Fotografía que muestra a tres personas, dos mujeres y un varón, quien se ubica en el centro de la imagen. Las mujeres, que visten de negro, son terapistas de lenguaje. El adolescente varón está tomando terapia y tiene frente a si uno de los aparatos que utilizan para mejorar sus habilidades de comunicación, es una especie de tableta color azul que parece flotar, gracias a un par de soportes negros que permiten ajustan su ángulo de visión. Los tres muestran rostros sonrientes.
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“México no debe preocuparse por las tecnologías, sino por el desconocimiento”

Aún hay quienes le niegan a otros el derecho a comunicarse, dice Gabriela Berlanga Ramírez, terapista del lenguaje. Este 8 de junio celebra su día haciendo lo que más le gusta: ofrecer a personas con discapacidad la oportunidad de comunicarse y conseguir una calidad de vida plena.

Por Monserrat Ortiz

Desde hace 19 años Gabriela Berlanga Ramírez dedica parte de su vida a dar terapias de lenguaje a niñas, niños y adultos que tienen dificultades para comunicarse, hablar o emitir sonidos. Ella es directora del Centro de Apoyo Tecnológico para la Comunicación y el Aprendizaje (Catic) y vicepresidenta de la mesa directiva de la Sociedad Internacional de Comunicación Aumentativa y Alternativa (ISAAC). 

Su vocación inició desde muy temprano cuando decidió “ir más allá de la discapacidad” porque supo que todas y todos tenemos el mismo derecho a tener una vida digna. Hoy es promotora de herramientas y dispositivos que ayudan a las personas a expresarse de formas distintas al habla.

Este 8 de junio, que se celebra el Día Mundial del Terapista del Lenguaje, Gabriela Berlanga nos da un paseo por los métodos que ella usa para garantizar a las personas con discapacidad su derecho humano a la comunicación, establecido así en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.  

¿Cómo han evolucionado las terapias del lenguaje gracias a la tecnología?

En la década de los 50, los profesionistas en el mundo se dieron cuenta de que había personas con discapacidad que tenían problemas muy severos en su comunicación y que las terapias tenían que evolucionar. En los 80 surge el término “comunicación alternativa y aumentativa”, que sirven para proporcionarles la oportunidad de comunicarse por sí mismos sin el habla y sin la ayuda de alguien más. Hoy la tecnología avanzó tanto que tenemos equipos con los que pueden interactuar con todas las partes del cuerpo que puedan mover, incluso con movimientos de ceja o movimientos musculares pequeñitos. También hay programas controlados a través de las pupilas y se están desarrollando otros que funcionan a partir de lo que está pensando. Logramos que las personas pudieran controlar su programa de comunicación. Pueden platicar cara a cara o a través de una llamada telefónica, pero también enviar un correo electrónico, escribir un mensaje en Facebook y tener una comunicación efectiva con los demás.

¿Cuáles son las diferencias entre terapia del lenguaje y la comunicación alternativa y aumentativa?

No hay ninguna diferencia. A mis terapias no les llamo de una manera distinta: simplemente es hacer, por un lado, una terapia tradicional donde me enfoco en que la persona hable sí o sí. Identifico el diagnóstico de mi niña o niño, veo si tiene posibilidades de hablar, y si las tiene, las exploto al máximo con las tecnologías apropiadas. Sin embargo, de manera paralela, utilizo herramientas de comunicación aumentativa y alternativa, preferentemente tecnológicas, y entonces la persona aprende a comunicarse usando todos sus recursos. Tiene que ser algo integral.

 ¿Qué deben tener en cuenta las madres, los padres o las personas que comienzan una terapia del lenguaje?

Primero, se necesita difundir y crear conciencia no sólo en las mamás y los papás, sino en los profesionales. Saber que, si mi hijo tiene un pronóstico en el que no va a hablar rápido, sí o sí necesita complementar su comunicación. Saber que el lenguaje impacta en todas las áreas del desarrollo y si no puede hacerlo afectará su aprendizaje, su desarrollo cognitivo y socioemocional. Es decir: no podemos esperar a que el niño hable 20 palabras cuando podría comunicar mucho más con otra herramienta. Está comprobado que si el niño tiene la posibilidad de hablar, en algún momento lo va a hacer y el uso de las herramientas no es un obstáculo.

¿Cómo se encuentra México en cuanto a accesibilidad y uso de las tecnologías para la comunicación alternativa y aumentativa?

México no debe preocuparse por las tecnologías, sino por el desconocimiento. Aún hay quienes le niegan a otros el derecho humano a comunicarse porque piensan que si les dan esas herramientas tecnológicas, sobre todo a los niños, ya no van a hablar jamás. Y eso no es cierto. A nivel global hay muchos países donde sí se reconocen estas alternativas e incluso, cuando las personas llegan a un hospital o a un centro de terapias, las autoridades se las prescriben inmediatamente y las incluyen dentro de su programa terapéutico. Incluso si se trata de padecimientos no severos. El problema con México es que ni siquiera se conoce en muchos lugares la comunicación aumentativa alternativa, mucho menos se conoce la existencia de la tecnología desarrollada para eso.

¿El confinamiento representó una barrera para las terapias del lenguaje?

La teleterapia fue algo que no habíamos considerado como opción, ni siquiera con los pacientes foráneos que venían a la ciudad cada determinado tiempo. Sin embargo, no nos asustó hacerlo porque nuestros pacientes y sus familiares ya usaban la tecnología. En general ha sido algo buenísimo, ahora los papás son los facilitadores. Antes, si el aparato se desconfiguraba, los papás no ponían atención de cómo repararlo y ahora lo hacen ellos mismos. Esta pandemia nos ha forzado a empoderar más a los cuidadores, a las familias. Hemos visto que la gente que está con ellos se ha vuelto mucho más hábil para las estrategias. Aunque regresemos a lo presencial, queremos mantener sesiones de este tipo para seguir favoreciendo a las familias.

¿Cuáles son las condiciones que pueden requerir terapia del lenguaje?

Mucha gente cree que sólo es para los casos más severos, como autismo severo, parálisis cerebral, daño neurológico, daño cerebral adquirido para adultos y diferentes síntomas. Pero existe un gran impacto positivo en el desarrollo lingüístico y general de los niños que tienen problemas de lenguaje más leves. El uso de todas estas herramientas les ayuda a avanzar más rápido en su comunicación y al final pueden desarrollarse mejor en su aprendizaje, sus estudios, en su socialización. Por ejemplo, los niños con Síndrome de Down sí pueden hablar; pero si desde chiquitos se les proporciona la terapia pueden desarrollar más rápido sus habilidades. También personas con autismos más leves, parálisis cerebrales más leves. La terapia ayuda también, por ejemplo,  a la apraxia del habla ( trastorno poco común en el que el niño tiene dificultad para hacer movimientos precisos al hablar).

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