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Cuidadores que requieren cuidado: las razones detrás de Karla, la mexicana que mató a su madre y a su tío con discapacidad

Fotografía de Karla N con los ojos cubiertos a lado de una camioneta de SEMEFO

Este caso que sacudió a la sociedad pone en la mesa, otra vez, la necesidad de que en México opere el Sistema Nacional de Cuidados aprobado por la Cámara de Diputados, aunque sin asignarle presupuesto.

A sus 18 años, las labores cotidianas de Karla incluían cuidar a su tío, una persona con discapacidad intelectual, y cantar en los puestos de comida del Mercado de Mixcoac de Ciudad de México para sobrevivir.

La semana pasada, Karla -la menor de tres hermanos- fue arrestada en el departamento en el que vivía con su tío y con su mamá, que fueron presuntamente asesinados por la adolescente; los medios de comunicación reportaron que al momento de ser detenida, Karla se aferraba abrazada a su perro, el que la acompañaba siempre, según los vecinos.

La experiencia de Karla trae de nuevo el tema de las redes de cuidados en México y de cómo quienes cuidan carecen de mecanismos que les proporcionen las condiciones para atender su salud mental y física, así como sus necesidades más básicas.

“El primer golpe al que se enfrentan las y los cuidadores es que, en muchos casos, no asumen esta responsabilidad por gusto ni decisión, sino porque ‘les tocó’”, apuntó el reportaje “¿Y quién cuida a los cuidadores?”, del diario Reforma.

Al llegar al cuidado por obligación, quienes se encargan de estas tareas no cuentan con la preparación ni la información de sus labores, apuntaron especialistas.

“Es un cambio muy fuerte porque no te preparas para esto, sino que la vida te va preparando”,

dijo Teresa Villarreal de Dillon, cofundadora de la Asociación Alzheimer Monterrey.

Cocinar, limpiar, bañar, alimentar, vestir, suministrar tratamientos y terapias, hacer las compras, acompañar… los cuidadores suman tareas que, generalmente, no son reconocidas como trabajo.

“Cuidar es un trabajo”, manifestó la gerontóloga Bárbara Diego, fundadora de la empresa especializada en atención a adultos mayores Gericare.

“Debes de poder elegirlo, porque hay muchos cuidadores que porque les cae y les toca el cuidado, destruyen su vida, y hasta matrimonios y familias, porque es muy absorbente”,

sentenció.

Los cuidados evidencian también la desigualdad de género, pues, como indicó el reportaje y como apuntan los estudios en la materia, estas labores recaen casi siempre en las mujeres de la familia.

“Siempre es una mujer de la familia a la que le avientan el ‘paquete’ porque es la chica o es la grande o es la soltera o es la viuda. Existe una creencia de que las mujeres por naturaleza debemos saber cuidar mejor, que es un mito”, mencionó Diego.

Cuidadoras y cuidadores en abandono 

El desgaste de una labor raramente remunerada y reconocida, la carga mental que implica atestiguar el deterioro físico y mental de la persona a la que se cuida y las jornadas sin descanso -donde vacaciones no existen y las horas extra son la regla- termina por enfermar a cuidadoras y cuidadores, de acuerdo con las especialistas consultadas en el trabajo periodístico.

“La mayoría de los cuidadores se mueren primero que el paciente. Se enferman, se desgastan y como que nadie piensa en ellos”,

abundó Teresa Villarreal.

La pérdida de tiempo libre, de trabajo y de ingresos, las críticas de la familia, las demandas de la persona cuidada, acarrean en muchos casos ansiedad y depresión para los cuidadores, que terminan por colapsar.

“Como el cuidador dedica mucho tiempo para cuidar a otro, descuida tanto su persona que puede no diagnosticar a tiempo una enfermedad y acaba falleciendo antes que el enfermo”,

dijo Bárbara Diego.

Los modelos de cuidado que hay en el mundo muestran que debe incluirse una suerte de corresponsabilidad entre las familias, la comunidad, el Estado y también las empresas.

“Algunas acciones implementadas son amplias licencias de paternidad y maternidad, subsidios a cuidadores de personas mayores, formación para el trabajo en cuidados y un programa de asistencia personal para las personas en dependencia severa”, recuerda el análisis, a propósito del modelo de cuidados en Uruguay, uno de los más avanzados del mundo.

En México, algunas entidades comienzan a dar pasos para, cuando menos, conocer la dimensión de los cuidados, como el caso de Hidalgo, donde se analiza la creación de un padrón de personas cuidadoras y la Cámara de Diputados aprobó la creación del Sistema Nacional de Cuidados, aunque no le asignó presupuesto, como puedes leer en El primer paso hacia el Sistema Nacional de Cuidados ya se dio.

Recientemente, en Yo También publicamos Nadie cuida en México a quienes cuidan, a propósito de un estudio de Oxfam sobre cómo funcionan las redes de cuidado en México, generalmente sostenidas por mujeres y cuyo impacto en la economía nacional equivale al 20 por ciento del Producto Interno Bruto.

Por Redacción Yo También

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