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«El respeto a la diversidad humana empieza desde la niñez»

Fotografía de una mujer joven, de cabello castaño oscuro, largo a la altura del pecho, sonríe frente a la cámara, lleva puesto un vestido de color rosa mexicano y zapatos abiertos de color blanco, en su pierna izquierda tiene una prótesis de metal que hasta abajo tiene la forma de un pie. La mujer se encuentra caminando por la banqueta dde color naranja y detrás de ella hay una barda azul esmeralda con varias ramas de árbol de color verde oscuro.

Estefanía Cervantes fundó Ampuvalia, para apoyar a personas que perdieron miembros y acaba de publicar un libro con 33 historias de mujeres de 10 países

Por Regina Moctezuma

El sueño de Estefanía Cervantes era trabajar en una multinacional y viajar por el mundo, pero un accidente cambió sus planes. Cuando cursaba el segundo semestre de la carrera de Administración de Negocios Internacionales, la atropellaron y perdió la parte inferior de una de sus piernas. Un suceso inesperado que, lejos de limitarla, la llevó a crear una asociación estudiantil para sensibilizar a sus compañeros en torno a la discapacidad y la pérdida de extremidades.

Cuatro años después, en 2015, Estefanía convirtió aquella iniciativa estudiantil en una asociación civil que hoy brinda acompañamiento integral a personas con amputaciones: Ampuvalia

A poco más de una década de aquel episodio que transformó su vida, platicamos con Estefanía sobre su asociación y sobre un proyecto con el que inicia este año con mucha ilusión: el libro ‘Mujeres Dreams Boss, Mujeres Amputadas’ que, a través de entrevistas, narra las historias de 33 mujeres de más de 10 países que perdieron alguna extremidad (brazos o piernas) y que han logrado crear una vida extraordinaria.

Fotografía de la portada del libro “Mujeres Dreams Boss, Mujeres Amputadas”, la portada tiene dos triángulos encontrados con dos tonos de color rosa distintos, uno claro y otro fuerte, la palabra “Mujeres Dreams Boss” se encuentra en letras itálicas de color dorado y la palabra “Mujeres Amputadas” en tipografía de color rosa mexicano, en la portada aparecen las fotografías de 33 mujeres dentro de un marco circular.

Se trata de un libro con causa cuyas ganancias contribuirán a la labor de Ampuvalia. Adquiérelo aquí por tan sólo $35 pesos y disfrútalo a partir del 28 de enero.

Perder una extremidad debe implicar un duelo importante para la persona y su entorno, ¿cómo les apoya Ampuvalia en este proceso?

Definitivamente. Es un proceso que pasa por la aceptación y entender el para qué, y que conlleva una recuperación desde tres hasta 12 meses. No sólo implica asimilar la pérdida física, sino también trabajar en la rehabilitación, en recuperar movilidad por medio de silla de ruedas, muletas o prótesis, en aprender a utilizar cualquiera de éstos y, sobre todo, en rehacer su vida.  En Ampuvalia brindamos desde la contención en los primeros días de la pérdida, hasta acompañamiento psicológico, físico, emocional, nutricional y protésico (uso y adaptación de prótesis), para que la persona amputada logre rehabilitarse y reinsertarse a su nueva vida. 

Y ofrecen también una red de apoyo comunitaria, ¿cierto?

Sí. Se llama AmpuAmigos y es un programa de apoyo entre pares, donde personas amputadas orientan a los recién amputados para dar solución a algún problema en específico, fomentar su autoestima y acompañarlos en su proceso de reinserción social.

Me imagino que esta labor te ha permitido conocer buenas prácticas respecto a la atención a personas amputadas, ¿me puedes compartir las que más te hayan sorprendido de países latinos?

Claro. Costa Rica, por ejemplo, tiene un sistema de salud pública que cubre en su totalidad la prótesis del ciudadano que pierde una extremidad, mientras que en México el seguro social lo hace sólo cuando se trata de accidentes laborales. Esto significa que las personas que no tienen seguro de gastos médicos mayores deben absorber un gasto de entre 1,500 y 100,000 dólares, dependiendo la tecnología de la prótesis, el nivel de amputación y otros factores.

En Ecuador y Guatemala, por otro lado, tiene presencia una asociación que se llama The Range of Motion Project (ROMP) que tiene un banco de prótesis en Denver y lo que hacen es que como allá los seguros sí cubren los componentes, una persona puede tener tres prótesis de rodillas o dos de pie, y va donando las de medio uso, entonces el equipo de ROMP recopila los componentes y los envía a estos países latinos para entonces fabricar prótesis a la medida con componentes usados. Le dan a los componentes de prótesis mayor vida y alcance.

¿Cómo ha impactado la pandemia por Covid-19 en su modelo de atención?

Nuestro modelo de atención integral era principalmente presencial y ahora nos hemos digitalizado. La atención psicológica y nutricional la hacemos ahora en línea, por ejemplo, tenemos un evento anual, del que hicimos cuatro ediciones presenciales, que ahora es virtual, lo mismo los talleres y otras actividades. Esto nos ha permitido masificar nuestros contenidos en otros países. La fisioterapia, que requiere ser presencial, la hacemos con visitas a casa.

Cuéntame más del tipo de contenidos que generan. 

Tenemos una guía para la persona con amputación y extremidades disponible en Amazon y un podcast en Spotify de entrevistas a personas con amputación bajo el nombre de Ampuvalia, y ahora el libro ‘Mujeres Dreams Boss, Mujeres Amputadas’.

¿Cómo surge la iniciativa del libro?

Beth Casaponsa, fundadora de Mujeres Dreams Boss, una comunidad de empoderamiento femenino y desarrollo personal, me invita a colaborar en esta publicación que busca visibilizar a las personas con amputación, a mujeres que viven una doble vulnerabilidad por ser mujeres y por tener una discapacidad. Entre las dos buscamos a las 33 participantes que nos confiaron sus historias de vida. Entrevistamos a mamás, deportistas, emprendedoras, artistas de América y Europa.

¿A qué ojos te gustaría que llegara este libro? ¿Qué efecto quieres conseguir?

Me encantaría que lo lean mujeres con discapacidad para darse cuenta de que no hay límites. También los familiares de mujeres que han perdido alguna extremidad para poder ser esa red de apoyo, esa fuerza. Y, en general, toda persona que esté buscando un sentido de vida, que tenga desesperanza. En este libro encontrarán el ejemplo de mujeres que sobreviven el cáncer, que han corrido el maratón de Boston, subido montañas, que son modelos en videoclips. Historias de vida que te abren la mente y te llevan a ver que puedes más. 

¿Tendría que ser bibliografía transversal a las distintas carreras universitarias?

Sí. Es un libro para todas las personas. El respeto a la diversidad humana empieza desde la niñez. Si la diversidad se concibe como algo natural, como un regalo, habría menos bullying, más apertura a trabajar con personas con distintas capacidades y condiciones.

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