de cuántas personas voten por cada partido en particular. 

Aun así, aunque los avances siguen siendo pocos considerando que son sólo algunas fórmulas de las 3 mil 741 registradas a diputaciones federales y 21 puestos de elección y que incluyen la renovación de 15 gubernaturas: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Lo que sí es inédito es que tenemos a la primera candidata con discapacidad en contender por una gubernatura: Claudia Anaya, en Zacatecas. Y a Anaya no le dieron la candidatura por una “acción afirmativa”. Se la ha ganado a pulso. Es una política experimentada que lleva muchos años de trabajo en su estado y a nivel federal. 

Revisamos también las plataformas electorales registradas ante el INE de los nueve partidos políticos que contienden a nivel nacional: van desde las cero propuestas, ni una sola mención de parte del Partido del Trabajo (PT)  a 36 menciones (aunque no necesariamente con propuestas nuevas, ni innovadoras) de parte del Partido Verde Ecologista de México. Paradójicamente ambos partidos van en muchas alianzas juntos con Morena. Redes Sociales Progresistas, un nuevo partido es el único que menciona la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y el PRI sí enumera hasta 14 cambios puntuales de legislaciones que impulsaría desde el Congreso.

También le pedimos una columna de opinión a un experto en derechos humanos y discapacidad, Adalberto Méndez, quien, en una columna con argumentos nos dice que “No hay nada nuevo bajo el Sol” para las pcd en México, pese a que sí hay avances. La pueden leer aquí

Estoy de acuerdo con Adalberto, con quien he trabajado e impulsado cambios legales, que aún falta mucho para una verdadera inclusión de las pcd en todos lados. Que hay mucho camino por andar, pero en esta elección sí hay algunos avances. Y esos avances se suman a otros que hemos visto en los últimos años, quizá desde hace 15 años cuando, en el entonces Instituto Electoral del Distrito Federal, con Leonardo Valdés (quien luego también sería consejero presidente del INE) comenzaron a implementar las primeras medidas de inclusión, como mascarillas braille o mamparas menos altas para que personas usuarias de silla de ruedas y personas de talla baja pudieran votar en igualdad de condiciones que las demás. 

Luego siguió otra lucha, la de las personas que, como ciudadanos, querían ser funcionarios de casilla y que cuando eran sorteados y veían que vivían con discapacidad se los negaban. Para esta elección podría haber hasta 173 según esta nota

Ahora me da gusto que el INE reconoce su derecho a participar: que hay un hombre en silla de ruedas en todos los cuadernillos de preparación para personas funcionarias de casilla. Que incluso una pcd que lo necesita puede registrar ante el INE a un asistente personal o persona de apoyo de su confianza para que lo o la apoye para hacer su labor ciudadana el día de la jornada electoral.

Esta elección el INE, además, ha implementado una nueva hoja que las personas fuimos sorteados como secretarios o secretarias de la elección llenaremos: ahí se contabilizará a las personas con discapacidad que fueron a votar, si necesitaron algún apoyo disponible (mampara especial, material braille, votaron con una persona de su confianza o bien con el apoyo de un funcionario de casilla), si son mujeres u hombres y si la discapacidad era “visible” u “otra”. Es decir, tendremos alguna estadística, aunque como muchas discapacidades no son visibles, pues tampoco tendremos la seguridad de cuántas de las personas mayores de 18 años con discapacidad votaron de los 5 millones 412 mil 256 que contabilizó el INE dentro de ese rango de edad en el Censo 2020.

¿Por qué es importante que haya personas con discapacidad en el Congreso, en los puestos de elección, en todos lados? La respuesta es sencilla: porque son ellos y ellas los expertos en la discapacidad con la que viven, porque podrían contribuir y mucho a trazar leyes y políticas públicas realmente inclusivas y que sirvan, que sean útiles, que no sean pensados por personas sin discapacidad -aún bien intencionadas- que no saben lo que es vivir con otra condición de vida.

Es como la lucha histórica de las mujeres y de la comunidad LGBT+ , que como movimientos que buscan también la igualdad, siempre lo han dicho. También, porque como bien dice el lema de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, el nombre del juego es “Nada de nosotros y nosotras sin nosotros y nosotras”.

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