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Los granjeros ciegos en Reino Unido enseñan a otros a cultivar sus habilidades

Mike Duxbury

“Queremos que la gente deje de pensar en sus limitaciones y descubra lo que realmente quiere hacer”, dice uno de los fundadores de Inclusive Farm.

“Lo único que he querido hacer toda mi vida es ser granjero”, dice Mike Duxbury, quien perdió la vista a los seis años a causa del glaucoma infantil. Como creció en la granja de su familia nunca quiso que la pérdida de la vista le impidiera seguir la carrera que siempre deseó.

Su historia forma parte de un artículo escrito por Alexander Turner* para el sitio de noticias Reasons to be cheerful del músico David Byrne.

A finales de los 80, Duxbury presentó una solicitud de ingreso en todas las universidades agrícolas de su país pero sólo lo aceptaron en una: Warwickshire College of Agriculture. Se especializó en nutrición animal y se graduó en 1990 con el título de administrador de negocios agrícolas. “Incluso entonces, los prejuicios eran demasiados, pero yo aprendí en la universidad a hacer lo que quería. Me dieron todas las oportunidades. Nunca me pusieron obstáculos”.

En la actualidad, Duxbury y su compañera Ness Shillito encabezan una de las primeras granjas del Reino Unido que entrenan a personas con discapacidad para una carrera en la agricultura.

Mike Duxbury

Su empresa Inclusive Farm (Granja incluyente) está ubicada cerca de Flitwick en Bedfordshire, y cuenta con 10 cerdos, 10 borregos, 4 cabras y 50 aves ponedoras con los que enseñan a los estudiantes todas las habilidades que se necesitan en una granja británica. Además asesoran a estudiantes con discapacidad del Milton Keynes College para que obtengan sus certificados de cuidado animal.

“Somos una granja en funciones y lo que los estudiantes ven y hacen es parte del trabajo de la granja”, explica Duxbury.

“Aprenden que los animales tienen que estar limpios, alimentados y con suficiente agua. Con los estudiantes sólo hago lo que se hace diariamente en una granja en funciones”.

Después de obtener su título, Duxbury trabajó diez años como especialista en ganado y sementales para diversas compañías nacionales de aquel país. Después cambió el rumbo de su carrera y se dedicó a las telecomunicaciones. Ganaba más dinero pero ese trabajo solo “era un recurso” y regresaba a las granjas cada que podía.

En septiembre de 2021, desilusionado por la poca diversidad en las granjas, se dispuso a probarle algo al mundo: que la gente con discapacidad tiene la capacidad de trabajar en la industria que quiera. Con la ayuda de sus amigos, Duxbury y Shillito se dedicaron a transformar lo que era un terreno rentado de pastizales crecidos en una granja con acceso para las personas con discapacidad.

Adaptaron la granja para personas con discapacidades diversas y Duxbury está convencido de que esto puede hacerse en toda la industria. Los establos tienen diferentes entradas y cada reja cuenta con formas diferentes para que con una combinación de tacto, sonido y textura, Duxbury se pueda mover por toda la granja sin ayuda.

“Tomando en cuenta el tacto, uso diferentes tipos de entradas. Una es una cerca de madera que termina en picos,  otra es de postes y barandales y otra es una cerca con alambre. Todas me ayudan de un solo vistazo. Cuando digo “un vistazo” quiero decir que solo extiendo mis manos para tocar. En todo momento sé en qué lugar estoy parado. 

Cerdo de la granja de Mike Duxbury

Hay un alfombrado estratégico en toda la granja para que la sensación del suelo ayude como recurso de navegación: “Quiere decir que cuando llevo cubetas con alimento y estoy con las cabras no les voy a dar alimento para pollo”.

No se sabe cuántas personas con discapacidad trabajan en agricultura pero la Royal Agricultural Benevolent Institution, una asociación que ayuda a las comunidades de agricultores en todo Inglaterra y Gales, calcula que el 21 por ciento de los granjeros se enfrentan a dificultades para realizar su trabajo.

Mark Thomas, de la Farming Community Network, dice que muchas de las llamadas de ayuda que recibe su asociación son de granjeros que se enfrentan a dificultades físicas o de salud mental que les impiden realizar su trabajo.  “Normalmente no recibimos llamadas de personas con discapacidad que quieran trabajar en las granjas, pero sí recibimos llamadas de personas que tuvieron accidentes en la granja o se enfermaron lo cual se convierte en un problema para trabajar en la granja”.

En Inclusive Farm, todavía no se han instalado servicios de electricidad o de agua potable pero Duxbury y Shillito están por lograr que los primeros 14 alumnos que trabajan con ellos terminen sus cursos.

Duxbury dice: “Lo hermoso de todo esto es que la gente de diferentes orígenes, comunidades y con diferentes aspiraciones puede contribuir con algo nuevo para la agricultura y hacerla más moderna, con mayor visión, más del siglo 21”. Su mensaje para otras industrias es: “Cuando estén reclutando o tengan empleados que resulten afectados por la discapacidad y otros temas no los avienten al montón de desechos ni los ignoren, mejor hablen con personas como nosotros”.

Jyoti Fernandes, una granjera de Dorset y coordinadora de políticas de la Landworkers’ Alliance, fue criada por su madre con discapacidad visual y dice que el ejemplo de Duxbury tiene el potencial para convertirse en una gran fuerza.

“Se trata de apoyar a los semejantes… personas con discapacidad visual y te demuestran que pueden estar allí y hacer las cosas, que se pueden tener oportunidades de trabajo para hacer lo que  sea que puedas hacer. Tendría que haber acceso igualitario al trabajo, cualquier trabajo que se pueda hacer a pesar de la discapacidad”.

Duxbury espera poder tener un terreno más grande para que la granja crezca y que los alumnos puedan desarrollar otras habilidades de la granja y poder llevar más productos al mercado.

“Queremos darle esperanza a la gente y la oportunidad de que dejen de pensar en sus limitaciones y que descubran lo que realmente quieren hacer”, dice Duxbury”. “Podemos atender muy bien cualquier discapacidad. Cuando estaba en la escuela, muchos adultos querían tomar nuestras decisiones porque nosotros éramos los ‘pobres niños discapacitados’ que no podían decidir por sí mismos. Pero sí podemos”.

“El mundo no es lo que era en términos de tecnología y actitud. Hay mucho lugar para gente como yo y podemos realizar una carrera en cualquier cosa que queramos”.

Por Redacción Yo También

* Alexander Turner es fotógrafo y periodista independiente de Bristol, Reino Unido. Su trabajo se ha publicado en The Guardian, The New York Times, Libération, y otros.


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