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Ni sordos ni oyentes: hijas e hijos de personas sordas se sienten parte de ambas comunidades

Mujer joven hija de dos padres sordos.

Los CODA son una tercera mirada entre dos condiciones de vida en las que les tocó vivir: con padres sordos en un mundo con mayoría de oyentes.

Las etiquetas de persona oyente o sorda se quedan cortas para los “CODA”, hijas e hijos de personas sordas, cuya realidad no se encuadra dentro de esas categorías, sino en un escenario diferente.

La falta de políticas públicas en educación y salud, así como la falta de institucionalización de lenguas nacionales de señas, causan que los CODA (siglas en inglés Child Of Deaf Adults) carguen con responsabilidades de interpretación y toma de decisiones, explica un artículo de Unidiversidad, del sistema de medios de la Universidad Nacional de Cuyo, en Argentina.

“Los CODA no somos ni sordos ni oyentes, en términos sociológicos. Es una tercera mirada, más allá del puente que constituimos naturalmente entre las dos culturas por las condiciones en las que nacimos”,

dijo Gabriela Bianco, hija de madre y padre sordos, sobre cómo se construye su identidad.

En el marco de la Semana Internacional de las Personas Sordas, que inició este 19 de septiembre, Bianco relató cómo se vive siendo una persona oyente dentro de una comunidad con sordera.

“Yo me siento parte de ambas comunidades. Aunque ha sido un tema ríspido entre las personas sordas porque por un lado cumplimos muchísimas funciones desde que somos chicos, pero por el otro lado somos integrantes privilegiados por poder oír. La identidad CODA surge de ahí”, añadió la actriz.

Llamados “intérpretes empíricos”, Bianco recordó que muchos CODA han tenido la responsabilidad desde la infancia de cuidar, trasladar experiencias e interpretar cuestiones culturales.

“Por eso se nos llama intérpretes empíricos. Hemos tenido que ser intérpretes en situaciones que generan incomodidad”, manifestó la docente de teatro cuyo padre, Ovidio Martinez, presidió a mediados de los años 80 la Asociación de Sordos de Ayuda Mutua (ASAM).

Bianco dijo que la Lengua de Señas Argentina (LSA) fue durante mucho tiempo una lengua estigmatizada que no se hablaba en público.

Por ello, dijo es primordial reconocer la LSA.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, la discapacidad auditiva representa el 18 por ciento de las discapacidades que hay en Argentina. De ese porcentaje, el 86.6 por ciento son por dificultades auditivas y el 13.4 son por sordera.

Sabrina González, hija de dos personas sordas, relató que hay límites de accesibilidad que complican la convivencia entre oyentes y sordos.

“En mi casa no había silencio nunca. El mito es que la casa de las personas sordas es silenciosa pero es todo lo contrario, porque al no escucharse hay golpes y ruidos. Cuando era chica mi mamá me ponía la radio fuerte porque no podía saber que volumen tenía y en su imaginario estaba que yo tenía que escuchar voces”, comparte González, intérprete de LSA e integrante de la Asociación Creando Nexos que produce el canal CNSordos

.“Hay un poco de interés en que se siga utilizando el implante o los audífonos como único medio posible o desconocimiento e ignorancia de profesionales que no ofrecen todo el abanico de posibilidades. Soy de la idea de que los padres pueden educar a sus hijos con lo que mejor crean pero considero 100 por ciento que la lengua de señas es el camino más natural y feliz para una persona sorda”,

dijo González.

Por Redacción Yo También

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