Fotografía de una familia abriendo una despensa de víveres alimenticios, un niño de aproximadamente cuatro años con pijama, pantalón blanco y playera roja abriendo con los dientes la tapa de un envase de leche deslactosada de la marca Santa Clara, cuyo cartón es de color naranja; una niña con dos bolsas de arroz en la mano, vestida de playera gris y plantalón negro; y al centro, en medio de los dos, su mamá tiene en las manos una lata de frijoles, ella lleva puesta una blusa color azul.
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Unicef recomienda aumentar los apoyos a la infancia en México

En su reporte anual, la organización recomienda una mayor cobertura de los planes sociales actuales y una distribución más equitativa entre primera infancia y adolescencia. La epidemia no frenó ciertos planes innovadores de educación que tuvieron sus pruebas piloto en CDMX, Guerrero y Chihuahua.

Por Bárbara Anderson

Como cada año, UNICEF presentó su reporte anual 2020 sobre México, esta vez con la consigna “Reinventemos el futuro de cada niño, niña y adolescente”. 

Sin dudas las más de 100 páginas del informe están atravesadas por la pandemia de COVID-19 y la manera en la que afectó a las cuestiones prioritarias como salud, educación, alimentación, violencia y migración. 

Y fue justamente el año pasado cuando la oficina mexicana de esta organización comenzó un nuevo programa de cooperación con el gobierno federal para el periodo 2020-2025. La meta es colaborar con los esfuerzos nacionales para promover una nueva generación de niñas, niños y adolescentes para que puedan crecer saludables, educados, libres de pobreza y protegidos contra la violencia y que, además, tengan igualdad de acceso a oportunidades y estén empoderados para impulsar un cambio y desarrollo positivo en la sociedad.  

“El primer año de nuestro nuevo programa de cooperación se vio marcado por la pandemia y por ello redoblamos esfuerzos para continuar con nuestro programa regular de trabajo y atender simultáneamente esta emergencia sanitaria. El COVID-19 afectó a la niñez en diversos aspectos de sus vidas limitando su desarrollo integral: sus escuelas cerraron y las opciones para continuar con sus estudios a distancia dependieron de los recursos tecnológicos que tenían en casa; su acceso a alimentos se redujo y, por tanto, niñas y niños corrieron el riesgo de pasar hambre; el distanciamiento social y el confinamiento prolongado afectó su salud mental provocando que se sintieran estresados y deprimidos“, afirma en su carta de presentación del reporte Christian Skoog, representante de UNICEF en México.

Una de las primeras acciones fue presentar una propuesta al gobierno federal para que amplíe los programas de protección social existentes (las becas educación básica de Bienestar para las familias, las becas de educación media superior Benito Juárez, el Programa de apoyo para el Bienestar de las niñas y niños, hijos de madres trabajadoras, la pensión para adultos mayores y la pensión para el Bienestar de las personas con discapacidad permanente). El proyecto reconoce primero lo importante del apoyo pero propone una ampliación para beneficiar a unas 16 millones de familias.

Fotografía de una niña de tez morena con cabello castaño oscuro, amarrado en una coleta, un tanto despeinado sobre la cabeza, trae puesto un cubrebocas desechable  de color azul y una playera sin mangas de color naranja, mira de frente la cámara.

Un presupuesto más parejo

En todo el mundo, y México no fue la excepción, las repercusiones económicas de la pandemia del COVID-19 obligaron a los gobiernos a hacer una revisión de sus presupuestos y ajustarlos para focalizar sus recursos en las áreas demandaban mayor atención. 

Para una mejor asignación de recursos públicos a los programas para la niñez y la adolescencia, UNICEF realizó un análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2021 y presentó una serie de recomendaciones a los legisladores para mejorar la asignación de recursos y así evitar un recorte que afectara el bienestar de millones de niños, niñas y adolescentes en el país. 

Uno de los hallazgos que presentó UNICEF fue que los presupuestos entre grupos de edad de la población infantil no eran equitativos: los niños en la primera infancia (0 a 5 años) es el grupo menos favorecido con tan solo 2% del gasto total frente a un 12% destinado a la niñez de entre 6 y 11 años. 

Otro factor que demandó un llamado de atención a las autoridades federales tiene que ver con la alimentación ya que según la última Encuesta de Salud y Nutrición (ENSANUT) el sobrepeso y la obesidad entre niños de 5 a 11 años y de 12 a 19 años aumentó entre 2012 y 2018 de 34.5 a 35.5% y del 27.8 al 38.5%, respectivamente. 

“Esta situación se vuelve mucho más compleja porque en México 20% de los hogares presenta carencia alimentaria y la desnutrición crónica afecta a casi 15% de niñas y niños menores de 5 años mientras que más de 35% de la niñez en el país tiene sobrepeso y obesidad”, agrega el reporte de UNICEF 2020.

Según los datos del reporte, el año pasado 5.7 millones de niños y niñas menores de 3 años fueron beneficiados con el fortalecimiento de los servicios de nutrición en la Estrategia Nacional de Atención Primaria de Salud a los primeros 1,000 días de vida que UNICEF impulsó mientras que 38.2 millones de niños, niñas y adolescentes mejorarán sus hábitos y alimentación a partir de los cambios aportados al gobierno el año pasado por esta organización. 

No solo salud es ausencia de enfermedad

El informe de UNICEF hace un especial énfasis en la encuesta de U-Report que mostró el impacto que tuvo la pandemia y el confinamiento prolongado en la salud mental de las y los adolescentes. Entre los principales hallazgos que publica afirma que 36% de los entrevistados  se sienten ansiosos y 25% deprimidos tanto por la situación económica familiar y la imposibilidad de hacer cosas que hacían antes del confinamiento. De la base de encuestados en México, 86% señaló que sintió la necesidad de pedir ayuda y 43% comentó que ve un panorama incierto de su futuro.

En nuestro país, según este reporte, 52.8% de las niñas, niños y adolescentes de entre 1 y 14 años experimentaron métodos de disciplina violenta (manazos, nalgadas) en sus hogares. 

UNICEF, con el apoyo de otras agencias de las Naciones Unidas, brindó asesoría al Congreso Federal para impulsar reformas para prohibir el castigo corporal y humillante contra niñas, niños y adolescentes como método de crianza o disciplina infantil.

Además, en México existen aproximadamente 33,000 niños, niñas y adolescentes viviendo en algún Centro de Asistencia Social y privados del derecho a vivir en familia y en comunidad.

Educación trunca

La reforma al artículo 3° de la Constitución Mexicana realizada en 2019 estableció que la educación inicial forma parte de la educación básica y, por ende, se volvió obligatoria. Sin embargo, de los más de 5.7 millones niñas y niños de entre 0 y 3 años que viven en el país, se estima que la cobertura de la educación inicial en México es de tan solo 10.43%. 

Los adolescentes en México enfrentan barreras de acceso, retención y conclusión de sus estudios. De acuerdo con el reporte de UNICEF, mientras que 84.4% de los adolescentes está inscrito en secundaria, solo  63.9% lo está en media superior. A menudo abandonan la escuela debido a la percepción de que la educación no es relevante y no les proporciona habilidades que ocuparán en el futuro, pero también debido a la situación económica que enfrenta su familia. Particularmente en el caso de las adolescentes, el embarazo adolescente es una causa importante de abandono escolar. 

Programas innovadores para México

Como parte del programa de colaboración de UNICEF con el gobierno mexicano se han lanzado planes y programas nuevos, que si bien la pandemia no permitió expandir de manera nacional, sí hubo pruebas piloto sobre todo en Chihuahua, Guerrero y la CDMX.

  • Para niños en nivel preescolar, para fomentar el aprendizaje socioemocional y en alianza con la organización británica Think Equal, Enseña por México y las autoridades educativas de Chihuahua, se impartieron clases a distancia a 5 mil niñas y niños preescolares para fortalecer sus habilidades socioemocionales. 
  • En alianza con la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y las Secretarías de Educación de Chihuahua y Guerrero se implementó el proyecto “Comunidades en Armonía”, una plataforma digital para mejorar el aprendizaje de adolescentes en comunidades con altos índices de violencia y que están en riesgo de abandonar la escuela. Se logró apoyar a 6,268 adolescentes en ambos estados, quienes mostraron una mejora de 12.5% en los resultados del aprendizaje y se contribuyó a la retención escolar del 86% de los adolescentes identificados como de alto riesgo de deserción.
  • Se lanzó un programa piloto de educación para adolescentes en conflicto con la ley. Tras su implementación en dos centros de detención en CDMX y Chihuahua con 153 adolescentes, se obtuvieron buenos resultados de aprendizaje: 40% mejoró en lectura y comprensión, 32% sus habilidades para la vida y la motivación para continuar su educación al reintegrarse a la sociedad. 
  • Junto con Plaza Sésamo, UNICEF apoyó la estrategia “Aprende en casa” con 19 cápsulas de video para mejorar el aprendizaje y las habilidades socioemocionales de las niñas y niños, así como mejorar sus capacidades de autorregulación y manejo del estrés causado por el confinamiento.

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