Editorial

No se trata de “la dieta de moda”

Débora Montesinos

Buscar tratamientos y terapias para el manejo de una discapacidad va más allá de las recomendaciones en internet o los consejos virales; hay que acercarnos a quienes ya recorrieron antes el camino y tienen los mejores especialistas probados.

Recibir un diagnóstico de discapacidad es una noticia que cimbra la vida. 

Ocurre siempre. Da igual si eres una persona adulta que la contrae de forma inesperada, si estás en la adolescencia y ves que los sueños que tenías deberás modificarlos y, sobre todo, si eres una madre o un padre que recibes a un bebé que nació con alguna condición que implica encontrar un nuevo camino para sacarlo adelante.

Hace años, ese momento era acompañado por la buena voluntad y consejos de familiares y amigos que, mientras te arropaban, hacían toda clase de recomendaciones para apoyar, además de proveerte de algunas lecturas “serias” en las que todos buscaban la luz al final del túnel.

Pero la modernidad que significan internet y una constelación de redes sociales a cual más de invasivas, y adictivas, han cambiado todo.
Ahora, ante una circunstancia similar, lo más probable es que, en el mejor de los casos, el consejo familiar sea dejado en un vigésimo plano o que, de plano, sea sustituido por 35 chats o grupos digitales con miles, millones de integrantes dispuestos a ofrecer la mejor de las ideas aunque se desconozca de qué se habla.

Si a estos mensajes llegamos sin ver la luz ámbar que se enciende para pedirnos precaución, menos reparos ponemos cuando las recomendaciones provienen de una personalidad a la que consideramos confiable porque la vemos o escuchamos cada día en la televisión, la radio, los podcasts, los videomensajes y todas clase de herramientas que saturan nuestros teléfonos inteligentes para hacernos llegar “fórmulas mágicas” o “los tips del gurú en turno que nos sacará de la oscuridad” de la ignorancia y que, además, suena tan confiable, tan experimentado.

De ahí que sea fundamental que cuando se vive un momento tan impactante no bajemos la guardia y dejemos entrar miles de mensajes sin hacer una selección.

Ante una situación así, al menos tomemos unos segundos para permitir que la duda entre a nuestra mente; no por desconfiar per se, sino porque esa duda nos puede permitir hacer mejores preguntas, evaluar los mensajes, allegarnos nueva información y, sobre todo, tomar mejores decisiones a partir de una reflexión personal y no de un contenido viral.

Esto viene a propósito de una polémica que se desató en redes sociales por el manejo que una especialista invitada a un programa de radio dio al manejo de las terapias de niños y niñas con autismo.

El debate alcanzó tal dimensión que la terapeuta Maricarmen Medero nos preparó la colaboración Autismo: lo que te han hecho creer y no es verdad, con la que busca desmontar mitos y apoyar a padres y madres de familia que tienen a un hijo o hija con autismo a comprender más de esa condición y saber qué debe buscarse cuando nos acercamos a un experto para que nos apoye.

Porque en esta época es importante recordar que en cuestiones de discapacidad, el marketing sale sobrando y hay que buscar asesoramiento en organizaciones o grupos de padres con experiencia y no irse con “la dieta de moda”.

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