Fotografía de Jenny Baumed, una joven con discapacidad motriz que está sentada en una silla de ruedas y sostiene un letrero que dice: Soy más que una silla de ruedas, soy una mujer con discapacidad y marcho por todas las que no pueden salir de casa. "Somos más que cifras invisibles" 8M. La chica lleva puesta una gorra color negro y una pañoleta color morado al rededor de su cuello.
Actualidad

#SoyMujerConDiscapacidad: ‘No volveremos a darles la comodidad de nuestro silencio’

Sororidad y un gran trabajo de organización para realizar la primera marcha virtual de mujeres con discapacidad el 8 de Marzo. Los resultados muestran el camino a seguir.

Por Jenny Baumed*

#SoyMujerConDiscapacidad y el 8 de marzo del 2020 fue la primera marcha en conmemoración del Día Internacional de la Mujer a la que asistí. No hay forma de describir con palabras todas las emociones que sentí ese día, la energía que se vive y la unión que se manifiesta, así que después de esa primera experiencia decidí hacerlo cada año. Sin embargo, ni la falta de accesibilidad ni la pandemia actual por la COVID-19 son impedimento para que las mujeres con discapacidad no nos hiciéramos presentes, para gritar nuestras consignas. Y sí, ni mis hermanas en la discapacidad ni yo íbamos a quedarnos calladas.

Cada mujer lucha desde sus trincheras y de acuerdo con sus posibilidades. Es por esto que junto con dos mujeres activistas con discapacidad, Martha García, directora de la Fundación para la Inclusión y el Desarrollo de las Personas con Discapacidad (FINDEDIS), emprendedora y estudiante en la UNAM, y Marialú Castro, activista que forma parte de varios colectivos y también voluntaria en diversas fundaciones, comenzamos la organización un movimiento en redes, que si bien, no es lo mismo que marchar rodando junto a todas las demás mujeres, sí nos permitió alzar nuestra voz como colectivo.

El objetivo era inundar las redes sociales con nuestras consignas, reclamos, historias, injusticias, logros y exigencias, porque las mujeres con discapacidad nos enfrentamos a mayores desigualdades, a una sociedad que prefiere no vernos, a un sistema político judicial que no toma en cuenta nuestras necesidades, a una atención médica falta de capacitación y sensibilización, a una educación carente de accesibilidad, inclusión y de ajustes razonables, así como también a una verdadera inclusión laboral y, además, el capacitismo que cree que no somos suficientes. 

Durante mucho tiempo se ha dicho “la peor enemiga de una mujer, es otra mujer”, pero esto no es cierto, al menos en nuestro caso. Nuestro principal enemigo es un sistema que nos prefiere divididas. Este era el principal reto para unir a todas las mujeres con discapacidad posibles, así que lo primero fue hacer una lista con las aliadas estratégicas, otras activistas que han estado haciendo su parte en el desarrollo de la inclusión, una a una las contactamos y fuimos recibiendo su pronta respuesta de que se unían al movimiento. 

Sororidad es una palabra muy nueva en mi vida, y la primera vez que la escuché pensé: la sororidad es una bella utopía. Había experimentado la sororidad en otros grupos con amigas, pero al organizar un movimiento en redes sociales, vi que era el momento de invitar, explorar y sentir la sororidad; fue como nos convencimos de que podría ser posible llegar a ser tendencia el 7 de marzo y es así como mujeres sin discapacidad también se unieron al grupo y estuvieron activas acompañándonos.

Creamos un grupo de WhatsApp con mujeres activistas con distintas discapacidades, les planteamos la estrategia, qué hashtags usar, principalmente #SoyMujerConDiscapacidad y #SororidadParaTodas, cómo usarlos, el uso de un marco para Facebook, las invitaciones a sumarse al movimiento, Facebook live para comunicar en páginas simultáneas y la invitación personal a nuestras amigas, fijamos una hora para la acción en Twitter y otros detalles. 

Los retos de convivir también entre mujeres con distintas discapacidades es justamente un ejercicio de sororidad e inclusión, ya que en el grupo había mujeres ciegas, por lo tanto era necesario tomar en cuenta la descripción de imagen mediante texto, además de que se consiguió el apoyo de una intérprete de Lengua de Señas Mexicana. También había quienes no tenían cuenta de Twitter y se dispusieron a aprender a usarla. Mujeres de muchas edades, de diferentes estados incluso países, como España, Guatemala, y Chile, todas unidas apoyando. 

Juntas proponiendo, organizando, opinando, contentas y emocionadas de ver qué se podía lograr, estábamos listas para intentarlo. Conforme se acercaban los días, había más cosas que resolver, las relaciones públicas, el ambiente seguro en el grupo de conversación, propuestas de valor: no sólo se trataba de hacer ruido, se trataba de dar contenido de valor, de urgencia en resolución, se trataba de hacer visible, lo invisible. 

Para el sábado en la noche, éramos poco más de 20 mujeres con discapacidad en el grupo, para el domingo antes del medio día éramos casi 120 mujeres dispuestas a hacer posible la tendencia. A las 2 PM arrancamos la tarea de hacernos visibles, comenzamos a publicar fotos, vídeos, frases, eran nuestras consignas, que desde casa, era la marcha virtual a la que sí podíamos participar. 

Fueron transcurriendo las horas y nuestras publicaciones no paraban, mujeres que sólo pueden escribir con solo un dedo, otras con dolores crónicos, nos manifestamos de acuerdo a nuestras posibilidades ¡y de eso se trata de incidir activamente! Continuamos publicando, reaccionando, compartiendo durante más de 8 horas. ¡No logramos ser tendencia, pero aun así estuvimos presentes! El domingo 7 de marzo había muchos temas compitiendo; el 8 de marzo continuamos intentando, aunque ¡tampoco lo conseguimos! 

Como mujeres con discapacidad que somos, no nos rendimos a la primera. En esta ocasión no alcanzamos los números necesarios para lograr el objetivo, pero esto no nos detiene, esto apenas comienza. Fue un primer ensayo del que aprendimos mucho, en el que nos acercamos más a mujeres con diferentes condiciones de vida, la sororidad entre nosotras como primer paso para seguir buscando que la sororidad sea para todas. 

Ha sido un enorme placer  haber colaborado juntas en algo así, no solo para nosotras si no para las que están en el camino y aún no son escuchados, puedan serlo; para que las mujeres con más intersecciones que vengan en camino puedan tener mayores garantías, haberlas escuchado a  cada una hablando desde sus diferencias, la diversidad de las mismas era lo que nos hermanaba. 

Así nos vamos alistando para el 12 de septiembre, Día Nacional de la Mujer con Discapacidad, este solo fue un preámbulo de lo que se viene, las mujeres con discapacidad hemos aprendido a ser resilientes y a intentar hasta conseguir. No nos vamos a quedar calladas, vamos a hacer lo que sea necesario para ser tomadas en cuenta y reducir la desigualdad y discriminación. ¡No necesitamos su lástima, ni su buena voluntad, mucho menos de su aprobación! Necesitamos empatía y una verdadera sororidad para que ninguna se quede atrás. 

Este fue un esfuerzo de muchas, Gracias a Jessica Aguilar, por el diseño del marco conmemorativo para Facebook y por la realización del flyer; gracias a Nidia Díaz por su labor como intérprete en LSM; gracias a todas las instituciones y fundaciones que participaron y que por unanimidad decidimos no usar logos, para que más mujeres con discapacidad se unieran por la causa principalmente. ¡#SoyMujerConDiscapacidad  al igual que más de 11 millones de mujeres más, y vamos a seguir en la lucha, a rodadas, con señas, avanzando con un bastón, vamos a seguir rompiendo estereotipos, no volveremos a darles la comodidad de nuestro silencio. #SororidadParaTodas 

*Jenny Baumed es estudiante de Comunicación, activista por los derechos de las Personas con Discapacidad, y colaboradora de Yo También.