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Las personas con discapacidad entran al mundo Gucci 

Mujer de talla pequeña con un bolso Gucci

Por primera vez una casa de alta costura e ícono del lujo presenta su plan de inclusión y moda en su catálogo de productos y es la primera marca en su categoría con el Disability Equality Index.

“Nos encontramos ante la expectativa de que las grandes marcas globales hagan sus negocios de la forma correcta”, dijo Robert Triefus, vicepresidente ejecutivo de marca y customer engagement de Gucci en una entrevista a la revista Vogue Business realizada por la experta Bella Bebb.

“Gucci tiene la capacidad de centrarse en temas importantes, y la inclusión de las personas con discapacidad es un tema muy importante para toda la sociedad”,

agregó.

La industria del lujo suele excluir a las personas con discapacidad ya sea como clientes o como empleados, pero Robert Triefus de Gucci dice que la marca “abrió la mente” para sumarlos.

Según el reportaje publicado en Vogue, si bien ya hay marcas que han dado muestras visibles de un cambio de enfoque con sus colecciones limitadas y cuentan con políticas de recursos humanos más incluyentes, Gucci está construyendo su estrategia de inclusión de personas con discapacidad (pcd) desde adentro, con la idea de cambiar las concesiones superficiales por mejoras a largo plazo. 

Por lo pronto, Gucci manifestó su creciente compromiso para dar mayores oportunidades de trabajo a las pcd y establecer vínculos con organizaciones especializadas en cultivar el talento poco representado. Así se lee en su segundo Reporte Anual de Impacto (bautizado Gucci Equilibrium) que publicaron a principios de julio pasado.  

La poderosa marca de Kering es ahora la primera y única casa de moda de alta costura que es un participante certificado del Disability Equality Index. Este listado es una alianza entre la Asociación Estadounidense de Personas con Discapacidad (AAPD, por sus siglas en inglés), y Disability: IN, una red de apoyo a la inclusión de pcd con presencia en más de 400 empresas en todo el mundo.  

Gucci alcanzó 80 de los 100 puntos posibles en este índice, considerando a la marca de origen italiano como uno de “los mejores lugares para trabajar en cuanto a  la inclusión de personas con discapacidad”. En una puntuación similar se encuentran otras marcas de moda (aunque no de la escala de Gucci) como Abercrombie & Fitch Co., Estée Lauder Companies, H&M y Nike.

El Disability Equality Index ofrece una muestra de lo que se consideran las mejores prácticas para la inclusión de discapacidad y evalúa si la compañía cuenta con un compromiso escrito hacia la diversidad y la inclusión, si en los estatutos se menciona específicamente la discapacidad, si en la empresa hay una figura de “patrocinador ejecutivo” enfocado en la discapacidad, así como los planes de capacitación para las nuevas contrataciones que incluya adecuaciones y apoyos especiales.

Una empresa para ingresar a este listado debe demostrar cambios tangibles (accesibilidad en sus edificios y sitios web o eventos), así como en la igualdad de oportunidades para candidatos con discapacidad en las entrevistas de trabajo y con beneficios extras como permisos pagados para cuidadores y seguros de salud a medida.

Gucci para todos

Una de las entrevistadas por la revista Vogue es Sinéad Burke, promotora de los derechos para personas con discapacidad y consultora de accesibilidad, quien además es miembro del Consejo Mundial de Equidad Global de Gucci. Ella también fundó su propia consultora en accesibilidad (Tilting the Lens) que fue una socia estratégica de Gucci en sus inicios. 

Burke es una persona de talla baja con acondroplasia y una de las pocas mujeres con discapacidad que ha podido usar un traje Gucci. “Al igual que muchos otros trabajos de diversidad e inclusión, no sabemos lo que no sabemos”, dice Burke,“la auditoría del Índice fue una gran manera de saber en qué lugar se encontraba parado Gucci y trazar un mapa para un cambio continuo”.

No se trata de una solución perfecta, dice, pero sí es un buen lugar para empezar.

“Todos los objetivos y auditorías pueden ser subjetivos según la perspectiva de la organización, y la idea de que puede conseguirse un puntaje de 100 es una indicación de que el trabajo puede lograrse, cuando en realidad no se trata de eso. Esta certificación nunca fue el fin principal, buscábamos la forma de medir nuestros avances”, 

agrega en su entrevista a Vogue

Los procesos internos se dan primero

La junta de equidad global a la que pertenece Sinéad Burke reporta directamente al CEO de Gucci, Marco Bizzatti y a todo el equipo ejecutivo. “El trabajar directamente con el director general y tener el patrocinio ejecutivo de este trabajo y al mismo tiempo trabajar con los que se encuentran en el medio, significa que hemos podido adoptar un enfoque para el cambio estratégico que va desde las raíces hasta lo más alto”, dice la ejecutiva, “dentro de cualquier organización, pero especialmente en las globales y de lujo, el cambio sistémico tiene que ser sostenible, lo que con frecuencia significa que es lento y no sísmico”.

Gucci ha recurrido a la inteligencia artificial y a la tecnología para conseguir mayor accesibilidad en toda la compañía y deja bajo el reflector a personas de la organización que están orgullosas de hablar de sus experiencias e identidades y también ha buscado una capacitación y educación consistente del personal. 

Desde principios de año, Gucci ha estado posteando con texto alternativo, alt text, que se utiliza para describir imágenes para los que usan lectores de pantallas, en todos sus posts de Instagram. La marca tomó su inspiración de los activistas de las pcd que presentan el texto alternativo como poesía.

La forma en la que las compañías contratan y retienen el talento resulta crucial para este trabajo, agrega Burke, porque los equipos diversos tienen un efecto dominó en todo lo demás que se hace en una empresa.

“No es suficiente contratar a más personas con discapacidad hay que lograr que sobresalgan a largo plazo y que retengan el trabajo”.

Mirando hacia afuera y hacia adelante

Ante la pregunta de si Gucci planea entrar pronto al mercado adaptativo, Robert Triefus, vicepresidente ejecutivo de marca, dijo a la revista Vogue que definitivamente se trata de una opción a largo plazo. “Si abres la mente a estos temas, todo puede realizarse. Podríamos vender zapatos nones y no pares de zapatos, podríamos agregar perforaciones a los cinturones. No siempre se tienen que hacer enormes cambios para ser más incluyentes”.

Lo importante es que el cambio que Gucci busca es en la mentalidad y los valores, agrega Burke. “Históricamente, la discapacidad y la accesibilidad desde la perspectiva del diseño estaba relacionada con el cumplimiento de reglas, en construir una rampa en la entrada o poner un elevador en el fondo. Nuestro trabajo es motivar a los diseñadores y a los principales accionistas a pensar que este trabajo es algo que no afecta su potencial sino que lo maximiza. Tenemos que pensar que este trabajo es una inversión no un costo”.

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