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Trastornos mentales, entre el estigma y la discriminación

Mujer con ambas manos sobre su rostro, otras dos manos la tocan en la cabeza.

Las personas con alguna condición de salud mental enfrentan diversas barreras que les impiden el acceso a la educación, al empleo e incluso a tratamientos médicos.

Por Redacción Yo También

Las personas que tienen trastornos mentales o del comportamiento enfrentan prejuicios y discriminación, lo que en muchas ocasiones les impide el acceso a la educación, al trabajo e incluso a tratamiento médico digno, reporta un trabajo del periódico La Jornada.

A pesar de que una de cada cuatro personas en el mundo tiene o tendrá algún trastorno mental durante su vida, se mantienen los estigmas sobre la peligrosidad y violencia de las personas con alguna condición de este tipo.

La discriminación permanece aun cuando las conductas violentas se presentan en menos del 5 por ciento de las personas con alguna condición mental aguda, según explicó Juan Manuel Quijada Gaytán, director general de los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud.

“Es un gran mito eso de que son agresivos, y cuando lo son, en la mayoría de los casos, la conducta es autodirigida”,

dijo Quijada.

El funcionario mencionó que el estigma social tiene tres componentes, la etiqueta, el prejuicio y la distancia social.

“La etiqueta, que es definir a alguien como ‘el loco’, ‘el esquizofrénico’, ‘el bipolar’, ‘el peligroso’. una vez que estás etiquetado como ‘loco’, entonces has de ser peligroso (luego) es la discriminación: ‘¡quítenlo de mi vista! No quiero tener contacto con él, debe estar encerrado’”, comentó.

Un entorno tan difícil para las personas con trastornos mentales también afecta la percepción propia, de manera que puede darse una suerte de ‘autoestigma’, de acuerdo con David Hernández Guzmán, psicólogo de la Unidad de Salud Mental del Hospital Juárez de México.

“Hay temor al diagnóstico y a lo que otros puedan pensar. Esto puede llevar a retrasar por cinco a 10 años la búsqueda de atención médica”,

dijo Hernández.

Ilse Gutiérrez, integrante de Orgullo Loco México -un grupo que aboga por condiciones dignas para las personas con trastornos mentales-, relató cómo el entorno en su escuela le cuestionaba sus capacidades por tener un trastorno esquizoafectivo de tipo bipolar.

“Me hicieron la vida imposible. Sufrí violencia y discriminación por parte de la comunidad universitaria. Incluso pusieron en duda que hubiera pasado el examen de ingreso por mi condición mental. ‘Eres un peligro para la comunidad, en cualquier momento puedes agredir a alguien’. Ese discurso me lo repitieron durante meses y terminé por desertar”, contó Gutiérrez.

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