Fotografía en blanco y negro de un hombre sentado detrás de una mesa cubriendo su rostro con su mano.
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Las consecuencias de COVID-19 sí califican como discapacidad

Una reciente investigación liderada por la neurocientífica Athena Akrami confirma temores que tenían muchas personas en el mundo, pero también abre la posibilidad de tomar medidas y evitar efectos a largo plazo.

Por Redacción Yo También

Desde que empezó la pandemia de COVID-19 muchas han sido las dudas sobre los efectos a largo plazo que podrían tener los sobrevivientes de esta enfermedad que ha sacudido al mundo y ha acelerado las investigaciones científicas en un afán por comprender mejor el trastorno persistente que, ya se sabe, afecta a algunas personas que se contagiaron con el SARS-CoV-2.

Y aun cuando no hay certezas definitivas, hoy se sabe que un 13.7% de quienes han sobrevivido tienen síntomas que se prolongan 12 semanas o más después de la infección, o secuelas tan severas que en muchas de las ocasiones deberán ser consideradas como una discapacidad.

Así lo deja de manifiesto un artículo recientemente publicado en la revista Nature, resultado de una investigación que encabezó la doctora Athena Akrami, una neurocientífica del University College London, sobre el COVID de largo plazo. El equipo investigador encontró 205 síntomas en el estudio en el que participaron 3 mil 500 personas, entre ellos fatiga, tos seca, dificultad para respirar, dolores de cabeza y dolores musculares.

Un estudio hecho por la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido siguiendo a 20 mil personas que dieron positivo a COVID-19, encontró que el 13.7 por ciento tenía síntomas después de 12 semanas; para quienes estuvieron hospitalizados el porcentaje está entre 32.6 y 87.4 por ciento, y de acuerdo con un estudio hecho en Italia con niños que tuvieron COVID sintomático, después de 19 semanas, 35.7 por ciento tuvieron uno o dos síntomas y 22.5 por ciento tuvieron tres o más.

Los estudios se complementan y alertan sobre los síntomas o efectos que permanecen aún después de seis meses de haber contraído la enfermedad, como son la fatiga incapacitante, el malestar post-esfuerzo, dolor musculoesquelético, alteraciones de ánimo y la disfunción cognitiva, síntomas que fluctúan y en los que las personas pasan a menudo por distintas fases en las que incluso se sienten mejor antes de recaer, en algunos casos con severidad.

“Cada persona tiene, en promedio, 16 o 17 síntomas”, del COVID de largo plazo, alerta Akrami.

Esta situación incide en las complicaciones para prescribir un tratamiento adecuado, ya que en estos momentos de la pandemia aún faltan equipos médico multidisciplinarios y las clínicas y hospitales en la mayoría de los países no cuentan con la infraestructura diversa y adecuada que pueden requerir los pacientes.

Gran parte del desafío presente y futuro será social y político, porque las personas con COVID de largo plazo deben descansar, a menudo durante meses, y necesitan apoyo mientras lo hacen. “Sus condiciones deben ser reconocidas como una discapacidad», dice el estudio.

Los efectos prolongados del COVID no sorprendieron a la comunidad científica. Las enfermedades que persisten después de una infección están presentes en la literatura científica desde hace 100 años, dijo Anthony Komaroff, especialista en medicina interna de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts.

De hecho, en marzo, durante un seminario web organizado por MEAction, una organización con sede en Santa Mónica, California, que trabaja para crear conciencia sobre la encefalitis miálgica, también conocida como síndrome de fatiga crónica (ME / CFS), se habló de ella como uno de los efectos que podrían desarrollar quienes tengan COVID de largo plazo.

Las personas con esa enfermedad debilitante se agotan incluso después de una actividad leve, además de experimentar otros síntomas como dolores de cabeza. Pese a ello, la condición ha sido desestimada por mucho tiempo, ya que algunos profesionales médicos consideran que falta un fundamento biológico claro.

Las cifras del COVID-19 en México y el mundo

Al cierre de la semana pasada, en el mundo estaban contabilizados más de 178 millones de casos de COVID-19 con una cifra de decesos de más de 3.86 millones de personas. Mientras que en México, al cierre del domingo 20 de junio, las autoridades de la secretaría de Salud reportaron 2 millones 477 mil 283 casos, de los que 231 mil 187 habrían fallecido.
Las cifras de sobrevivencia, a nivel global y nacional, hablan del problema en que puede convertirse el COVID de largo plazo.

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