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¿Por qué las niñas son menos diagnosticadas con autismo que los niños?

Niña mordiendo un lápiz.

La proporción es tan amplia que un niño tiene cuatro veces más posibilidades de obtener su diagnóstico que una niña con la misma condición.

Por Redacción Yo También 

Un niño en Estados Unidos tiene hasta cuatro veces más probabilidades de ser diagnosticado con autismo que una niña que tiene la misma condición, lo que impacta en el tratamiento y las secuelas que puede dejar el carecer de un diagnóstico en una persona.

El artículo El autismo y las mujeres: un reto mayor, del Observatorio del Tecnológico de Monterrey, hace un recuento sobre las dificultades de diagnóstico de autismo en niñas y sobre cómo es necesario impulsar una agenda que permita cambiar esta realidad.

“Las niñas y niños con autismo no diagnosticados sufren desventajas como la confusión en situaciones sociales, dificultad para crear vínculos con pares y procesar la frustración; no tienen las herramientas para entender por qué son más sensibles a algunos estímulos como los ruidos, las luces o las multitudes”,

menciona el texto.

Estas dificultades pueden causar, a su vez, síntomas de Trastorno de Estrés Postraumático, de acuerdo con el artículo. Las causas del diagnóstico tardío tienen que ver con una sintomatología de autismo que es diferente en niños y en niñas, establece el estudio.

“Los niños con autismo tienen áreas de juego más notoriamente repetidas y limitadas, mientras que las niñas presentan menos patrones repetitivos y son más variadas en sus actividades”, asegura el texto.

Lisa Jo Rudy, divulgadora especialista en autismo, escribió que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) puede manifestarse muy diferente en las niñas, por lo que los criterios de diagnóstico establecidos dificultan su identificación, según explica el artículo del Tec de Monterrey.

“Según explica Lisa Jo Rudy (…), las niñas con autismo pueden responder mejor que los niños a la comunicación no verbal, la falta de esta habilidad es un indicador importante para el diagnóstico”, abunda el texto.

“Las niñas, en muchos casos, pueden cumplir con las demandas sociales de esta etapa y no se topan con las dificultades de integración causadas por el autismo hasta la pubertad e inicio de la adolescencia. Algunos estudios sugieren que las niñas con autismo son más propensas a sufrir ansiedad y depresión que los niños. Esta consecuencia puede ser disminuida tras un diagnóstico”, añade.

Incluso tardío, un diagnóstico de TEA puede “dar sentido” a las experiencias de mujeres que han vivido con esta condición sin saberlo y, por tanto, sin encontrar explicación para muchas preguntas, menciona el artículo.

“¿Qué se requiere para asegurar el bienestar de las mujeres con autismo? Como primera medida es necesario mejorar los parámetros de diagnóstico, ampliar los criterios de búsqueda para añadir indicadores específicos del autismo en mujeres, incluir a mujeres con espectro autista en el diseño de las pruebas, ofrecer acompañamiento multidisciplinario, además de vigilar diligentemente la cercana relación entre el autismo femenino, la depresión y la ansiedad. Pero sobre todo, no caer en la noción de que si una mujer no se ve como autista, no es posible que lo sea, si los síntomas del autismo no son tan notorios en las mujeres no quiere decir que no realicen una labor titánica para lidiar con estos e integrarse socialmente, es tiempo de darles mejores herramientas”, concluye el artículo.

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