Ciencia

Los restos de un niño con un pie amputado hace 31 mil años iluminan el origen de la cirugía

Restos de un niño con discapacidad.

Científicos hallaron información que habla del conocimiento y el cuidado que se tenía hace miles de años para apoyar a quienes podían tener una discapacidad.

La amputación fue exitosa: un corte intencionado, contundente y con la precisión suficiente para que el paciente, un niño de ocho años, no muriera desangrado a pesar de las rudimentarias herramientas de lo que parece una cirugía realizada hace 31 mil años, según los restos hallados en la cueva de Liang Tebo, en la isla de Borneo.

El descubrimiento releva a la que hasta ahora se creía la intervención quirúrgica más antigua, que data de hace 7 mil años en Francia, según el equipo del arqueólogo Tim Maloney de la Universidad de Griffith, citado por una nota de El País.

“Para la paleoantropóloga María Martinón Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), se trata, probablemente, de ‘la evidencia más antigua de la figura del médico’, alguien con un conocimiento especializado respecto al resto. La científica, que no ha participado en este estudio, cree que es otra prueba de que el Homo sapiens, desde sus orígenes, ha ‘prestado auxilio y cuidado a aquellos que, comparativamente, tienen alguna discapacidad’ dentro del grupo”, destacó el diario español.

La investigación sobre el descubrimiento se publicó en la revista Nature, donde se explica que los restos se encontraron al interior de una zona montañosa de la selva tropical Sangkulirang-Mangkalihat, a “la que solo se tiene acceso por barco en ciertos momentos del año”.

Los restos fósiles de la pierna amputada se encontraron a 1.5 metros de profundidad de la cueva, que se encuentra en una región en la que se han identificado pinturas rupestres de hace más de 40 mil años.

“En el miembro cercenado se puede observar ‘en el colágeno que envuelve los huesos lo que son señales características que indican que ya está cicatrizado’”, de acuerdo con la paleoantropóloga Laura Martín-Francés.

Para la investigadora, el descubrimiento es relevante porque la decisión de amputar un miembro implica la valoración de que de no hacerse, la persona muere.

“Los mismos autores de la investigación descartan que el corte fuera fruto del azar, de un accidente violento o de un mordisco de un animal. El médico que ejecutó la cirugía debió tener un ‘conocimiento previo del cuerpo humano y quizá, incluso, hizo pruebas previas con otros animales para conocer la anatomía, según apunta Martín-Francés”, mencionó el diario.

Especialistas resaltaron además que el cuidado posterior que necesitó el niño muestra rasgos de empatía en el Pleistoceno tardío, en plena era glacial.

“El que los Homo sapiens hayan desarrollado la capacidad de cuidar a otros desinteresadamente no nos hace únicos, pero casi”,

afirmó Martín-Francés.

Mientras que la paleontóloga María Martinón Torres, autora del libro Homo Imperfectus dijo que este tipo de comportamientos explican cómo funciona la integración social.

“En nuestra especie, el instinto de supervivencia abarca al grupo, no solo al individuo, e incluye actos premeditados, proactivos y organizados, como la institucionalización del cuidado”, agregó Martinón.

Por Redacción Yo También

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