Fotografía de Simone Biles, una mujer joven de tez morena oscura, cabello oscuro, crespo, recogido en una coleta, amarrado con un listón rojo, se encuentra vestida con un leotardo de color rojo con detalles en plateado, en el uniforme aparecen las letras “USA”, ella fue captada en el aire, con los brazos extendidos hacia arriba, las piernas completamente abiertas en compás.
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Simone Biles, ¿ave fénix para una nueva y más sana generación de deportistas?

La decisión de la máxima gimnasta de retirarse de las pruebas por equipos y el All-Around en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 puso los reflectores en un tema que había sido tabú: la salud mental de los deportistas de alto rendimiento.

Por Teresa Peón y Nava

No es la primera voz que habla al respecto, antes lo hizo la tenista Naomi Osaka al retirarse de dos de los torneos de más prestigio -Roland Garros y Wimbledon-, pero lo cierto es que la decisión de Simone Biles de renunciar a su participación en plena competencia olímpica sacudió al mundo, deportivo o no, con un tema que la mayoría prefería mantener oculto: la salud mental de los deportistas de alto rendimiento.

“Tenemos que centrarnos en nosotros mismos, porque al fin y al cabo también somos humanos», dijo Biles al argumentar su decisión.

«Tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo, en lugar de salir a hacer lo que el mundo quiere que hagamos”.

La gimnasta que dejó al mundo boquiabierto al aparecer y colocarse en el firmamento deportivo en Río 2016, llegó a la cita olímpica en Tokio 2020 como la favorita de unos Juegos que no solo se retrasaron por la pandemia de COVID-19, sino como la única estrella en un firmamento en el que muchas y muchos atletas esperan estar.

Los retiros de otros dos astros, el campeón de la natación Michael Pelphs, y el bólido jamaiquino Usaín Bolt, dejó todos los reflectores, las esperanzas, los sueños, la mercadotecnia sobre la menuda jovencita de 1.42 metros que a nivel personal ha remontado las batallas más difíciles.

Pero en esta ocasión, algo cambió y Biles perdió la confianza en sí misma, según dijo al enfrentar a los medios tras la decisión de retirarse que, a la postre, significó la pérdida de la medalla de oro por equipos para Estados Unidos.

Cuatro veces campeona olímpica, Biles reveló al mundo que se trataba de un problema de salud mental y que no se encontraba en el estado adecuado para continuar la competencia.

«Físicamente, me siento bien», explicó.

«Emocionalmente, eso varía según el tiempo y el momento. Venir aquí a los Juegos Olímpicos y ser la principal estrella no es algo fácil. Así que lo estamos gestionando día a día y ya veremos».

La gimnasta se refería así a la posibilidad de que quizá la próxima semana reaparezca en el cierre de las competencias para buscar una nueva medalla; sin embargo, la decisión no está tomada y el proceso se revisa cada día.

“Han sido realmente estresantes estos Juegos Olímpicos», contó Biles, «en general, el hecho de no tener público es un factor muy importante. Ha sido una semana muy larga. Ha sido un largo proceso olímpico. Ha sido un año largo. Así que hay muchas variables diferentes, y creo que estamos un poco estresados. Deberíamos estar aquí divirtiéndonos, y a veces no es así”.

Las señales

La decisión de Biles no fue producto de un arranque por un mal salto. Desde días antes, la joven compartió que sentía todo el peso del mundo sobre sus hombros y esa sensación no es nueva en el mundo del deporte. Leyendas como Phelps y Nadia Comaneci dedicaron mensajes de apoyo a la gimnasta de élite.

«Entre más medallas tengas, cuando regresas, la mochila es más pesada», le dijo la rumana nacionalizada estadounidense Comaneci.

Mientras que Phelps admitió:

«Cargamos un gran peso sobre nuestros hombros».

«Realmente hace falta valor y fuerza emocional» para tomar una decisión como la de la campeona de gimnasia, dice la psicoterapeuta Ana Luisa Navarro, quien se especializado en la atención de jóvenes con ansiedad, depresión y otras condiciones de salud mental.

Navarro explica que al igual que otros famosos, los ídolos deportivos cargan sobre sí las expectativas de sus seguidores que quieren verlos en la cima más alta. Pero, a diferencia de personalidades del entretenimiento, dice, los deportistas en competencias internacionales son vistos como el símbolo del país al que representan y eso aumenta la presión.

Explica que sin conocer a fondo el caso de la gimnasta, es un hecho que esa presión es tan intensa que puede detonar un estado de ansiedad anticipatoria en el que llegan a sentir que deben ser perfectos o, de lo contrario, estarían fallándole a sus seguidores.
Sin embargo, considera muy favorable que Biles haya alzado la voz para transmitir sus emociones y lo que está sintiendo en este momento cuando los ojos de millones están puestos sobre ella.

“La lección es muy importante y es deseable que los dirigentes del deporte pongan atención en reforzar la atención a la salud mental de los deportistas. Lo ocurrido en Tokio puede ser un parteaguas muy positivo»

, dijo la terapeuta.

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