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Que nada de nosotros se ‘mueva’ sin nosotros, el mood de la nueva Ley de Movilidad

Fotografía en la que se ve un automóvil color oscuro y en un primer plano parte de una mano que sostiene un celular, y en la pantalla de este se aprecia la imagen de una app de servicio de taxis. En un plano más lejano, detrás del auto, se ve un hombre de pie que viste traje oscuro, camisa blanca y corbata.

Después de años de trabajo, el Senado aprueba una ley que incluye las recomendaciones de colectivos de pcd.

La Ley General de Movilidad aprobada esta semana en el Senado incluye principios de accesibilidad, de diseño universal, capacitación en Lengua de Señas Mexicanas para operadores de transporte público y ahora tendrá que armonizarse con leyes locales de cada una de las entidades del país 

Por Katia D’Artigues

Después de tres años de trabajo por parte de un grupo de senadores encabezados por Patricia Mercado (Movimiento Ciudadano), donde se escucharon las recomendaciones de  muchos colectivos de personas con discapacidad, finalmente este martes se votó la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. Su meta no es menor: incluir, aunque no de manera inmediata, a todas las personas con discapacidad en México.

Si bien la cobertura de esta nueva Ley ha sido más cubierta desde el punto de vista de la seguridad vial (reducir las 44 muertes diarias prevenibles por falta de planeación urbana) o el alcoholímetro obligatorio, hay grandes avances para garantizar el derecho sin discriminación a la movilidad de personas con discapacidad. 

La forma en la que se abordaron las necesidades de accesibilidad es de destacar: porque sí hubo una consulta a personas con discapacidad para escuchar sus problemas, necesidades y recomendaciones. Y esto no es solo ‘informativo’ sino un mandato de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. También se tomaron en cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Siempre se tuvo presente en la elaboración de esta ley (como en pocas otras) no dejar a ningún grupo en situación de vulnerabilidad atrás, y eso incluye sin dudas a las personas con discapacidad. 

Porque cada día, más de 100 personas adquirirán alguna discapacidad motriz a causa de un accidente de tránsito. Estos accidentes (evitables) se concentran en la franja de población de jóvenes de entre  17 y 24 años. Haciendo números, los accidentes dejan secuelas a  40 mil personas cada año en nuestro país. 

Accesibilidad, ajustes razonables, diseño universal y más. 

A lo largo de todo el texto de la nueva Ley es inspirador ver cómo se han incorporado conceptos y definiciones muy cercanas a las comunidades de personas con discapacidad y que no se estaban en el léxico legislativo,  como “accesibilidad” (y no asequibilidad, de que pueda ser pagado) “ajustes razonables”, “diseño universal”, “Lengua de Señas Mexicana”, “inclusión” o “igualdad”. 

¿Un ejemplo? En el artículo 6 de esta Ley (en “Jerarquía de la Movilidad”) dice: Para la planeación, diseño e implementación de las políticas públicas, planes y programas se favorece a la persona y grupos en situación de vulnerabilidad: personas peatonas, con un enfoque equitativo y diferenciado en razón de género, personas con discapacidad y movilidad limitada”.

También en el artículo 15 cita que las leyes y reglamentos contendrán las previsiones necesarias para garantizar: 

  • Que los servicios de transporte prevean vehículos y entornos con diseño universal y en su caso, con ayudas técnicas para la accesibilidad de personas con discapacidad y movilidad limitada, con las acciones afirmativas y los ajustes razonables que se requieran para ello”
  • ”Que las vías y el espacio público se diseñen contemplando infraestructura que permita que las personas con discapacidad y movilidad limitada se desplacen de manera segura, tales como rutas accesibles, señales auditivas, visuales, táctiles, rampas, entre otras”
  • ”Que se contribuya a la accesibilidad de las personas con discapacidad y movilidad limitada, aportando especificaciones de diseño universal que permitan construir un entorno incluyente”.

En otra parte se prevé “promover” (aunque sea de esos verbos legislativos tan débiles como imprecisos)  que se capacite a las personas que operan servicios de transporte público y servicios de emergencia en Lengua de Señas Mexicana. 

Otro punto importante en la parte de movilidad urbana es la exigencia de sumar sistemas de sujeción para sillas de ruedas en el transporte público. 

Incluso llega al detalle de que los exámenes para acceder a las licencias y permisos para conducir incluyan versiones en formatos accesibles para personas con discapacidad. 

Un modelo nacional

La Ley dictamina la creación de una Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial a corto, mediano y largo plazo que sea congruente con el Plan Nacional de Desarrollo, los programas sectoriales, regionales, estatales y municipales. Suena bien, porque eso evita que haya cuestiones que cambien por estado o regiones, pero no está claro cómo será la operación de una coordinación tan compleja. 

En las recomendaciones (que son obligatorias) y que el Comité sobre los Derechos de las personas con discapacidad hizo al Estado Mexicano el 27 de octubre de 2014 indica que se deberá:

 d) Diseñar e implementar un Plan Nacional de Accesibilidad aplicable al entorno físico, al transporte, a la información y a las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público; 

e) Velar por que las entidades privadas tengan debidamente en cuenta todos los aspectos relacionados con la accesibilidad de las personas con discapacidad y que sean objeto de sanciones en caso de incumplimiento 

Con esta nueva Ley de Movilidad, al menos en parte, le permitirá al gobierno federal (cuando ocurra el diálogo de evaluación de la ONU y México en Ginebra postergado por la pandemia) que habrá cumplido con algunos de sus compromisos. Siempre y cuando esta ley es también aprobada en la  la Cámara de Diputados en el próximo periodo legislativo.  

Si bien es un avance, aún hay cabos sueltos que no cubre esta Ley: desde un plan para asegurar el acceso a la información, comunicaciones, sistemas y tecnologías de la información. Además de que las entidades privadas conozcan de estas nuevas normativas y que sean objeto de sanciones en caso de incumplimiento. 

¿Qué sigue ahora? 

Hay distintos tipos de leyes. Una “Ley General” regula los tres niveles de gobierno: el federal, el estatal y los municipales. 

En este caso incluye incluso a otras secretarías como Salud, Economía, Desarrollo Urbano y también llama a que en cada estado y municipio se revisen las leyes locales (más de 10) y las normas que tiene cada municipio. 

Una vez aprobada por Diputados, esta es “la ley de leyes” sobre la que se tendrán que armonizar (es decir que todas estén en la misma sintonía, tono y meta). Y tiene muchas 

posibilidades de pasar la Cámara Baja porque el presidente de la Comisión espejo que la analizará la preside Salomón Chertoriviski y contará seguramente con el respaldo de Aleida Alavez (Morena), una gran aliada de la causa y que ha trabajado en este tema.

La misma Patricia Mercado afirmó que es un “camino largo” el que se han trazado, porque cambiar la movilidad de un país no se puede hacer de un plumazo y que requiere de presupuesto y de cambios de paradigmas. 

Actualmente, 70% de la inversión se destina a movilidad de particulares cuando 70% de la población se traslada caminando y necesita espacios seguros para una movilidad sostenible, incluyendo un transporte público con inclusión y pleno acceso.

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