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Oír la guerra, pero no verla: la experiencia de un grupo de personas con discapacidad visual

Viktor Solovyanenko sentado a oscuras en una mesa, otro compañero busca el cucharón de sopa para servirse en un tazón.

En medio de la invasión rusa, un albergue gestionado por la Sociedad Ucraniana de Ciegos aún apoya a 18 de 60 personas que viven ahí.

La guerra es terrible desde cualquier ángulo que se le vea. Pero imaginen por un momento lo que es escucharla con sus estruendos mortales, pero no verla, no saber qué tanto estamos protegidos o qué tanto estamos expuestos a lo que venga.

Esa es la realidad que vive un grupo de personas con discapacidad visual en la ciudad oriental de Járkov, la segunda más grande de Ucrania, que continúa bajo fuego por la invasión de las fuerzas militares de Rusia, según un despacho de la agencia Reuters publicado por el portal Aristegui Noticias.

Viktor Solovyanenko forma parte de esa comunidad que habita un albergue gestionado por la Sociedad Ucraniana de Ciegos y dice que desde que empezó la invasión rusa, el 24 de enero, ha salido lo menos posible “porque teme pisar municiones sin explotar u objetos afilados”.

“Es horrible, realmente horrible. Es peligroso para mí salir a la calle”, dice el ciudadano ucraniano de 54 años.

“Potencialmente, podría estar pisando algo que podría explotar. Intento caminar lo menos posible por la ciudad porque es peligroso”.

El albergue donde vive en un principio dio cobijo a 60 personas, pero tras la invasión muchos huyeron al extranjero y ahora son 19 los que lo habitan y se reparten tareas y apoyo.

Solovyanenko toca las paredes para orientarse en el albergue, pero puede realizar tareas como planchar. Comparte las comidas con su compañera Natalia Pokutnia.

Viktor Solovyanenko cocinando.

“Todo el mundo se ríe de esto, pero tengo buena memoria visual. Recuerdo dónde ir, pero si hay un pozo, seguro que me caigo en él”, dice Pokutnia.

El ucraniano explicó que como no puede ver, el comienzo de la guerra le resultó confuso y caótico.

“Al principio, no entendíamos lo que estaba pasando. En serio, todo se volvió muy caótico. Probablemente oí aviones, no los he visto, la gente me lo dijo”, cuenta. “Inmediatamente nos cubrimos y cerramos la ventana para no ser visibles. Los chicos me dijeron que era horroroso, que veían manchas redondas amarillas volando. Aquí todo se movía y temblaba. Fue horrible”, narró.

Viktor Solovyanenko con su bastón en mano en el marco de su puerta.

Ucrania hizo retroceder a las fuerzas rusas de las afueras de Járkov en mayo; Rusia ha negado haber atacado a civiles, pero muchos edificios residenciales de la ciudad han resultado dañados.


Por Redacción Yo También

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