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La nariz artificial que detecta el Parkinson

Nariz de un hombre.

Está basada en una sorprendente nariz real.

Por Redacción Yo También

Una investigación publicada en la revista científica ACS Omega describe un aparato que podría detectar el Parkinson antes de que aparezcan sus temblores característicos.

Se trata de una nariz artificial de inteligencia electrónica, diseñada por dos investigadores de la Universidad Zhejiang de China: Chen Xing y Liu Jan. El invento es clave en la lucha contra la enfermedad, dado que los síntomas de la enfermedad varían de persona a persona y no existe aún un test específico para detectarlo en la primera etapa que ayude a hacer una distinción confiable de otros trastornos del cerebro.

El Parkinson es un desorden neurológico progresivo provocado por la muerte de neuronas en una sección del cerebro denominada ‘sustancia negra’ y sus síntomas incluyen la pérdida de control motor, alteraciones en el ánimo, el sueño y el olfato. Por el momento no se conoce cura, pero la intervención médica temprana puede aliviar los síntomas y extender el tiempo de vida. 

Una de las curiosidades de la investigación es que la “nariz artificial” se basó en una nariz verdadera. Xing y Jan habían oído hablar en 2019 de Joy Milne, una enfermera retirada que vivía en Escocia, que podía detectar a los enfermos de Parkinson porque emiten un olor característico (para ella) y por razones que no quedan claras, indetectable para los demás.

El esposo de Milne vivía con Parkinson. Ella podía olerlo en él y en sus compañeros de grupo de apoyo. Probaron, además, que podía olfatear y detectar el padecimiento en otros pacientes. Como llevar a la señora Milne a oler gente por ahí no funcionaría, los científicos observaron que la fuente de la detección estaba en el sebo, la secreción aceitosa de la piel.

Los pacientes con Parkinson tienen una concentración alta de ciertos compuestos orgánicos volátiles que incluyen dodecano, acetona y acetato de etilo.

Cuando reaccionan con las células de levadura que viven en la piel se produce un aroma misterioso. Estas sustancias pueden medirse con una técnica de laboratorio llamada cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GCMS) pero esto es algo costoso. Entonces, los doctores, ambos ingenieros biomédicos, desarrollaron una alternativa: una máquina del tamaño de un tostador de pan que convierte en vapor una muestra de sebo y realiza pruebas con ondas de sonido.

El producto ya fue testeado en muestras de 43 personas con la enfermedad de Parkinson y de 44 personas sanas. Lograron identificar correctamente 70 por ciento de los casos, pero la nariz de la señora Milne sigue siendo más precisa. Xing y Jan trabajan actualmente para mejorar esta confiabilidad.

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