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Tartamudez y estigma: el caso de Uvalde

Salvador Ramos

La tragedia en una primaria de Texas permite explorar la implicación que una condición como la tartamudez y una situación como el acoso pueden detonar en la mente.

Por Redacción Yo También

La soledad y la tartamudez de Salvador Ramos, el responsable de la masacre de Uvalde, Texas, ha llenado los titulares en los medios de comunicación, como una manera de “explicar” el comportamiento de un joven de 18 años que asesinó a 19 niñas y niños y a dos profesoras de la Robb Elementary School.

“La gente siempre lo estaba molestando”, ha contado su papá a la prensa, en donde lo han descrito como solitario, retraído y a veces agresivo, pero no lo suficiente para creerlo capaz de matar.

Perla Harriet Ernest, especialista en el tratamiento de la tartamudez, aborda en este artículo para El Universal cómo el entorno de Ramos influyó en sus acciones.

“Un adolescente aislado, sin amigos, callado, sin embargo, con impulsos agresivos hacia su persona, envuelto en peleas, víctima de acoso, ‘bullying’ y quien presentó tartamudez de niño. Tuvo una madre adicta, lo que posteriormente lo llevó a vivir con sus abuelos. La interpretación hacia la vida desde su comportamiento humano era vengarse”,

considera Ernest.

La autora, que superó la tartamudez que tenía de niña, recuerda que el pánico era parte de su vida cotidiana y cómo creó mecanismos de defensa ante los ataques y burlas de su entorno.

Fachada de la primario Robb Elementary School

“Si la persona tartamudea encubiertamente lo presenta por medio de repeticiones, evade situaciones, manipula las situaciones retadoras, usa trucos y un sin fin de muletillas y distractores para sobrevivir. Ambas alteran la personalidad, el liderazgo y cómo enfrentamos la vida”, explica en el texto.

“¿Una simple tartamudez lo llevó a hacer todo eso? Una parte fue influida, sin embargo, el ambiente en el que vivió y cómo interpretó la vida lo llevaron a actuar de esa forma”,

cuestiona Ernest.

La neuroplasticidad cerebral, apunta, ayuda a crear nuevas conexiones neuronales y esto nos hace tener nuevos aprendizajes y aprovechar nuestro cerebro al máximo.

“Seguro hay más casos como Salvador en México y en el mundo, por eso es crucial entender y trabajar en nuestra etapa evolutiva para cambiar el rumbo de nuestra vida”, concluye la especialista, que tiene el proyecto Ernest para el tratamiento de la tartamudez.

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