Fotografía en blanco y negro de Katia D'Artigues.
Editorial

Febrero nos gustó para cambiar (y exigir)

Por Katia D’Artigues

Esta última semana de enero nos trajo muchas sorpresas… y febrero traerá más. 

La primera, que esperábamos desde hace tiempo, es que ¡al fin! el Censo 2020 sí refleja un poco más la realidad de cuántas millones de personas con algún tipo de discapacidad hay en México. Y son muchas.

Al hacer una pregunta que no inquiría sobre “discapacidad” -por su carga aún negativa-, pero sí sobre limitaciones para caminar, ver, oír, recordar, hablar o comunicarse y hacer cosas de la vida cotidiana simples como bañarse, vestirse o comer, además de una pregunta general que englobaba lo mismo autismo que condiciones de salud mental (y hasta síndrome de Down), el resultado es que 20 millones 838 mil 108 mexicanos, el 16.5% de la población del país,  tiene algún tipo de limitación para hacer una o varias de estas cosas.

Es la cifra más alta que se ha reflejado jamás en un censo. Ahora, ¿qué vamos a hacer con ella?

Creo que lo importante es, primero, difundirla. Reflexionarla. Que quede claro que la discapacidad no es un tema menor, que afecta a millones personas -y a sus familias- y que necesitamos, nos urge ya que se tracen políticas públicas en el tema para incluirlas.

Sí, políticas públicas para garantizar derechos más allá de sólo el derecho a sobrevivir (y más o menos) a través de la única política pública clara de este gobierno: las pensiones para el Bienestar de las personas con discapacidad que aún no pueden llegar ni al millón de personas, meta que se pusieron a inicios de esta administración.

Apenas el jueves en la mañana, el secretario de Bienestar, Javier May, actualizó la cifra más reciente: para el primer bimestre de este año se alcanzarán 996 mil 988 personas con discapacidad con base en el perfil trazado en las reglas de operación nada claras que se expidieron dos años después de iniciada la entrega de recursos. Bárbara Anderson lo explicó mucho mejor en una columna que escribió para La-Lista esta semana y que pueden leer aquí.

Muy reveladora resultó ser también la entrevista que le hice al director general de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, Edgar Vielma. ¿Sabían que desde hace 5 años la SEP, por ejemplo, no reporta el número real de estudiantes con discapacidad al instituto autónomo que lleva las estadísticas en este país? ¿Que para saber las verdaderas cifras necesitamos registros administrativos que todos vayan ligados a un mismo número personal para todos, que hoy es el CURP, pero podría ser otro? La entrevista está acá e incluso Vielma dice que, por cuestiones de desconocimiento o bien, de no aceptación, incluso la cifra de los 20 millones de personas con alguna limitación puede ser superior. Que es muy probable que haya, incluso, un subregistro. 

Pero les decía que tendremos más sorpresas en febrero. En Yo También hemos decidido cerrar un ciclo. A un año y ocho meses de que nacimos como esta plataforma periodística sobre inclusión, accesibilidad y discapacidad vamos a renovar nuestro sitio web, y nuestro boletín o newsletter semanal. Estamos en labores de parto en este momento, muy emocionadas. Queremos servir cada vez mejor a la comunidad a la que nos dirigimos y también a la población en general para hacerles ver que la discapacidad nos rodea y que no es una tragedia.

Vamos a cambiar de proveedores de formación de contenidos y hoy queremos agradecerle mucho a todo el equipo de Conversa que nos haya acompañado en este primer tramo. Que lo haya hecho con pasión, con deseo de aprender sobre cómo hacer un sitio accesible (que tiene sus muchos retos casi invisibles para muchos, pero esenciales para incluir a todos y todas), por su amistad. Gracias.


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