Charla sin barreras

«Cada año atendemos a 1500 personas con síndrome de Down»

Pilar Mostalac sentada con un aniña con síndrome de Down sobre sus piernas.

La Fundación John Langdon Down ofrece desde hace cinco décadas atención educativa, psicológica y médica a niños con síndrome de Down de escasos recursos.

Por Redacción Yo También

Creada por la maestra Sylvia García Escamilla en el año 1972 en honor a su hijo Eduardo que vivía con esta discapacidad intelectual, la organización, única en su tipo, celebra su aniversario número 50 este 3 de abril.  Hoy platicamos con Pilar Mostalac, quien desde hace 12 años es su directora.

¿Cuál es tu parte favorita de trabajar en la fundación y cuál tu mayor reto?

Sin duda, haber conocido a estos seres humanos tan maravillosos que me han ayudado a cambiar mi perspectiva del mundo y nos enseñan los verdaderos valores humanos de la vida. Para mí ha sido un cambio no únicamente profesional sino un cambio a nivel personal desde que trabajo en la fundación.

El mayor reto yo creo que ha sido la parte económica. Anualmente atendemos a 1500 personas con síndrome de Down y sus familias, y la mayoría de muy escasos recursos económicos, por lo que tenemos que estar en una constante campaña financiera, recaudando fondos, invitando a empresas y a personas a participar a sumarse a esta causa, a sumar voluntades.

Ese ha sido un reto importante que he tenido desde que llegué a la fundación pero gracias a la generosidad de muchas personas que nos han apoyado y que nos siguen apoyando, hemos podido sacar la fundación adelante.

Si tuvieras que dar un solo mensaje específico para la concientización acerca del síndrome de Down ¿cuál sería?

Me gustaría recalcar que el síndrome de Down no es una enfermedad, es una condición, una alteración genética ocasionada por la presencia de un tercer cromosoma en el par 21. Las personas con síndrome de Down tienen la capacidad y las herramientas, si se trabaja con ellos y se desarrollan sus habilidades desde que son muy pequeñitos, para llevar una vida autónoma, independiente. Son parte de la sociedad, tienen los mismos derechos y también las mismas obligaciones que cualquier otra persona.

Es muy importante en nuestro país seguir trabajando en este tema de inclusión y de integración para las personas con síndrome de Down, abrirles las puertas, que tengan las mismas oportunidades de educación y profesionales.

En tu perspectiva, ¿cuál ha sido el mayor logro de la fundación en estos 50 años de existencia?

Han sido muchos logros, pero yo creo que el mayor ha sido poder tener un alcance geográfico tan importante a través de nuestros programas. Por ejemplo, nuestro programa educativo integral. Recibimos a los chicos con síndrome de Down desde que son bebitos, desde que tienen diagnóstico prenatal hasta que son adultos, como en cualquier escuela, hay intervención temprana, primaria especial, luego, dependiendo de sus habilidades y de sus intereses, se les enfoca a la Escuela Mexicana de Arte Down o al Taller de Gastronomía, tenemos nuestra Cafetería Tres21 Arte Café, que es el Centro de Inclusión Social y Laboral. 

Ahora, con este nuevo reto que tuvimos con la pandemia, trabajamos con todo nuestro equipo de profesionales de maestros, psicólogos, pedagogos y empezamos con un programa en línea. A pesar de que ya estamos en el regreso escalonado a las clases presenciales seguiremos con este programa en línea que ha beneficiado a muchas personas con síndrome de Down y a muchas familias, teniendo un mayor alcance geográfico y pudiendo llegar a casi todos los estados de la república, inclusive a otros países.

Otro logro muy importante ha sido la Escuela Mexicana de Arte Down que es única y no tiene paralelo en el mundo. Hemos estado en 80 exposiciones en diferentes museos y galerías en América, Asia y Europa, poniendo el nombre de México muy en alto y sobre todo dignificando a las personas con síndrome de Down, dando a conocer a la sociedad de lo que son capaces, la capacidad que tienen de desarrollarse, de integrarse al mundo y de poder expresar, plasmar sus emociones y sus sentimientos a través de un grabado o de una pintura. Fueron 50 años de trabajo ininterrumpido y de logros constantes.

¿Qué es lo que más necesitan y cómo la sociedad podría ayudar?

Apoyo de muchas personas, tenemos un programa extraordinario que se llama “Padrinos extraordinarios”, donde puedes apadrinar a uno de nuestros chicos con síndrome de Down a través de un cargo a tu tarjeta de crédito, nuestra página de internet es www.fjldown.org  y se pueden meter al link de donativos.

Lo que necesitamos es sumar voluntades, sumar corazones para sacar adelante a nuestros chicos que son seres humanos maravillosos que nos han enseñado a ver la vida desde otro cristal y que forman parte de la sociedad.

Tenemos que seguirlos apoyando, necesitamos apoyo económico de empresas, de personas físicas, para poder seguir con nuestra misión que es la de promover los derechos humanos, la dignidad y el potencial de las personas con síndrome de Down para mejorar su calidad de vida.

¿Qué planes tienen para el futuro?

Seguir y continuar con esta misión que empezó la maestra Silvia García Escamilla, nuestra presidenta fundadora. El primero de sus cinco hijos, Eduardo, nació con síndrome de Down y en aquella época, hace 50 años, realmente no había nada en México ni en el mundo en torno a la parte educativa, médica y psicológica para las personas con síndrome de Down.

Ella, siendo maestra normalista, empezó con una escuela muy chiquita en el sur de la Ciudad de México, con un solo alumno, que era Eduardo, su hijo. Eduardo (que falleció en un accidente cuando era niño) vino y trajo una misión y esa misión la tenemos que continuar por muchos años más.

Seguir con los objetivos que tiene planteada la fundación, brindar atención educativa, médica y psicológica a las personas con síndrome de Down, crear más centros de inclusión social y laboral, seguir con el proyecto de la Escuela de Arte Down que es maravilloso, con el Taller de gastronomía, y por supuesto con nuestro programa en línea para tener un mayor alcance geográfico y poder llegar y tocar los corazones de muchas personas con síndrome de Down y de sus familias.

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