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Una gran familia pequeña

Bárbara Anderson con Rosa María Alfaro y Gerardo López Obaya

Rosy y Gerardo se conocieron actuando en espectáculos infantiles y buscaron la manera de conseguir empleos donde su talla baja fuera el requisito. En el camino llegó un nuevo integrante a completar su historia de vida.

Rosa María Alfaro y Gerardo López Obaya tienen acondroplasia, es decir son de talla pequeña. 

“Mucha gente nos dice que esta no es una discapacidad y pues sí lo es, porque no puedes hacer muchas cosas que están pensadas para otra altura, como poder sostenerte en el metro del barandal superior”, me comentaba Gerardo mientras recopilaba las historias para mi libro (IN)VISIBLES. 

Él es el único de su familia que nació con esta condición. Comenzó a trabajar a finales de los 70 en obras de teatro infantil con la compañía Mundo Mágico que contrataba a mucha gente pequeña. 

Entre ellos estaba Rosy, quien sí había heredado de su mamá la acondroplasia. Ambas eran también actrices y compartieron muchos años en estos espectáculos. 

Gerardo combinaba estas obras de teatro con giras en el Circo de los Hermanos Gasca. 

Comenzaron una amistad que terminó en noviazgo y fueron la segunda pareja en la historia de esta famosa cadena de circos mexicanos que se casó bajo la lona, en la pista que tantas veces los vio actuar. 

Pero ya ambos no querían seguir en shows que demandaban mucho sacrificio. Buscaban una vida más tranquila y formar una familia, tener hijos. 

En 1995 se dieron el sí rodeados de amigos y con una decoración de fiesta llena de estrellas y con todo un buffet armado para todos quienes habían confiado y trabajado con ellos. 

A pesar de que los ginecólogos insistían que sería de alto riesgo un embarazo, el destino quiso que esa pareja cumpliera el sueño y hoy combinan sus trabajos con las competencias de su hijo adolescente (que ya despunta y gana medallas en paranatación). 

Rosy puede ver de cerca sus entrenamientos porque otro sueño se cumplió: hoy es la responsable de eventos deportivos en la Alberca Olímpica Francisco Márquez y es presidenta del Club Ballenas Azules de deporte adaptado sobre sillas de ruedas. 

Gerardo dejó de actuar en rodeos, o en intermedios en corridas de toros para convertirse en parte del equipo de mensajería del IMSS en la Ciudad de México. 

Esta historia, es una de las 24 que forman parte de (IN) VISIBLES. 

Por Bárbara Anderson

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