Imagen que muestra las fotografías de cuatro deportistas paralímpicos. El primero, un corredor, que grita; la segunda, una taekwondoin con traje blanco y peto y casco azul; un kayak visto desde lo alto; y una paratleta que muestra la prótesis de su brazo levantándola.
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#Tokyo2020: Promesas paralímpicas de América Latina

Más del 10 por ciento de las delegaciones que estarán presentes en los Juegos Paralímpicos, que inician el 24 de agosto, provienen de América Latina.

Ivett Rangel

A pesar de las condiciones derivadas del COVID-19 y las dificultades a las que se han tenido que enfrentar los deportistas para poder clasificar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, los paratletas latinomericanos buscarán no solo batir sus récords personales, también sumar a los de la región. 

Para esta justa deportiva acudirán 160 delegaciones; en Río 2016 acudieron 159 y a Londres 2012, 164.

Alrededor de 4 mil 400 atletas con discapacidades físicas, intelectuales, visuales o parálisis cerebral integrarán el espíritu olímpico a partir del 24 de agosto y hasta el 5 de septiembre. De los 22 deportes adaptados, este año los Juegos Paralímpicos contarán con dos nuevas disciplinas: bádminton y taekwondo, de acuerdo con el Comité Paralímpico Español.

“El deporte paralímpico se ha profesionalizado. Ahora los atletas cuentan con entrenadores, terapeutas, nutriólogos y, por supuesto, protesistas para apoyarlos con los entrenamientos. Además, ellos practican muchas horas diarias durante toda la semana; dedican su vida al deporte , explica Marcelo Cuscuna», presidente para Latinoamérica de Ottobock, empresa alemana de prótesis, órtesis y sillas de ruedas que apoya al deporte paralímpico desde Seúl 1988.

“El deporte se convierte en la primera herramienta que tenemos para derribar paradigmas, vencer obstáculos y puede convencer a una persona de que hay vida después de una amputación y llenarlo de energía y motivación”.

Marcelo Cuscuna
Fotografía del paratleta brasileño Vinicius Rodrigues entrenando, en posición de correr sobre una pista de tartán. Viste licras deportivas en negro y azul turquesa; en el pie derecho trae un tenis negro con verde, y en la pierna izquierda su prótesis que abarca del muslo al pie.
Vinicius Rodrigues, de Brasil.

Récord de velocidad

El velocista brasileño Vinícius Rodrigues es uno de los paratletas sobre el que hay gran expectación en Tokio 2020. Él actualmente posee el récord mundial de los 100 metros en la categoría T63, con un tiempo de 11.95 segundos. 

Vinícius descubrió el poder del deporte para superarse y romper paradigmas en un Running Clinic de Ottobock, evento en el que a jóvenes amputados provenientes de todo el mundo se les muestra cómo moverse y practicar deportes con prótesis de alta tecnología.

Las clínicas se han realizado en Alemania, Japón, Turquía, Argentina y México y están apadrinadas por Heinrich Popow, ganador de ocho medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.

Fotografía del paradeportista Rodrigo Santillán, de Perú, quien está dentro de una alberca. Él sonríe a la cámara mientras coloca su brazo izquierdo sobre el carril rojo, y el derecho en el mosaico que rodea a la alberca que luce inmensa por la perspectiva de la toma.
Rodrigo Santillán, de Perú.

En busca del oro

Desde Perú, Rodrigo Santillán (medalla de bronce en los Parapanamericanos de Lima 2019) desea ser el campeón en Tokio 2020. Con apenas 15 años, Rodrigo será uno de los paratletas más jóvenes en el centro acuático de la capital japonesa. 

Rodrigo comenzó a nadar a los 7 años y a partir de 2018 comenzó a competir en esta disciplina.

“Elegí nadar porque me siento libre en el agua”, ha dicho el deportista con polineuropatía sensitivo motora, que causa disminución en la capacidad para moverse o sentir debido a un daño neurológico. 

Fotografía de la paratleta Amanda Cerna, de Chile, en una posición de carrera con la pierna derecha levantada al máximo mientras la izquierda parece flotar en el aire. Luce una camiseta deportiva color coral, short negro y una visera blanca sobre un cabello negro recogido en una cola de caballo. El brazo y la mano derecha están doblados, extendidos hacia arriba, y en el brazo izquierdo lleva su prótesis completa color anaranjado, a juego con su uniforme.
Amanda Serna, de Chile.

La promesa desde Chile

Amanda Cerna, nacida en Chile, es otra de las promesas del paratletismo. Inició su carrera deportiva a los cinco años y su pasión por este deporte le ganó una destacada participación en Río 2016 y en los Parapanamericanos de Lima 2019, donde consiguió una medalla de plata en los 400 metros.

Amanda participará en Tokio tras clasificar con una marca de 59’25” en los 400 metros y 26’26” en los 200 metros planos.

La paratleta, quien nació con una malformación congénita en el brazo izquierdo, busca ser finalista en las dos pruebas y superar su mejor marca en ambas disciplinas.

Fotografía del paradeportista de canotaje argentino Lucas Díaz Aspiroz, dentro de su kayak, que tiene los colores azul y blanco de la bandera argentina. Él viste una camiseta deportiva en color negro, tiene tatuajes en los brazos, cabello, bigote y barba de candado color negro con algunas canas, y entre sus manos toma el remo. El kayak está sobre el agua. De fondo se ve un paisaje.
Lucas Díaz Aspiroz, de Argentina.

Un nuevo desafío

El paratleta argentino Lucas Díaz Aspiroz practica Paracanotaje y sueña con poder entrar en la Final A. El atleta de Olavarría, que entrena en el Arroyo Tapalqué, logró un diploma en Río 2016 y este año busca llegar más lejos en Japón.

Por lo pronto, ha obtenido el premio de Excelencia Deportiva Argentina y ostenta el noveno lugar en el ranking mundial en esta disciplina.

A los 19 años tuvo un accidente en moto que le ocasionó una lesión medular y ya no pudo volver a caminar.

Lucas conoció al deportista Agustín Vernice, quien le presentó el canotaje adaptado y aceptó el desafío. 

La disciplina se divide en tres categorías: KL1 para los atletas que se impulsan solo con brazos; KL2 para los que se impulsan con brazos y tronco y KL3 en la que participan los atletas con una función completa de sus brazos y tronco y de manera parcial con sus piernas. Lucas busca superar su marca personal en la categoría KL1 en Tokio 2020.

Fotografía de un combate de la taekwondoin mexicana Claudia Romero.  En la imagen, sobre el tatami azul están dos paratletas con el clásico uniforme blanco de combate de Taewkondo, que son amplios y permiten el movimiento, anudados con una cinta negra. Pero mientras una lleva peto y casco azules, la otra las usa en color rojo. Afuera del tatami está un juez, sentado en una silla. Él lleva pantalón blanco, saco azul, camisa blanca y corbata color vino. Su cara es seria.  Mientras en el tatami se aprecia a una mujer árbitro, toda vestida de blanco que sigue las acciones.
Claudia Romero, de México, en uno de sus combates.

Y de México…

Claudia Romero ya tiene su lugar confirmado en Tokio. Es una de los 60 paratletas mexicanos que viajarán al otro lado del mundo.

La poblana practica taekwondo desde los 3 años y, ahora con 18, participará por primera vez en unos Juegos Paralímpicos. 

Se hizo presente en la escena deportiva en 2016 al ganar el oro en el Campeonato Panamericano y siguió con una medalla de plata en el Campeonato Mundial de 2017 de Parataekwondo.

En julio de 2018, la parataekwondoín obtuvo el oro en la categoría 49 Kg. K44 en el Campeonato Panamericano que se llevó a cabo en Washington e hizo historia al ser la primera de su disciplina en ser nombrada Mejor Atleta de América por el Comité Paralímpico de las Américas.

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