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«La historia busca sembrar la semilla de la inclusión, aunque sea en una sola mente»

Rodrigo Arnaz

Rodrigo Arnaz, guionista y director de la película “La vida en el silencio”

Por Regina Moctezuma

Iniciaba 2020 y todo estaba listo para estrenar “La vida en el silencio” en 120 salas de cine a lo largo del país, pero la pandemia puso en pausa los planes de Rodrigo Arnaz, guionista y director de esta película que trata sobre un padre soltero y músico que enfrenta el reto diario de comunicarse con su hijo autista

Póster promocional de la película "La vida en silencio".

Dos años y medio después la película está lista para estrenarse en Amazon Prime, el viernes 17 de junio con motivo del #DíaDelPadre.

En Yo También pudimos platicar con Rodrigo sobre esta historia con la que busca sensibilizar sobre el autismo y, sobre todo, recordar que la comunicación es la mejor herramienta que tenemos para conectar con nosotros mismos y, en consecuencia, con los demás. 

¿Cómo nace esta historia?

Antes de estudiar cine, cursé un par de años de psicología y ahí me intrigó mucho la relación de los padres con sus hijos autistas.

Se me quedó la semillita y años más tarde quise hacer una historia sobre paternidades y maternidades distintas, sumado a cómo tratar y comunicarse con un niño con autismo. 

Cuando terminé la carrera de cine me reuní con algunos productores y me pidieron una historia de un padre y un hijo. Les presenté la sinopsis de esta película, pero me batearon, así que decidí escribirla para mí.

En 2013 presenté el guión en el Festival Cine de Guanajuato y fuimos finalistas. De ahí siguió el proceso de buscar a los actores. La verdad es que desde un inicio visualicé a Juan Manuel Bernal para el papel del padre (Fran) y a Gabriela de la Garza como la madre (Mariana), el mayor reto fue dar con el actor ideal para interpretar a Sam, el pequeño con autismo. 

Gabriela de la Garza y Juan Manuel Bernal sentados frente a un piano.

Me imagino que para poder escribir una historia sobre autismo tuviste que estudiar mucho al respecto. ¿Cómo te preparaste? ¿Tienes algún familiar con autismo?

No, no tengo a alguien cercano con autismo, así que el guión está basado en investigación y observación, básicamente.

Lo que siempre hago, antes de escribir, es sumergirme por completo en el tema, entonces me puse a recabar documentales internacionales, a consultar a especialistas que a su vez me contactaron con padres y madres de niños con autismo para tener sus testimonios.

Y ya en una segunda etapa, en la preproducción y entrenamiento de Farid, el actor que da vida al niño con autismo, ahondamos aún más en el tema: visitamos centros de autismo como DOMUS, reunimos más testimonios, recibimos muchas cartas de familiares de niños con autismo compartiéndonos sus obstáculos, sus momentos felices y los no tanto, para así poder entender, ver, sentir lo más posible lo que es vivir con, o cerca de, este trastorno y retratarlo de la manera más fiel posible. 

Juan Manuel Bernal tomando de la mano a Farid.

Más que el autismo, el eje de la historia es la comunicación y sus retos, ¿cierto?

Exacto.

El autismo es el punto de partida para abordar las barreras de comunicación que tenemos con nosotros mismos y con otras personas.

En la historia, el personaje del niño hace todo lo posible por comunicarse, mientras que al padre, por temas personales y asuntos de vida, le cuesta trabajo comunicarse, hasta que va encontrando la manera de tender puentes con su hijo. Con esta historia quiero invitar a reflexionar sobre la falta de comunicación racional y emocional que tenemos con los demás, con nosotros mismos. 

Juan Manuel Bernal

¿Cómo sensibilizaron a los actores y actrices en torno al autismo?

El caso más interesante fue el personaje del niño: ¡cerca de 100 niños hicieron casting para ese papel! De manera previa compartimos con sus papás documentales sobre autismo para que los vieran junto con sus hijos y se prepararan para la audición.

Farid recostado en una cama.

Farid tenía algo en la mirada que me llamaba la atención pues, aunque parecía que me veía, no me estaba viendo y esa mirada me hizo recordar a niños con un autismo más profundo. 

También hice casting para elegir a los coach de los actores. Farid, por ejemplo, tuvo la guía de Milleth Gómez, quien le puso varios ejercicios y tareas para sensibilizarlo y sobre estimularlo durante el mes previo a iniciar la filmación. 

La actriz María Aura, quien interpreta a la terapeuta de Sam, también se sumergió en el autismo. Visitó clínicas, entrevistó a especialistas y tiene, además, a alguien en su familia con autismo.

Lo mismo Juan Manuel Bernal pues sus ensayos con Farid fueron más a modo de dinámicas de acción-reacción para poder explorar las sensaciones, emociones entre un padre y un hijo autista. 

¿Te das cuenta de que más allá de lo que suceda con los espectadores, estás ya teniendo un impacto positivo en los actores y actrices, en la gente del crew?

Claro. Con sensibilizar y sembrar la semilla de la inclusión, aunque sea en una sola mente, ya estamos promoviendo otra concepción en torno a la vida de las personas con autismo. 

Con que la película logre sensibilizar no solo respecto a los niños y niñas con autismo, sino sobre su entorno, las personas satélites, sus retos, los pendientes en este país para lograr una mayor inclusión, estaré satisfecho. 

En la historia, el padre es un músico amante del jazz, ¿qué conexión encuentras entre ese género musical y el autismo?

La película abre con una frase del jazzista Miles Davis que dice: “La música es el marco del silencio” y podríamos pensar que, derivado de su autismo, Sam vive inmerso en el silencio cuando en realidad por dentro suceden muchas cosas, como pasa con la música, puede haber armonía, pero también tensión (disonancias) y contradicciones (cacofonías).

Y si tomamos como analogía el jazz libre, el cual se arma a través de distintos instrumentos y de repente va surgiendo la melodía, podemos decir que cada quien puede encontrar su propia música para comunicarse.

Hace dos años tenías todo listo para estrenar en la pantalla grande, pero finalmente lo harás en un servicio de streaming, ¿qué ventajas le ves a este cambio de planes?

La idea de la pantalla grande es muy romántica: que la película sea vista por mucha gente reunida en silencio, en la oscuridad, pero lo cierto es que la pandemia aceleró un proceso natural en la industria de entretenimiento y la ventaja del streaming es que ahora podremos estrenar la película a nivel regional, en toda Latinoamérica, esto es en muchos países y durante mucho más tiempo.

Gabriela de la Garza.

Lograremos que nos vean más e, idealmente, generar una conversación digital sobre el autismo y las paternidades y maternidades diferentes.

Respecto a la paternidad, ¿con qué mensaje quieres que se queden quienes vean “La vida en el silencio”?

En un país donde las paternidades son ausentes, busco que vean una historia diferente en la que encontrarán también una maternidad controvertida. Transmitir que son muchos los padres y madres que viven ciertas complejidades y decisiones imposibles. Más que juzgar, me encantaría abrir la conversación sobre estos temas.

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